Nación Rock Awards 2020: los mejores discos internacionales del año

Nación Rock Awards 2020: los mejores discos internacionales del año

Un año de realidad superando ficción. Si tuviésemos que hacer un repaso por el 2020 la verdad es que sería algo así como una mezcla entre el contexto sanitario de la serie The Rain con el guión de Black Mirror, eso sumado a un manejo político igual —o peor— que el de The Handmaids Tale; una telecomunicación bastante similar a la de Years & Years; sin embargo, la tecnología médica en los sectores públicos en un vivo reflejo del hospital The Knickerbocker de Nueva York de la serie The Knick, evidentemente todo lo contrario a lo que pasa en los sectores acomodados, que tienen una tecnología similar al Greys + Sloan Memorial Hospital de Greys Anotomy. Si tuviésemos que definir la realidad apocalíptica del 2020, claramente se nos acaba el repertorio seriegráfico, porque eso es lo que en definitiva fue 2020: 6.000 millones de personas viviendo dentro de una apocalíptica serie.

Todo, mientras en Chile la desigualdad se vive y es tan profunda que ya no quedan series con las cuales comparar la brutalidad económica, social y política que hay en este largo y angosto territorio. Sin embargo, de dolores y experiencias es que nos construimos las personas y sabemos perfectamente que los tragos amargos siempre se pasan con buena música, algo así como una especie de elixir capaz de transformar lo horrible de un contexto, en una bellísima postal de desgracia, y es por esto que en Nación Rock llegamos a nuestra clásica selección de los mejores discos del año, los cuales nos ayudaron bastante a musicalizar el tránsito por este distópico año. Una selección que tiene desde el hard rock más pesado, hasta la sutileza armónica del pop sicodélico, pasando por destellos de la marca femenina cada vez más omnipresente, hasta grandes regresos de leyendas del rock y, en su contraparte, bandas que, sin que supiéramos mucho de ellas, sencillamente la rompieron con sus producciones.

De una preselección de 60, estos fueron nuestros 25 favoritos en un año que no fue para nada mezquino en lo musical, aunque, de todas maneras, te dejamos abajo un playlist con todos los que fueron considerados en la primera etapa. Esperemos lo disfruten, descubran, escuchen y les deseamos unas felices fiestas de fin de año, y un gran 2021, en todo sentido.

25. Fireworker: Gazpacho 

Si tenemos que hablar de uno de los trabajos artísticos y de mayor sutileza del año ahí está Gazpacho con Fireworker. Un referéndum de ello, debido a todo lo bien cuidado y pulcras de sus melodías, hermanadas con sublimes pianos y subidas de intensidad justo cuando se les requiere. Los productivos noruegos progresivos son solo un pequeño vistazo de un verdadero renacimiento del estilo en Escandinavia. Dos bellezas de largo metraje como Space Cowboy al inicio (de casi 20 minutos) que se vuelve operática y épica o la suite Sapien al cierre, llena de texturas y cuidados. Todo es de cristal, de porcelana y te puede volar la cabeza fácilmente en sus clímax. Uno de los mejores discos progresivos del año, sin duda.

24. Whoosh!: Deep Purple 

Los comandados por Ian Gillan pasaron de un extremo a otro: de haber pasado de un letargo, de casi una década de duración, a las entregas periódicas; siempre con el apoyo del afamado productor Bob Ezrin. Es él la pieza clave de este nuevo aire púrpura, uno estricto a lo que a estándar se refiere; este Whoosh!, el tercero de esta unión de fuerzas, siguiéndole la pista a sus dos placas antecesoras. Quedando grabado con anticipación, durante el invierno boreal, la pandemia lo terminó reprogramando hasta fines del verano del hemisferio norte; no por ello escaseándole las herramientas promocionales —valiéndose de una trilogía de videoclips donde el protagonista es el astronauta que también aparece en la portada. Man Alive siendo un potencial éxito sobre el escenario, cuando todo vuelva a la normalidad.

23. The Universal Want: Doves 

Los norteamericanos se despachan un maravilloso registro. Un lote de canciones están escritas con alma y precisión, ajustando las letras problemáticas a melodías brillantes; sin dejar el factor baile e influencias sutiles del post punk, perfectamente integradas y en ocasiones sorprendentes. Un ejemplo claro es la canción principal, triste y a ritmo de balada, que se detiene efectivamente a mitad de camino, antes de reaparecer reestructurada con el tipo de ritmo que encontraría en una vieja melodía house de Chicago. El disco se mece en constantes que te sacuden y dibujan uno de los cuadros musicales más hermosos de 2020.

