Overkill: The Wings of War

Muy productiva ha sido la década para la legendaria banda de New Jersey, defensores acérrimos del thrash de cepa. Hace poco más de dos años habían presentado “The Grinding Wheel” y ahora hacen efectivo el lanzamiento de su 19° álbum de estudio, “The Wings Of War”. Éste representa el primer trabajo con Jason Bittner (ex Flotsam & Jetsam) en la batería, ingreso que le quedó perfecto al estilo rompe cuellos que manejan los Overkill. El tándem de Dave Linsk y Derek Tailer lanza riffs veloces y muy agudos, dando la sensación de que todo va a romperse en pedazos; a esto, hay que agregar la voz única del sr. Blitz, elementos que en conjunto producen un resultado vibrante.

Tras una carrera de 40 años, no deja de sorprender que una banda de esta talla pueda producir un álbum decoroso cada dos años, sin ningún indicio de renunciar a las raíces. La producción de este disco es detallada y de buena factura, con un sonido muy orgánico y que engrana todo lo que uno esperaría de Overkill.

Después de escuchar el primer sencillo, “Last Man Standing”, sabíamos que el producto tenía que ser una explosión sonora. Esta canción está basada en ritmos lentos y de suspenso que, de pronto, deja caer el riff que patea todo a su paso, al tiempo que Blitz solo reparte actitud. Con el golpe fuerte de la batería de Bittner, somos guiados a la demolición del mundo. “Believe in the Fight” representa el amor de la banda por el punk de los ‘80 y nos otorga un poema bullicioso y hostil; combina muy bien la actitud de derrota con el protagonismo de las líneas de bajo de DD Verni. Quizás son innecesarios los 5 minutos de duración, con 3 hubiera bastado para sentir el azote de un punk minuciosamente real. Este debe ser el principal problema del disco, idéntico al de “The Grinding Wheel”, donde algunos temas se alargan sin necesitarlo. “Welcome to the Garden State” está destinado a convertirse en un himno, gracias a su ritmo optimista y que se mantiene fiel a la pesadez. El álbum muestra temas que se asemejan más a lo clásico, como “Batshitcrazy”, donde Blitz suena como un perro rabioso y Dave Linsk suelta unos ganchos asombrosos; buenos cambios de ritmo, además. Y “Head of a Pain”, con las voces raspadas de Blitz, es jugar a ganador gracias al coro realmente pegadizo. Estas últimas van a enviar a los fanáticos a un frenesí enloquecido en vivo. El resto de las propuestas se agrupan en un thrash más genérico pero igualmente rescatables.

La portada no es todo lo creativa que quisiéramos, pero mantiene el verde tóxico característico de la banda. Son 5 calaveras que rodean o custodian la señal asociada a la guerra nuclear, que es justamente el mensaje que detenta este trabajo en casi todas sus letras. El peligro latente de guerra y destrucción de la humanidad, discurso clásico del metal.

Lo mejor de esta escucha es comprobar que siguen siendo los que tienen los puños más duros, son los que evitarías si los encuentras en la calle, y nos vuelven a dar otra dosis de alto octanaje. “The Wings of War” es bastante redondo y tiene dos canciones (“Last Man Standing” y “Welcome to the Garden State”) que debieran ubicarse en el top 10 dentro de lo mejor que escucharemos este año dentro del género. Y en estos tiempos esto vale mucho, sobre todo en una banda que sigue defendiendo las raíces puras del thrash con la misma energía y convicción de hace 40 años.

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