“Mestarin Kynsi”: el hipnótico espiral black al que nos somete Oranssi Pazuzu

“Mestarin Kynsi”: el hipnótico espiral black al que nos somete Oranssi Pazuzu

Como una banda de “atmósferas” se autoproclaman los asombrosos finlandeses de Oranssi Pazuzu. La banda escandinava acaba de ser reclutada por Nuclear Blast tras editar su quinta entrega en estudio. El importante sello que está muy al pendiente de bandas interesantes para lanzar y apoyar, en búsqueda constante de esta nueva mirada que el metal está dando en ciertos aspectos y que lo veíamos venir en cosas como Deafheaven, Zeal & Ardor o sin ir más allá la propia Poppy, donde al parecer los estilos cada vez quedan más relegados, en pos de una masa gris muscular y musical en que cada vez vamos a ir encontrando elementos disímiles del “metal tradicional” seguramente y en que la electrónica, el pop y el lado extremo del metal podrán convivir perfectamente.

Y sí , la atmósfera es todo en Oranssi y claramente el black metal es el estilo evidente en que los podemos mas o menos asociar, pero acá hay algo sumamente distinto y no es una aventura de fusión de estilos sin mayor preocupación en el contenido y la innovación en la propuesta: los escandinavos si se la juegan por llenar de textura su música con pasajes intensísimos y temas—la mayoría muy largos—en que te llevan a los confines más recónditos de lugares donde no hay nada más que lúgubres parajes, árboles secos y siniestros, seres espectrales, un temible bosque y donde no hay nada para refugiarse, el lugar exacto donde quedas totalmente expuesto.

“Nosotros nunca pensamos en nuestro sonido según diferentes estilos, sino que pensamos sobre todo en las atmósferas que queremos crear.” han declarado enfatizando en lo comentado al principio y acá lo que escuchamos en este gran registro 2020 es mucho de eso y un pozo oscuro donde te espera la voz zombie de su vocalista Jun-His, y donde lo principal es el énfasis en que nos entregan en aquellos trances hipnóticos en que el space rock, electrónica y la sicodelia también están muy presentes.  “Mestarin Kynsi”, donde según ellos afirman todo trata de “abrir un discurso conceptual sobre el adoctrinamiento y la propaganda en sí. La pesadilla psicológica del álbum evoluciona en un tono filosófico y paranoico, donde el futuro oculto se encuentra con la realidad turbulenta.”. Wow!

La ultratumba te recibe en ‘Ilmestys’, pero es solo la antesala de un viaje espectral, donde el synth/darkwave empieza a arañarte la espalda con todos sus tonos y formas y sobretodo te adentra en esta alucinante espiral de sicodelia black con ‘Tyhjyyden sakramentti’, temas que se meten en la psique humana y de rituales paganos: “Toma el cuchillo de la bruja en tu mano/Deja que la hoja coma/ al animal/fuera de su jaula”. ‘Uusi teknokratia’ es el tema más largo y uno de los más notables, donde todo se sumerge en ambientes cinematográficos, de películas de culto—de horror por supuesto, como nos deja claro su increíble video Lovecraftiano—bajo los intensísimos riffs y alegorías post rock. Si eso parece poco, al final aguarda ‘Taivaan portti’ un vómito sónico de ocho minutos sacado del más inquietante y ensordecedor manual de los Swans, pero con cuotas totalmente putrefactas cosecha de cementerio seco y abandonado que solo ellos te pueden recrear al despertar el lado más enfermo de tu imaginación.

Cada tema es un viaje épico y alucinante, ni siquiera se preocuparon de amoldar o acortar sus canciones al ser reclutados por la multinacional y ese es el punto fuerte de la banda precisamente, no da concesiones con un sonido bastante lejos de lo comercial o radial (y esperamos de forma ferviente que mantengan su libertad creativa durante su militancia en el sello), pero aún así considerando eso, sin embargo no es un disco complicado de escuchar y/o enganchar. De a poco su oscuridad te empieza a seducir y abrazar y sobretodo con un sonido muy ingenioso y cuidado puesto al servicio de un loop eterno hacia otras abismantes dimensiones musicales. Quizá como nunca lo lograron posibles símiles como Mortiis, Cradle of Filth o Dimmu Borgir.

Por Patricio Avendaño R.

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