22. Ordinary Man: Ozzy Osbourne

El Príncipe de las tinieblas llevaba diez años sin estrenar una producción de estudio por cuenta propia; ya que buena parte de su agenda, durante los 10’s, fue ocupada por los pasos finales de Black Sabbath. En el intertanto anunció su retiro de los escenarios con su No More Tours 2, trayecto que finalizó en 2018, para luego asomar con este nuevo álbum. Pomposo hasta decir basta, pero siempre manteniendo el ADN de Ozzy, con docenas de músicos invitados de todo tipo —muchos de ellos desde la visión orquestal: desde Slash en la filosa Straight to Hell, Tom Morello en Scary Little Green Men, Elton John en la delicada pista homónima, el rapero Post Malone en It’s a Raid; junto con la base que incluyó a Andrew Watt, Duff McKagan y Chad Smith. Todo un dream team, sacado debajo de la manga, cuando ya se daba por hecho que no habría más actividad.

21. I’ll Probably Be Asleep: Hachiku

Desde las sombras electropop hasta las guitarras cortantes que chocan en el viento, la propuesta de Hachiku, una de las cantautoras más originales del año, simplemente te atrapa y sorprende. “Tal vez me apetezca / Pero probablemente estaré dormida” dice el tema principal del álbum, que abre el encuentro lleno de sonidos etéreos y enigmáticos, que te llevan por rumbos bidimensionales. La artista nos regala un dreampop sutil y bien manejado, que recorre parajes bien particulares y poco visitados. Hay un aspecto conversacional, y a menudo conflictivo, en las letras de Hachiku que fundamenta el proyecto, insinuando el conflicto interno entre querer un cambio constante y tratar de encontrar consuelo en la quietud.

20. Shore: Fleet Foxes 

Álbum totalmente optimista, con una colección de canciones que no teme a ser el pop que te ayude a sobrevivir en este tiempo tan difícil. Con este sonido, se expanden hacia otros estilos menos folk, lo que se distingue en la euforia que expele. Tras un par de escuchas, vamos comprendiendo y creciendo junto con el disco, para vivirlo en su máxima intensidad. Toda la música de Fleet Foxes necesita ser vivida porque no son simples canciones, son cápsulas de la vida.

19. Working Men’s Club: Workings Men Club 

El beat de New Order está presente como apadrinadora del sonido de esta interesante banda de Inglaterra. Sin embargo, la banda sigue dando un paso enorme en su sonido posando como centro de gravedad la caja de ritmos y una efervescencia intensa y muy electrónica que no deja de mirar el pop de la parte más atractiva de Michael Jackson. Sumemos las reconocidas citas influyentes de Syd Minsky-Sargeant, el artífice de la banda: “techno de Detroit y música house, techno de Chicago. Uniendo todo esto con influencias de corte más genérico, como Velvet Underground y cosas así”. Todo eso nos deja una propuesta que no deja de tener luces y sombras, pero que principalmente te lleva a un agradable viaje de sonidos donde Joy Division y el dance punk de LCD Soundsystem crean aleación de metales.

18. Straights Songs of Sorrow: Mark Lanegan 

Bajo un halo oscuro y tormentoso, Mark Lanegan suma una nueva producción a su ya fructuosa carrera musical. Straight Songs of Sorrow, su decimosegundo álbum de estudio ofrece una pieza conmovedora que es, además, complementaria a su reciente libro de memorias Sing Backwards and Weep: una cruda confesión de su pasado y sus conflictos internos, su juventud despilfarrada y su adicción al alcohol y a la heroína. En conjunto con la electrónica, Lanegan pareciera repasar su carrera como solista haciendo guiños a trabajos anteriores, como Blues Funeral o Whiskey for the Holy Ghost. A ello se suma la participación de John Paul Jones (Led Zeppelin), Warren Ellis (Nick Cave and the Bad Seeds), Mark Morton (Lamb of God), Alain Johannes, Adrian Utley (Portishead) y Greg Dulli (The Gutter Twins), entre otros ilustres invitados. Un disco honesto y profundo, basado e inspirado en su propia historia.

17. Ultra Mono: IDLES 

Con el corazón roto que nos dejó este extraño 2020 es que nos enfrentamos a Ultramono, el último lanzamiento discográfico de la banda que pisaría territorio nacional en la extinta décima edición de Lollapalooza. Luego de un exitoso 2018 con Joy as an Act of Resistance, es que en este 2020 la banda consolidó una sonoridad inigualable, casi como una profesionalización de la armonía del post-punk en IDLES. Tracks como War, Model Vintage, Anxiety es que se consolidan los himnos de Ultramono, apostando por una estructurada, pero enérgica armonía que permitirán que en los próximos shows en vivo, nadie se quede sin gritar desde las entrañas “Kill Them With Kindness!”.

16. Wrong Generation: Fever 333

Wrong Generation es un paso adelante en la consagración de la banda, la que se aleja de su cara más comercial  para subirse al tren del rap metal más hardcore y, además, salpicado de hip hop. Son ocho canciones que marcan el camino de la rabia combativa, con gran influencia del crossover. Supremacy, el aplastante single Bite Back,  Block Is on Fire, Wrong Generation, y la mejor canción del álbum, Walk Through the Fire,  les permiten a Jason, Stephen y Aric dar con el sonido más pesado que todos los fans les pedían, consagrándose como uno de los grupos más necesarios en la nueva escena estadounidense.

15. Song Machine: Gorillaz 

Lo que para muchas y muchos este 2020 fue un año perdido, para Damon y Jamie fue todo lo contrario, porque Song Machine fue una de las series musicales que nos acompañó en este apocalíptico año así como lo hizo Gorillaz con muchas infancias, incluida la nuestra. Con lanzamientos semanales, videos excepcionales y colaboraciones inimaginables, es que Song Machine llegó para mostrar una nueva forma de divulgar y difundir música en medio de la era de streaming. Articulándose desde una dinámica muy similar a las que seguimos las, les, los más seriéfilos; es que el espíritu de este álbum es mucho más que una nueva entrega de la icónica banda animada, sino que se transforma en el gran acierto musical del 2020 puesto que se lograron colaboraciones con Beck, Robert Smith, St. Vincent, Elton John, pero también el disco captura el momento exacto de cada una de las etapas pandémicas del Covid-19.

14. We Are Chaos: Marilyn Manson 

Luego de tres años de silencio, Marilyn Manson nos entrega We Are Chaos, su decimoprimer álbum de estudio, realizado con la colaboración del galardonado productor Shooter Jennings. Siguiendo la línea conceptual de trabajos tan notables como Mechanical Animals, el disco sorprende por una sonoridad un tanto híbrida, pero no por ello menos seductora. Siempre oscuro, Manson se atreve a variar. Si bien por momentos nos hace recordar la potencia industrial de Antichrist Superstar, en otros, prefiere bordear el pop o adoptar campos menos explorados como el country. Con un toque mucho más personal que en sus álbumes anteriores, y más alejado de sus demonios, Manson no teme revelar que bajo las apariencias se esconde un ser perspicaz y vulnerable, dueño de una inestimable sensibilidad.

13. McCartney III: Paul McCartney 

Cuarenta años y el mundo detenido. Todo eso debió pasar para que Sir Paul completara su jugada y sorprendiera con este McCartney III, compuesto, interpretado y producido completamente en solitario. Si bien no es tan experimental como los anteriores, no hay monotonía alguna. En Find My Way existe falsete, funky y el justo tratamiento de los instrumentos; en Lavatory Lil ajusta cuentas rockeras con Jagger en minutos totalmente clásicos; en Women and Wives suena un piano a lo Nick Cave; hay frescura en Seize the Day, y en Deep Deep Feeling hay ocho minutos de  inspiración, percusión, trip hop, teclados y unas cuerdas que lo llevan todo al infinito. Tras reproducirse McCartney y McCartney II en Spotify, aparecía una animación con un dado que caía del lado de los tres puntos, iluminando el alma de todos porque era un anuncio de que los estandartes del rock, la vieja escuela, sigue creando canciones que dan la imagen de que este no es el final de una era musical, sino que, perfectamente, podría ser el inicio de otra aventura para el inagotable ex beatle.

