NR En Vivo: Talking Heads estampó su leyenda en “Stop Making Sense” (1984)

NR En Vivo: Talking Heads estampó su leyenda en “Stop Making Sense” (1984)

Talking Heads es sinónimo de grandeza y uno de los mejores estilos en la historia contemporánea de la música. Al amparo de la new wave y el post punk, se convirtieron en influencia directa para muchísimas bandas, gracias a magníficos discos que empezaron a cimentar su legado desde los ‘70.

Y fue en el momento más álgido de su carrera, en 1983, cuando lanzan “ Speaking in Tongues” y se entusiasman tanto con todo lo que hacían, que decidieron llamar al director de cine Jonathan Demme, en plena preparación de la gira del álbum. El posterior ganador del Oscar por “El Silencio de los Inocentes”, quedó encantado con el material que escuchó, por lo que propuso grabar 3 conciertos que la banda liderada por David Byrne, ofreció en el teatro Pantages de Hollywood; a través de 7 cámaras y un metraje de 88 minutos nació “Stop Making Sense”, estrenada en octubre de 1984 con aclamación absoluta por parte de la crítica.

“Stop Making Sense” es un documental que recopila esos 3 conciertos en forma de un único show, en el cual se innova en cuanto a puesta en escena e iluminación. Al inicio, Byrne asoma en solitario, con su guitarra y una radio, dentro de un escenario limpio, para asestar el golpe de entrada con “Psycho Killer”. A medida que avanza el setlist, se van añadiendo nuevos elementos al escenario y llegan los músicos, luces, instrumentos, decorados, y los sugestivos vestuarios de Byrne y Weymouth, ofreciéndonos una sensación de fiesta y vitalidad.

La puesta en escena resultó muy original para la época, y dejaba en evidencia el alto momento creativo que vivía Talking Heads, la que se tradujo en las aportaciones de los miembros al guion original, el que detalla no sólo sus visiones en lo musical, sino que también los mostró como genuinos artistas, llenos de inquietudes estéticas y con orientación cinéfila. Es evidente que el más motivado y el que mejor calzó en esta propuesta fue Byrne, quien aparece histriónico, ágil, emotivo, totalmente absorto en su labor interpretativa. Ese icónico traje gigante era una idea tan sencilla como inolvidable, porque complementó la idea central y se instaló como refuerzo mental de ese film, el que perdura hasta hoy. Ese logro también le pertenece al director Jonathan Demme al hacer palpable, físico, el movimiento de músicos y asistentes sin perder detalle. Perfectamente, este show pudo haberlo moldeado para convertirse, años después, en el responsable del éxito de películas como “Filadelfia”, o haber aprendido a cómo mover los hilos de un icónico Doctor Lecter.

A partir de la mitad, el concierto se vuelve un gran clip que persigue las peripecias del motor del evento: el líder de Talking Heads se toma la narrativa y hace que Demme tenga que equilibrar la labor de los artistas en el escenario, con las reacciones del público y cómo éste se comunica con la banda. Esta combinación está muy bien editada y montada, lo que produce que el final sea pura adrenalina en formato rock.

Tras la muerte de  Jonathan Demme, en 2017, David Byrne recordó la habilidad del director para imaginar el concierto “como si fuera una obra de teatro, porque presentó a los distintos personajes junto a sus rarezas. Así, el público terminó conociendo a los miembros del grupo como las personas que eran, cada uno con sus singularidades”. Quizás era difícil para un cineasta seguir a una banda que se negaba a ser una fórmula, y que siempre estaba buscando desarrollar contenido que no los dejara conforme para innovar más; pero la idea de imaginar un teatro puso las cosas en perspectiva, y sus fantásticos temas fueron el canal que complementó una experiencia sensorial muy emotiva.

“Stop Making Sense” son 16 de las canciones más reconocibles de Talking Heads, hasta ese momento, y es un concierto-documental con un guion sobresaliente y original, que permite entrar de lleno en el universo de una banda única, que brinda una hora y media de conjunción entre arte musical y cinematografía.