«Peaky Blinders», el soundtrack: capturando la densidad, el nervio y la suciedad del film
Después del final de la serie en 2022, el universo de Peaky Blinders vuelve al formato cinematográfico con “The Immortal Man”, una nueva historia escrita por su creador Steven Knight y dirigida por Tom Harper.
La película retoma la historia en 1940, con Cillian Murphy nuevamente como Tommy Shelby, el líder del clan criminal de Birmingham. El argumento sitúa al personaje regresando de un autoexilio en medio del caos de la Segunda Guerra Mundial, enfrentando quizá su conflicto más destructivo mientras el destino de su familia y su legado queda en juego.
El reparto suma nombres como Barry Keoghan, quien interpreta al hijo de Tommy, junto a Rebecca Ferguson, Tim Roth, Sophie Rundle y Stephen Graham. Uno de los rasgos centrales de Peaky Blinders siempre ha sido su relación con la música contemporánea. Para la película regresan los compositores Antony Genn y Martin Slattery, responsables de la música de las últimas temporadas. La banda sonora incluye 36 pistas, entre score original y nuevas canciones grabadas para el proyecto. El primer adelanto es “Puppet”, interpretado por Grian Chatten, vocalista de Fontaines D.C..
Según Genn, el tema aparece en una escena prácticamente sin diálogo, funcionando como una narración paralela a lo que ocurre en pantalla. El compositor incluso lo describió como uno de esos momentos en que “sabes que algo especial está pasando”.
La banda sonora también reúne a Amy Taylor de Amyl and the Sniffers, además de colaboraciones de Lankum y miembros de Fontaines D.C. como Carlos O’Connell y Tom Coll.
También aparece la cantante emergente Girl In The Year Above, con una reinterpretación del clásico Teardrop de Massive Attack, además de una versión oscura de “Angel”. El cierre simbólico llega con una nueva grabación del tema central de la saga, Red Right Hand, nuevamente en la voz de Nick Cave. Eso sí, como todo buen soundtrack que está inmerso en lo que pasa, es vital escucharlo viendo el film.
La música de The Immortal Man amplía esta oscuridad y sintoma de decadencia que la serie había construido durante seis temporadas. Si antes el foco estaba en la psicología fracturada de Tommy Shelby, ahora la escala se extiende ante la guerra, el peso del pasado y el desgaste de un personaje que ya no puede escapar de lo que construyó.
Y ahí es donde el soundtrack funciona como una extensión emocional del relato. Las canciones se mueven entre el post-punk, el folk oscuro y el punk más visceral. “Puppet” de Chatten destaca por su tono sombrío y narrativo, con una interpretación que encaja naturalmente con el carácter obsesivo del protagonista. Las apariciones de Lankum aportan una catarsis ritual, conectando con la tradición y la tierra, mientras que Amy Taylor introduce un momento de caos crudo, cercano al punk más salvaje en «Nobody’s Son».
Las reinterpretaciones de Massive Attack también resultan claves: en lugar de replicar los originales, las versiones exploran una atmósfera más desnuda y tensa. Y el regreso de “Red Right Hand” —ahora más lento y pesado— confirma el vínculo entre la música y el mito de Tommy Shelby, donde la idea era que justamente el Cave «viejo» fuera el que se hiciera cargo y no la versión original.
Lo que nos queda es un soundtrack que evita el enfoque típico de las superproducciones. No busca grandilocuencia orquestal; prefiere la textura áspera, las guitarras, la voz humana al borde del colapso. Una banda sonora que mantiene intacto el espíritu rebelde, nervioso y oscuro que siempre definió a Peaky Blinders.

