McLusky vuelve a la carga después de 20 años con el incombustible «The World Is Still Here And So Are We»
La banda post-hardcore ha vuelto después de lo que pudo ser un período de hibernación, pero al parecer, siempre atenta a lo que estaba pasando. En rigor, la trayectoria original de Mclusky solo duró seis años, tiempo durante el cual la banda de Cardiff hizo lo que toda banda debe hacer hasta sentir que su energía y creatividad se esta quedando sin batería: sellar con tres impecables discos para luego cerrar por fuera.
Hasta ahora, ya en plenos 2025, bajo el alero del sello de Mike Patton Ipecac Recordings y a más de 20 años después de su último larga duración, la banda galesa se reúne y vuelve a golpear por el mentón con un combo de canciones que se ajustan perfectamente al sonido fresco del nuevo post-punk/post-hardcore más duro con tintes IDLESianos, actitud Jon Spencer Blues Explosion, un rasgo de la personalidad de Helmet combinado con la dinámica febril hardcore ochentera, que mantienen el vigor furibundo como si solo hubiesen estado en un estado de congelación todo este tiempo. El trío ha vuelto con renovada energía y con canciones que varían entre lo absurdamente poético, lúdico y socialmente incómodo, siempre con el vozarrón del líder Andrew Falkus como estandarte escupiendo gritos, quien domina tan bien la visceralidad enfermiza de su garganta, como también sabe detenerse en los spoken word, antes de que la tormenta vuelva a volar todo.
De hecho, a trazos puede sonar hasta más fresco y enérgico que The Difference Between Me and You Is That I’m Not on Fire, aquel disco que los dejó en stand by en 2004 que tenía trazos más new wave, psicodelia y folk. Acá, pese a que encontraremos variedad, el fuego puro y la urgencia es su bandera. Lo que se evidencia claramente en la apuesta de cortes como el adelanto que les conocimos «Unpopular parts of a pig», la neurótica «People Person» la marcha efectiva de «Way of the Exploding Dickhead» o un interesante pseudo reggae garage ruidoso en «Cops and Coppers».
El álbum, a veces se torna líricamente impredecible, tomado diversas situaciones con letras absurdas y sin sentido. Pero que gustan por eso y es sabido que Mclusky disfruta de eso. «Dejando de lado las bromas divertidas, las mejores canciones tratan sobre cosas sin tratar precisamente sobre ellas. McLusky respalda este sentimiento e insiste positivamente en ello.», dice el propio Falkus, hombre tras esta lírica algo ambigua, mientras los caos posados en el triángulo infernal bajo distorsionado/guitarra aceitada en clave ruido y una batería demoledora hacen de su regreso un soundtrack incendiario.
«Formamos la banda porque habían dos integrantes obesionados con los Pixies» dice Falkus en una entrevista de hace un año. Para ejemplificar cómo ese sentimiento persiste de una manera más barnizada: «The Digger You Deep» y «Hate The Polis«, dos tracks que abrazan el sonido de la banda de la banda de Black Francis.
Si bien Falkus sigue dominando ese estilo rabioso (siempre quedaba esa sensación de «hartazgo de todo» cantando «tonterías» como él mismo las llama a propósito) si decidió retomar la senda es para reinventarse un poco sin perder la diversión y su chispa de ironía/odiosidad de antaño, sonando tan brutales como encantadores. McLusky puede romperte la cabeza, usar melodías amigables, cantar un montón de mierda chistosa, pero lo que no hacen es dejar de ser consecuentes a su obra, aunque hayan dejado tanto tiempo las cosas en el congelador. Es hora de retomar la fiesta donde había quedado.
