“No Need to Argue”: la potencia y la madurez de The Cranberries

“No Need to Argue”: la potencia y la madurez de The Cranberries

1994 fue un tremendo año para el rock y la música en general. Y las tendencias alternativas desde todas partes del mundo comenzaban a aflorar y a madurar. The Cranberries ya estaban en la mira de muchos medios y fans debido a las excelentes canciones de su debut y este paso, el de No Need To Argue, iba a ser importantísimo, ya que continúa justo donde lo dejó su predecesor, contiene la misma elegancia melancólica oscura y un sonido limpio, solo que un poco mejor y sorprendentemente más pesado. Una gran razón para esto es Dolores O’Riordan, que suena mucho más confiada en este disco, ya que su voz recorre estas deliciosas melodías, particularmente en los pegadizos “Ridiculous Thoughts” y “I Can’t Be with You ”, hoy convertidas en clásicos, pero eso no es todo.

Esta vez el mensaje ecológico se vuelve mucho más político, particularmente en los mejores y más potentes temas del álbum: “Zombie” es una belleza artística y de una potencia heavy impresionante, nutrida con guitarras de cepa doom y grunge que están magníficamente diseñadas como un homenaje oscuro y conmovedor a la lucha por la independencia de Irlanda. Fue escrita después del bombardeo del IRA en Warrington, Cheshire, a principios de los 90, donde dos niños fueron asesinados. Unas semanas después del lanzamiento de esta canción, el IRA anunció un alto el fuego después de 25 años de conflicto, lo que llevó a algunos a preguntarse si el IRA pidió una tregua para asegurarse de que The Cranberries no escribiera más canciones sobre ellos. Si esto es cierto o no, la canción agrega un giro político muy agudo al disco, en el que también agregan un elegante homenaje al famoso poeta del siglo XX, W. B. Yeats, en “Yeat’s Grave”.

Pese a que le falta algo para ser un disco más conciso, los instrumentales en el álbum fueron un paso adelante, más notablemente por el trabajo del guitarrista Noel Hogan, ya que ha desarrollado un sonido de guitarra, nítido y pulido, tratando de dejar su estampa, la marca de su sonido. La banda ya adquiría mejores experiencias y una gira mundial a su haber. Un tema común abordado a lo largo de este álbum es el estrés experimentado en los 20 años, con el tema de anhelar alcanzar cierta edad en “Twenty One” y el miedo de convertirse en padre en “The Icicle Melts”, junto con la confrontación en contra de los padres de la absolutamente sublime “Ode to My family”. La banda ciertamente tiene una forma maravillosamente artística de expresar la lucha con estas dificultades tan comunes, lo que fue una gran razón de su popularidad.

Una de las mejores canciones del álbum llega al final con “Daffodil Lament”, donde escuchamos a O’Riordan describir una decisión difícil de terminar un romance con una pareja desagradecida. La canción es  la del disco más largo, ya que contiene una acumulación inquietante al principio con una transición a una canción más alegre in crescendo y se bota que es importante para Dolores. Una de las cualidades brillantes de la banda se muestra en esta canción en particular, y esa es la poderosa presencia femenina que O’Riordan aporta al álbum, y aportaría a muchos más, ya que sus letras comienzan a agregar un tema fuerte y desafiante al grupo. Música para hacer historia y dejar otro gran lugar en la historia de Irlanda junto a campeones como u2 o Thin Lizzy.

A estas alturas No Need To Argue  se empina como el mejor de los irlandeses: el del mejor momento, el de su esplendorosa presentación en Woodstock y en el que vimos a Dolores O’ Riordan más fuerte y rockstar que nunca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *