Pond-«Terrestrials»: “Cuando lo que se esconde detrás es tanto que solo queda cobijarse en el humor”

Pond-«Terrestrials»: “Cuando lo que se esconde detrás es tanto que solo queda cobijarse en el humor”

Por Catalina Caniumir O.

Los psicodélicos australianos de Pond están de regreso, los oriundos de Perth y formados en 2008, han estrenado  Terrestrials, su undécimo álbum de estudio. Un álbum que, lejos de insistir en las fórmulas que definieron buena parte de su discografía, presentan esta vez un diseño más conceptual que amplía su universo sonoro y desplaza el foco hacia las texturas del synth-pop, el art rock, el indie y una marcada sensibilidad ochentera.

Surgidos del mismo núcleo creativo que dio forma a Tame Impala —con varios de sus integrantes colaborando habitualmente con Kevin Parker—, Pond ha construido una trayectoria propia bajo el liderazgo de Nick Allbrook y Jay Watson. Psicodelia, glam, pop sintético y una constante voluntad por experimentar han sido los pilares de una banda que nunca ha permanecido demasiado tiempo en un mismo lugar.

En Terrestrials, esta inquietud se manifiesta otra vez. La psicodelia sigue presente, pero deja de ocupar el centro del escenario para dar paso a un disco más elegante y melódico, donde conviven el synth-pop, el dramatismo de David Bowie, la libertad creativa de Prince y la ironía que siempre ha caracterizado a Pond.

Ese cambio estético no es un simple ejercicio de estilo. La luminosidad de muchas de sus melodías convive con un álbum profundamente preocupado por el presente. Las canciones observan un mundo marcado por la crisis climática, el extractivismo, el capitalismo, la desigualdad social y la marginación de las comunidades indígenas. Sin convertir esos temas en consignas evidentes, Pond los utiliza como telón de fondo para preguntarse qué significa seguir habitando un planeta que parece avanzar mientras se desmorona. En ese sentido, el álbum dialoga con ideas cercanas a las planteadas por Un mundo feliz, de Aldous Huxley.

Desde el comienzo, «Skyworks» plantea esa tensión entre la introspección y el despertar de la conciencia. La canción crece lentamente hasta desembocar en un clímax donde la música acompaña el peso emocional de mirar el mundo sin filtros. «Casuarina» responde desde otro lugar. Frente al desencanto, Pond elige la ironía. Hay humor, sarcasmo y una energía que transforma el malestar en movimiento, como si la única manera de enfrentar el absurdo fuera seguir bailando. «Through The Heather» y «Two Hands» se mueven entre atmósferas nostálgicas que evocan las últimas décadas del siglo XX, mientras «Roebuck Plains» acerca el disco a un indie rock sostenido por sintetizadores que amplían su carácter cinematográfico.

 

Uno de los momentos más reveladores llega con «The Fatal Shore», donde la influencia de los años ochenta aparece con mayor claridad. No se trata de un ejercicio de nostalgia, sino de una reinterpretación contemporánea de ese lenguaje sonoro, incorporado con naturalidad dentro del universo de Pond. La recta final mantiene esa dinámica. «Tourmaline» y la canción que da nombre al álbum incorporan discretos matices post-punk, mientras «Personal Hell» acelera el pulso con una energía que recuerda, por momentos, al nervio rítmico de The Clash. El cierre con «Nashville (I’m Dying)» reúne buena parte de las ideas que atraviesan el disco. Hay teatralidad, ecos evidentes de Bowie y un carácter hipnótico que termina por condensar el espíritu de Terrestrials: observar el derrumbe sin dejar de crear, encontrar belleza en medio de la incertidumbre y responder al caos con imaginación.

Más que ofrecer respuestas, Pond propone una actitud frente al presente. La esperanza aparece desprovista de ingenuidad; es una esperanza irónica, consciente del deterioro que la rodea, pero también convencida de que el arte sigue siendo una herramienta para resistir. Y ese es, probablemente, el mayor logro de Terrestrials. Es un disco que abandona cualquier zona de confort para explorar nuevos caminos sin perder la personalidad que distingue a Pond. Algunos echarán de menos la psicodelia más expansiva de sus trabajos anteriores. Otros encontrarán aquí una de las transformaciones más interesantes de su carrera.

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