Discomanía: The Rise And Fall, el disparatado y cerebral clásico de Madness

Reino Unido. Un poco más de 45 minutos. 1982. Ska mezclado con pop. En esas pocas palabras podríamos condensar uno de los mejores discos de Madness: The Rise And Fall. Los originarios de Camden Town estaban en su momento de gloria cuando sacaron a la luz este larga duración y la incertidumbre de saber cómo sería en cuanto a su sonido y letras era el pan de cada día de la prensa especializada.

El álbum titulado “7”, el sencillo “House Of Fun” y el recopilatorio “Complete Madness” los tenían posicionado en los primeros lugares de los charts de Inglaterra. No era casualidad. Los londinenses estaban haciendo las cosas bien y en ellos se generó una confianza parecida a la que tuvieron los ingleses con su selección para el Mundial de 1966 que a la postre los convirtió en campeones mundiales. Nada podía fallar.

La seguridad fue total. Eso fue un aliciente que convirtió a la cuarta placa en un disco apetecido en toda la órbita musical y que, en rigor es un trabajo que se hizo en base a la conceptuosidad. Con ello como piedra angular, los Madness comenzaron a desarrollar un abanico de canciones que evocaban sus recuerdos más íntimos y de su niñez, es así como nació “Our House”. La séptima pista del álbum es una preciosa ósmosis de las más tiernas memorias de Carl Smyth y Chris Foreman, pero filtradas mediante una óptica de ironía. El track se convirtió rápidamente en una de sus canciones más populares y de la cual se sigue manteniendo vigente, tanto en las pistas de baile como en el estadio del Chelsea, donde es recurrente escucharlas en los partidos de los ‘Blues’.

“Our House” entró en los primeros diez lugares de Estados Unidos. Un gran logro para los europeos. La canción que le da el título al disco es una de las más personales del disco, donde Suggs hace una referencia extensa a su querida y obrera ciudad de Liverpool. “These are the streets I used to walk / On summer nights, sit out and talk / That’s the house where I used to live / I remember what I would give. / This is the town I won’t forget / And after anger there’s nothing left” (“Estas son las calles que solía caminar / En las noches de verano, sentarse y hablar / Esa es la casa donde yo vivía / Recuerdo lo que me daría / Esta es la ciudad que no olvidaré / Y después de la ira no hay nada”). En palabras sencillas, hicieron una representación de Inglaterra de la forma más noble.

“Tomorrow’s Just Another Day” tiene varios tintes melancólicos y en “Mr. Speakers” destrozan a los políticos y su verborrea. En “Primrose Hill” se trata el voyerismo, en “New Delhi”; la sicodelia y en “Blue Skinned Beast”, las organizaciones clandestinas. Sustancia y música en toda su expresión. Si bien la portada y el superhit “Our House” nos demuestran que es un disco con cierto grado de alegría, es totalmente lo contrario, pues es una placa profunda, en base al sentimiento y la vida.

A finales de los 90, Suggs mencionó en una entrevista que este disco era “disparatado y cerebral”. 1982 se convirtió en un gran año para Madness, ratificando el buen camino que tenían y que no serían solo una banda que estuvo de pasada y que moriría con las nuevas olas musicales del pop que estaban predominando en el mundo. Los londinenses siguen manteniendo un gran estatus gracias a The Rise And Fall que incluso les ha significado ser reconocidos en variadas oportunidades por el Chelsea F.C.

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