12. Power Up: AC/DC 

La 16ª muestra del catálogo de los australianos, y que mantiene el mismo ADN que siempre han enseñado. Pero lo refrescante de esta producción es volver a ver la maquinaria en funcionamiento; después de haberse casi desmembrado por completo los pasados años, en especial con el retiro de Brian Johnson tras el micrófono —que nunca se supo si sería permanente. Pero terminó regresando, como asimismo el baterista Phil Rudd, para entregarnos doce nuevas canciones; el primer adelanto, Shot in the Dark, siendo la que se robó la atención por sobre las otras. Álbum dedicado al fallecido Malcolm Young, al tratarse del primero lanzado tras su muerte (2017); quien asoma en los créditos compositivos. Puesto que al momento de entrar al estudio de grabación, tal como lo sindicó el incombustible Angus, sólo se echó mano a material archivado en carpeta; donde siempre brilla la visión de los hermanos Young.

11. Rough and Rowdy Days: Bob Dylan 

Rough and Rowdy Ways es el trigésimo noveno disco de estudio de Bob Dylan y primero en presentar canciones inéditas en 8 años. Un álbum nutrido de homenajes y alusiones a otros artistas y personajes históricos, pasando por Jimmie Rodgers, Walt Whitman, Edgar Alan Poe, William Blake, John F. Kennedy, Martin Luther King o Ana Frank, entre tantos más. Con un cálido tono analgésico, pero cercano a sus viejos tiempos, Dylan nos encauza hacia una novela sonora de líricas reflexivas que hablan de amor, muerte, religión, música, inspiración, guerra, derechos civiles e incluso de su propia inmortalidad. Algunos lo han tildado de obra maestra. Otros más osados, de un trabajo innecesariamente presumido. Lo cierto es que Dylan dialoga y deambula con el destino, armado de una entereza conmovedora y de una mixtura de blues, folk, gospel, rock, y country. Con seis décadas de carrera a cuestas, nos demuestra una vez más que su fortaleza creativa sigue íntegramente intacta.

10. Throes of Joy in the Jaws of Defeatism: Napalm Death

Disonancias de Killing Joke, post punk, toques industriales y ambientales. De todo eso hay en estos  cortes que componen lo nuevo de los “los hijos de la anarquía de Birmingham”. Napalm Death tiene una carrera sin tonos bajos, en la que han sacado lustre a ser los padres del  Grindcore, género difícil de posicionar masivamente, pero cuya fórmula ha estado siempre manejada por la banda. En Throes of Joy in the Jaws of Defeatism hay odio, intensidad e innovación en el juego con los blast y los cortes más grooves. El disco es pura  energía, muestra de que  los años no son nada y la vitalidad se estampa en los parlantes. Napalm Death no es sólo música, es romper la barrera del grito y el caos, dejando una estela de contenido  y sustancia.

9. Hum: Alain Johaness

Uno de los episodios musicales intensos de 2020. Gran regreso completamente en solitario del gran Alain Johannes. Hay una línea, el concepto está claro. Alain nuevamente le canta al amor eterno, a la vida —y ineludiblemente— a la muerte y los recuerdos no tan solo de Natasha están impresos, sino que también los de Chris Cornell ahí caminando juntos. Hum en definitiva es triste, no queda otra manera de percibirlo y atesorarlo como tal, pero al mismo tiempo es todo un viaje —casi astral— y la profundidad con que se terminó de construir (y en una ráfaga de días solamente, un día para cada tema prácticamente) es estremecedora, porque es revelador y por sobretodo, muy real.

8. Letter to You: Bruce Springsteen 

Una carta abierta al rock que lo movió y a muchos de nosotros, un paseo por las épocas. A estas alturas Bruce Springsteen no tiene ya mucho que demostrar, sin embargo la calidad en la composición sigue siendo una de las cualidades más importantes del hombre de Nueva Jersey. “Regresamos a la sensibilidad de la banda” y este nuevo disco es “un álbum con todos tocando a la vez”, le dijo a Rolling Stone, sobre el regreso con sus compañeros de la E Street Band. El grupo -reunido- grabó Letter to You en cuatro jornadas intensivas, un ritmo que el guitarrista Steve Van Zandt ha comparado con aquellas primeras sesiones mágicas de los Beatles. Un disco que no deja sorpresas si te gusta lo que ha hecho el cantante: viejo jazz y viejo rock ‘n’ roll. Todo plasmado con intensidad y la emoción que transmite siempre Springsteen con cada una de sus letras.

