Porcupine Tree en Chile: Hipnosis colectiva

Porcupine Tree en Chile: Hipnosis colectiva

Si hace un par de años hubiésemos hecho una encuesta flash en sus fans si Porcupine Tree podría estar de regreso, de seguro que con mucha tristeza muchas y muchos de sus fans habrían dicho que no, que la esperanza estaba perdida. Con Wilson tan metido de cabeza en su carrera en solitario y con un Gavin Harrison cada vez más cercano a sus proyectos (y negativa por parte de ambos) las esperanzas se difuminaban y se perdían en el horizonte de la nostalgia. Pero las vueltas de la vida nos dan sorpresas inesperadas y no solo la banda está de regreso en gloria y majestad, sino que con álbum y gira, de la cual pudimos disfrutar impactados y casi en modo trance anoche. 

Recuerdos de mediados de los 2000’s: el MP3, los CDS aun mucho más en boga, los viajes al son de sus canciones, esa chica(o) con que enganchaste porque compartían el fervor por el lado oscuro y emotivo que emanaba de sus discos, la sorprendente música que esta banda se despachaba en cosas como «In Absentia», «Deadwing» o «FOABP». Los recuerdos de esas primeras experiencias regresaron rápidamente cuando la banda inició el primer show en Chile de la gira Closure/Continuation ante una multitud repleta de gente que había estado esperando durante mucho tiempo que llegara este día. Abrazos, llantos, alegría. Adolescentes que respetan el legado de la banda en el mundo del prog, amantes del rock progresivo clásico de edades más avanzadas y rockeros de gustos más alternativos. Porque sí, si algo bueno que hizo PT con su música fue unir y hacer abrazar mundos musicales. Y llegábamos al punto cero, aquí estábamos, con el corazon hinchado de emoción y expectativas, y qué espectáculo tan increíble fue.

El trío de genios estaba ante nuestros ojos: Steven Wilson, Richard Barbieri y Gavin Harrison, respaldado por el guitarrista/vocalista Randy McStine (McStine & Minnemann) y el bajista Nate Navarro, actuaron durante casi tres horas. Para verdaderamente deslumbrarnos con un set de 20 canciones, con un intermedio, cubrió canciones del extenso catálogo del grupo y casi todo el nuevo álbum, brindando una mezcla perfecta de material que apaciguaría incluso al fanático más crítico. El deseo de brindar una experiencia completamente inmersiva se hizo evidente de inmediato al ingresar, ya que la enorme pantalla detrás de la línea de fondo mostraba el mensaje «A pedido de la banda, este concierto es un «Evento sin teléfono». De hecho, el espectáculo fue mucho más agradable sin la distracción de las personas apuntando sus smarthones al escenario todo el tiempo, solo un momento que se tomó algún fan para registrar un pedazo de la noche alucinante. Era justo y no dejó de ser respetuoso. Quizás más espectáculos deberían adoptar este concepto.

Desde el fantasma de la pérdida en pantallas con ‘Blackest Eyes’ y aquella poderosa entrada, la hipnosis a las que nos sometieron con ‘Sleep Together’, el niño que nos clavaba esa inquietante mirada eléctrica con el impresionante momento que arrancó la segunda parte con ‘Fear of A Blank Planet’, la melancolía alcanzando un ribete sublime con ‘Sentimental’, la masa coreando la nueva ‘Herd Culling’ con mucha entrega, cuando gran parte de la cancha y plateas iluminaban y mecían sus celulares al son de ‘Anesthethize’ en su parte más etérea y épica o con la maravillosa ‘Trains’ al cierre. Fueron emociones, recuerdos y sobre todo, el respeto de tener una inmensidad de calidad en sus músicos y un gran frontman al frente, quizá uno de los mejores compositores de su generación, quien se dio el tiempo para bromear, decir que harían un medley de canciones icónicas de rock como ‘Paradise City’, ‘Hotel California’ o ‘Sweet Home Alabama’ entre otras que mencionó. 

Era Wilson demostrando nuevamente ser un líder y guitarrista experto, Barbieri brindando los paisajes sonoros únicos que son Porcupine Tree (se sostiene mucho el show gracias a él), y Harrison tocando las partes de batería más difíciles con la mayor facilidad, como si fuera un juego de niño. Lo lejos que ha llegado la banda y todas las canciones hermosas, potentes y llenas de pasión/atmósferas. El mundo de la música es mejor por tener a esta banda de vuelta. De verdad, esperemos que esto sea una continuación y no un cierre.

Setlist: 

Blackest Eyes
Harridan
Of the New Day
Rats Return
Even Less
Drown With Me
Dignity
The Sound of Muzak
Last Chance to Evacuate Planet Earth Before It Is Recycled
Chimera’s Wreck
Second half
Fear of a Blank Planet
Buying New Soul
Walk the Plank
Sentimental
Herd Culling
Anesthetize
I Drive the Hearse
Sleep Together
Encore:
Collapse the Light Into Earth
Halo

Patricio Avendaño

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