Portadas con historia: Soda Stereo- “Canción Animal”

En 1989 los aires de cambio inundaban todo, incluso al rock y sus protagonistas. En ese entonces, Soda Stereo terminaba la gira del “Doble Vida” muy cansados del tour y aburridos, no solamente del estilo de vida que llevaban, sino que también de la corriente musical que había guiado su ascenso al estrellato latinoamericano. La banda sentía la necesidad de pasar a una propuesta más directa y cruda, deseo que dio vida a todo el proceso creativo de “Canción Animal”.

Lanzado el 7 de agosto de 1990, el quinto disco de los argentinos se desarrolló en torno a dos conceptos: “tensión e integridad”, según las palabras del propio Gustavo Cerati y que fueron rescatadas en el documental “Bios” de NatGeo. Fueron dos meses de ensayos, composición y grabación marcados por ciertos distanciamientos entre los integrantes, sobre todo de Cerati, quien ya coqueteaba con la idea de lanzarse como solista y para lo cual se estaba nutriendo del encuentro y trabajo con otros artistas, lo que daba pie a espacios de tensión en el día a día de Soda; e “integridad”, porque a pesar de estar viviendo el cambio, el proceso creativo “estuvo teñido de luz”, según lo declaró Zeta Bosio, en 2015, al desmentir una portada de la revista Rolling Stone que señalaba solo oscuridad dentro del camino a “Canción Animal”. Luces y sombras que quedaron plasmadas, también, en el concepto de portada del álbum.

Decidieron titularlo con el nombre del tema que refiere al turbulento romance que vivía Cerati con Paola Antonucci, con quien conoció un estilo de vida más alocado, LSD incluido. A partir de un boceto inicial de Alfredo Lois, el propio Gustavo rediseñó la idea pensando en que los tres integrantes debían estar representados a través de un elemento que evidenciara su personalidad. Recordemos que Cerati estudió Publicidad y era muy conocedor de corrientes artísticas de pintura y fotografía, lo cual siempre se reflejó en todas las tapas de la banda. La foto de la pareja de leones apareándose representaba a Gustavo y su novia de entonces; la veleta, ubicada arriba a la izquierda, era símbolo para la juventud de Charly Alberti y el tensegrid, arriba a la derecha, sugería el equilibrio de Zeta, aunque también juega con la encrucijada de la tensión interna.

Esta portada fue censurada en algunos países, por lo que se debió recurrir a una tapa alternativa y mucho menos conceptual: una foto del trío en naranja y azul. Otro elemento que refleja un regreso a aires más psicodélicos es la tipografía de la portada, en negro y azul y que resaltaba del fondo naranja, todo en mayúscula y con estilo ondeado. Estos detalles artísticos refuerzan la idea de que Soda siempre fue la vanguardia, aunque este disco se caracterice, por el contrario, en volver a los sonidos de los ’70 y sonar a Spinetta como nunca antes lo habían hecho.

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