7. Saint Cloud: Waxahatchee

Saint Cloud te acoge confortablemente en su mundo con una sólida batería, gratificantes voces y pianos y es mucho más de eso durante todo su recorrido, donde encontraremos inspiradísimos momentos que conquistarán el corazón de los amantes de ese rock indie intenso, con sutileza folk / country y armado de una impronta Springsteeniana en la ejecución formidable. Katie Crutchfield no tiene ningún reparo para hacer gala de todos sus talentos, especialmente su voz, que destaca por ser una de las mejores interpretaciones femeninas del año. The EyeCan’t Do Much, Witches o Lilacs son buenos ejemplos. Crutchfield ha explorado varios caminos en su carrera, pero ahora cambia esas guitarras rechinantes de antaño por algo más claro y espacioso, un antídoto para la turbulencia personal que sólo había aumentado desde su última gira. “Necesitaba sentarme conmigo misma, como una persona imperfecta que sufre, antes de poder concentrarme en hacer un álbum nuevamente”, le dijo a Billboard este año.

6. Mestarin Kynsi: Oransi Pazuzu 

La gran sorpresa del año. Cada tema es un viaje épico y alucinante, ni siquiera se preocuparon de amoldar o acortar sus canciones al ser reclutados por la multinacional Nuclear Blast y ese es el punto fuerte de la banda precisamente, no da concesiones con un sonido bastante lejos de lo comercial o radial pese a que no deja elementos de pop y electrónica pero centrifugados con una sombra atrapante black, infernal y misteriosa. De a poco su oscuridad te empieza a seducir y abrazar y sobre todo con un sonido muy ingenioso y cuidado puesto al servicio de un loop eterno hacia otras abismantes dimensiones musicales.

5. Fetch the Bolt Cutters: Fiona Apple 

Definitivamente Fiona Apple no pasó desapercibida con su nueva entrega, Fetch the Bolt Cutters. Su quinto disco, aflora como uno de los más alabados de este bizarro 2020 ¿Por qué? Porque la estadounidense nos deleita con una obra poco convencional, compuesta por una infinidad de elementos, entre gritos, chistes, susurros, ladridos de perros, su piano inseparable y un vigor en voz y letras, que ya son parte de su sello personal. Melódicamente impredecible y rítmicamente diverso, exhibe una verdadera orquesta de percusiones (muchas de ellas improvisadas y percutidas contra cualquier objeto randómico). Fiona se autoanaliza y se compila a ella misma. Se muestra fuerte, empoderada, reflexiva, empática y fraterna con otras mujeres. En un mundo obstinado, que poco hace por cambiar nuestra lamentable sociedad patriarcal, se gesta un disco desde el útero de una mujer sin miedo al qué dirán, y que se enfrenta nuevamente a la industria musical luego de ocho largos (pero productivos) años de mutismo.

4. K.G: King Gizzard & the Lizard Wizard 

La banda más prolífica del último milenio se hizo presente casi al cerrar la temporada, pero con un disco que jugó a equiparar sus grandes logros de 2017, exudando ingenio, locura y microtonales arábigos por doquier. King Gizzard cada vez encuentra su estilo forjado de muchas vertientes musicales y logrando en la fusión algo único y consecuente a la diversa mirada musical de cada uno de sus integrantes. Tenemos mucha micro tonalidad oriental muy acentuada (Intrasport), la rica psicodelia de siempre (Oddlife), momentos posados en sinuosa calma (Straws in the Wind) y un fuerte rock sabbathico al cierre (The Hungry Wolf of Fate), para un disco en que se sienten tan orgullosos que decidieron, por primera vez, llamarlo de forma cuasi homónima.

3. A Hero’s Death: Fontaines D.C. 

Sin duda una de las mayores sorpresas de año. A Hero’s Death se transformó en ese disco que nos regaló un pasaje a la melancolía y nostalgia más profunda. Una pureza artística que trasciende espacios y configura contextos. Con este nuevo lanzamiento la banda nos mostró una potente versatilidad en cuanto a la arquitectura sonora que describe, por efecto, lo que es Fontaines D.C. a nivel macroconceptual: Una banda que juega con los sentimientos a nivel holístico, pero lo que también reconfigura la memoria emotiva en una experiencia de nostalgia pura.

2. The Archer: Alexandra Savior 

Luego de un exitoso debut con Belladonna of Sadness, el que estuvo bajo la impetuosa cabeza creativa de Alex Turner. Es que nuestra Mystery Girl se lanzó con todo en este 2020 demostrándonos a todas y todos que su autonomía creativa no tiene límites. Con los crípticos adelantos que nos mostró en Howl y Saving Grace logró evidenciar que este nuevo disco oscilaría entre aquellas sonoridades que hoy definen con mayor exactitud su estilo, su esencia y carisma musical. The Archer es ese disco que lejos de rimbombancias, se posiciona como la arista más compleja a nivel de producción, ya que da cuenta de la versatilidad armónica y creativa que tiene Alexandra al apostar por la sutileza del detalle como la estructura de una personalidad sonora.

