Metal Singers en Chile: El brillo de tres voces doradas del metal

El metal siempre tendrá un espacio importante en el corazón de la fanaticada chilena, y es que muchas de las bandas que nos visitan sienten la intensidad con que se viven los conciertos por estos lados del mundo. Desde su anuncio, Metal Singers prometía ser una más de esas jornadas intensas y soñadas para los fanáticos del heavy metal, y es que el cartel siempre fue un lujo con un trío de vocalistas compuesto por Udo Dirkschneider, André Matos y Doogie White. Todo esto, en una calurosa noche santiaguina, con un club rock y guitarras repleto. El escenario no podía ser más prometedor. 

Andre Matos 

Con un evidente retraso en el horario pactado, pasadas las 20:30 hrs, el vocalista originario de Brasil hacia su entrada al escenario del local de Vicuña Mackenna con un recibimiento cariñoso por parte de los asistentes y acompañado de los músicos, que serían el soporte de estos 3 monstruos del canto, una banda integrada por Lucas Tagliari (batería), Will Costa (bajo), Kiko Shred (guitarra) y Vulcano (guitarra rítmica). Lamentablemente, desde un primer minuto el espectáculo se vio afectado por los continuos inconvenientes en el sonido, no permitiendo escuchar la voz de Matos, lo que en su momento tenía bastante molesto a los asistentes. Sin embargo, a pesar de esto, cantaban las canciones con mucha entrega y daban su muestra de apoyo al cantante.

En el set de canciones, el vocalista se dio el tiempo hasta de hacer un regalo a los fans interpretando “Painkiller” de Judas Priest, lo cual enloqueció a todos y le dio mayor intensidad al show. Además, repasó en poco tiempo su amplia carrera, la que se ha desarrollado en grupos brasileños e internacionales, y de la cual su banda más recordada es Angra. De este periodo incluyó grandes canciones tales como, “Lisbon”, “Nothing to say”, “Carry On”, provocando la ovación de los fans que, a pesar de las fallas, quedó satisfecho y listo para recibir el talento de Doogie White.

Doogie White 

Muchos de los presentes sabían de sobra el curriculum de este talentoso vocalista escocés, al que en los últimos tiempos se ha visto en las giras de Michael Schenker, aunque en realidad lo que le hizo famoso fue haber formado parte de Rainbow y de la banda de Yngwie Malmsteen. Con estos antecedentes era difícil que el público no se entusiasmara y participara en cada una de las canciones. Con un vocalista que, aparte de virtuosismo, mostraba mucho carisma y simpatía, lo que hacia olvidar de alguna manera el calor sofocante del lugar.

Dentro del repertorio de canciones, destacaron “Judgement Day” de Tank y “Lord of the Lost and Lonely” de su etapa con Michael Schenker; los clásicos “Ariel” y “The Temple of the King” de Rainbow, con un homenaje a Ronnie James Dio  incluido.

Sin duda fue una gran presentación, quedando demostrada la calidad vocal de White y  donde el publico participo en todo momento con las poleras negras sudadas (el lugar era un horno), pero con rostros sonrientes y el ánimo arriba, lo cual sirvió para dejar el terreno más que preparado para el plato fuerte de la noche. 

Udo Dirkschneider 

Continuando con el show del metal Singer, llega el momento más esperado de la noche, el histórico miembro y fundador de la banda alemana Accept  es recibido con locura y pasión por los presentes, entre los que se podían distinguir perfectamente tres generaciones unidas por el sonido del heavy metal más puro y directo;  poco importaba a esa altura el horrible calor del local, y atrás quedaban las fallas técnicas relacionadas al sonido.

El set comienza con “Metal Heart” y “Living for Tonite”, con un público haciendo el aguante en todo momento y cantando desde las entrañas cada línea de las canciones. El  pequeño gigante alemán se da el tiempo de saludar en español y la fiesta continua. Realmente emociona ver al legendario vocalista con su voz aguardentosa. La técnica de Udo es simple, pero de una contundencia feroz.

El show mantiene la intensidad en todo momento y  las canciones interpretadas por el frontman alemán son himnos indiscutibles,  los cuales mediante coros pegajosos y potentes, se han transformado en inmortales. Canciones como “Princess of the Dawn” y “Restless and Wild” dan muestra de esto,  son declaraciones de principios y canciones de la vida, coreadas por todo el público.

El feedback con el público fue uno de los puntos altos de la noche, y algo que se debe destacar las veces que sean necesarias, cantando incluso cada nota de los riff de guitarra, saltando e improvisando pequeños moshpit con una devoción vehemente que reafirma la relación de admiración y amor por este estilo musical.

Para el final, se venía lo mejor de la noche de la mano del incombustible “Balls to the Wall”, otro himno que sirve para rematar una noche del mejor heavy metal alemán, hecho con honestidad y de corazón inoxidable.

En resumen, fue un buen concierto pero que en momentos se vio perjudicado por las condiciones del lugar, que no eran las mejores, eso sumado al pésimo sonido, que no pasó desapercibido, pero independientemente de este detalle, la buena música siempre sale triunfadora y estos desperfectos no lograron opacar el brillo de estas gigantes voces de oro del metal.

Por Carlos Bastías

Fotos: Khristian Hernández

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