Melissa Auf der Maur y su libro de memorias que llega como una biblia del rock alternativo de los 90s: «Brillaba como música y, a la vez, lloraba desconsoladamente como mujer. No sabía quién iba a morir al día siguiente»
Dentro de un sinfín de historias noventeras que podremos leer en su libro Even The Good Girls Will Cry, la bajista Melissa Auf der Maur recordó el impacto que tuvo escuchar «Smells Like Teen Spirit» de Nirvana por primera vez, una experiencia que —según cuenta— marcó a toda su generación.
Cuando trabajaba vendiendo entradas en un club, la canción apareció por los parlantes y sintió que algo cambiaba. “No era solo la melodía o la letra, era todo el paquete. La magia que capturó Butch Vig en el estudio tenía un brillo distinto”. Para ella, el tema condensó el espíritu de la época: “Kurt logró capturar a nuestra generación. Cuando la escuché pensé: aquí vamos, los noventa han llegado con fuerza”.
Auf der Maur cuenta que cuando consiguió un cassette adelantado del disco Nevermind lo reproducía sin parar en el bar donde trabajaba. “Le decía a la gente: no lo entienden, la vida como la conocemos va a cambiar. Nada volverá a ser igual”.
Poco tiempo después terminaría entrando a Hole, tras la muerte de su bajista Kristen Pfaff y de Kurt Cobain. Al principio rechazó la propuesta: “No quería tocar en una banda enorme rodeada de muerte y drogas”. Pero finalmente aceptó tras hablar con Courtney Love. “Cuando llegué a Seattle y vi a Courtney con su hija y a la baterista Patty Schemel entendí que esto no tenía que ver solo con música. Estas mujeres necesitaban apoyo”. Estaban solas, los managers y la discográfica eran unos inútiles. Esta mujer viuda, madre soltera y drogadicta, no tenía a nadie. Y entonces el mundo decidió destruirla, destrozarla y culparla de todo. Según explica, en ese momento sintió que tenía una responsabilidad personal: “Entendí que tenía un trabajo que hacer, también como mujer y como hija de una feminista que rompió muchas barreras”. Recordando esos años dentro de la banda, resumió la contradicción que vivía en una frase: “Estaba brillando como músico y llorando como mujer. No sabía quién podía morir al día siguiente”.
En su libro también aborda su relación con figuras como Dave Grohl y Billy Corgan. Dice que ambos sabían que escribiría sobre ellos. “Confían en mí porque saben que no intento explotar nada. Yo no quiero fama; solo quiero ser una persona feliz”, aunque también habla de su paso por The Smashing Pumpkins, y explica que decidió alejarse para recuperar independencia. “Necesitaba dejar de vivir bajo el plan gigante de otra persona. Necesitaba ser yo misma”.
Hoy trabaja en una exposición fotográfica y en una pieza sonora basada en el bajo que acompañará la muestra. “Estoy volviendo a la música, pero desde otro lugar. Necesito regresar a ese estado inocente que tenía a los 19, cuando vivía obsesionada con la música”.