1. OHMS: Deftones 

Luego de casi cuatro años, de absoluto silencio tras su último lanzamiento discográfico Gore (2016), es que los nativos de Sacramento visualizaron en este 2020 una ruptura a la distopía propia de un año pandémico, y lanzan con todo el noveno trabajado discográfico: OHMS. Entre tímidos y escuetos adelantos, es que el pasado 25 de septiembre Deftones nos mostraron un álbum creado desde la conexión más pura y compleja que han presentado a la fecha; la banda articuló como nunca antes la variable estética de la inspiración como punto de fuga entre sus discos más icónicos. Una conversación creativa entre las imágenes, la narrativa, la sonoridad y también la filantropía, puesto que parte de los fondos recaudados fueron destinados a organizaciones de beneficencia. En cuanto a la producción y masterización este fue uno de los puntos más importantes de este nuevo disco, puesto que todo el manto de producción quedó a manos de Terry Date, el mismo productor de los trabajos discográficos más importantes de la banda: Adrenaline (1994), Around the Fur (1997), White Pony (2000). Es por esta razón que un detalle como este no deja indiferente a nadie, puesto que públicamente la banda ha reconocido que Terry Date es quién les permite trabajar a un ritmo creativo ya que utiliza a su favor la capacidad de adaptación a la banda involucrándose en cada aspecto del trabajo discográfico. Es por esto que Date nos brindó una positiva vuelta a la raíz de Deftones sin utilizar fórmulas ya trabajadas en años anteriores, sino que el alma de Deftones configuró de tal manera que tracks como Genesis, Urantia, Error nos afirman que la potencia de la banda está intacta, la energía sigue en lo más alto cómo un vívido recordatorio que ni Deftones, ni el nu metal están muertos.

Nuestros 60 preseleccionados:

Ozzy Osbourne Ordinary Man 
Lamb of God  Lamb of God 
Sepultura Quadra
The Black Dahlia Murder  Verminous
Pearl Jam  Gigaton 
Code Orange Underneath 
Fontaines DC   A Hero’s Death
Idles Ultra Mono
The Strokes  The New Abnormal
Stone Temple Pilots
Perdida 
Bruce Springsteen  Letter to You 
Run the Jewels  RTJ4 
Bob Dylan  Rough and Rowdy Ways
Body Count  Carnivore 
Testament Titans of Creation 
Marilyn Manson  We Are Chaos 
Napalm death  Throes of Joy in the Jaws of Defeatism
Deftones Ohms 
Armored Saint  Punching the Sky 
Fever 333 Wrong Generation 
Mr. Bungle  The Raging Wrath of the Easter Bunny Demo
AC/DC  Power Up 
Nuclear Murder of Crows 
Gorillaz  Song Machine
The Killers  Imploding the Mirage
Chubby and the Gang  Speed Kills
Fiona Apple  Fetch the Bolt Cutters
Paul McCartney McCartney III
Oranssu Pazuzu Mestarin Kynsi
Poppy  I Disagree
Katatonia City Burials
Fleet Foxes Shore
Haken Virus
Igorrr Spirituality and Distortion
My Dying Bride The Ghost of Orion 
Alexandra Savior The Archer
Tame Impala The Slow Rush
Legamo Purga
King Gizzard & the Lizard Wizard K.G
Vundabar Either Light
Car Seat Headrest Making a Door Less Open
Muzz Muzz
Thundercat This Is What It Is
Alain Johannes Hum
King Krule Man Alive!
Porridge Radio  Every Bad
Waxahatchee Saint Cloud 
Cable Ties Far Enough
Hachiku  I’ll Probably Be Asleep
Doves The Universal Want 
Working Men’s Club  Working Men’s Club
Creeper Sex, Death and the Infinite Void
Avatar Hunter Gathered 
Green Day  Father of All Motherfuckers
Deep Purple Whoosh!
Gazpacho Fireworker
Wobbler Dwellers of the Deep 
Humanist Humanist
Loathe  I Let It in and It Took Everything
Mark Lanegan  Straight Songs of Sorrow

Playlist: