Rival: Rival (2019)

Rival: Rival (2019)

Oriundos de la ciudad de Viña del Mar, formados en 2017 de la mano de un renombrado de la escena rockera de la V Región: el guitarrista Rodrigo Veraguas —asociado a agrupaciones como los thrasheros D.O.D.; y secundado en voces por el a su vez militante de Iron Spell, Ivo Pirovich —hijo de Hugo Pirovich, parte de los longevos Congreso. Cuarteto que es completado por Rodrigo Díaz en bajo, y Felipe Acosta en batería. Rival, nombre hispanófono, nos presentó su homónima ópera prima el pasado 6 de septiembre, en formato digital.

Con una portada basada en la dualidad, hecha por el artista nacional Claudio Bergamin —que saltó a la palestra, a nivel mundial, por hacerse cargo del último trabajo de estudio de Judas Priest; el contundente Firepower (2018). El aludido comenta al respecto: “Quise recapturar la vibra de esas portadas de ciencia ficción de los 70’s, muy al estilo de la revista [estadounidense] Heavy Metal”. Y mucha de esa onda retro compone esta entrega, comenzando con la introducción Aemulus; de apenas minuto y medio, que le abre cancha a la desenfrenada Reacción y control —que cae como anillo al dedo ante los hechos de descontento social, que estallaron a lo largo de todo el país algunas semanas atrás.

Estamos hablamos de músicos con suficiente bagaje, que ya están en sus cuarentas, con ideas claras y las influencias más que presentes; con suficientes elementos sonoros de los 80’s. Pero en una propuesta que suena fresca; pasando de rock pesado, a ratos llegando a lo progresivo. El mismo caso de Fascinación, donde nada es puesto al azar; tras la impecable tutela del productor Sebastián Palominos, otrora guitarrista de 2X.

En cadenas, que adelantó la placa, es uno de los puntos altos. La misma banda se refiere sobre el tema en diario La Estrella de Valparaíso: “Apela a la responsabilidad que tiene el Estado de Chile con sus pueblos originarios, y emplaza también a los Estados del mundo a que se hagan cargo de este tipo de problemáticas. En cadenas representa eso, un pueblo indígena que aún se encuentra en cadenas sin posibilidad de avanzar en sus demandas ancestrales”. El videoclip, con guiños a la Araucanía y filmado en una sola toma, en la apertura ocupa como oportuno gancho al Caso Catrillanca (2018) —dándole paso al coro, cuasi voz en off, con aquello de “Rasgando las venas, sobreviviendo en cadenas; cortando los lazos de libertad”.

El medio tiempo lo marcan dos instrumentales, la acústica Hijas y la heavy Hell Guitar; que decanta en la sentida balada orquestada Nunca encontrarás. Sacando la cara por una faceta, dado el perfil de Rival, debía estar retratada. En oposición, No más apunta casi al despecho, con marcados cambios de ritmo. Homenajeando a los spaghetti western, en clave hard rock, cierra el arco la también instrumental The Dirty, the Bad and the Real Groove —siendo el groove lo que tiene de sobra. El toque primigenio y oscuro a la Black Sabbath de Secreto mortal, y una última pasada ondera con Sumergido, cierran los casi cuarenta y cinco minutos de duración.

Un limpio debut, que destaca por su alta producción; cuidando todos los aspectos, que reflejan en la satisfacción de ver algo bien hecho, a conciencia. En un nicho, clásico hasta decir basta, que a nivel nacional ha sido dejado de lado; Rival nos proporciona una buena sacudida con una fórmula que sólo puede apuntar hacia arriba. Ya lo dice el encargado de las seis cuerdas: “Queremos ser el rival que vence, debemos dar la pelea y seguir haciendo rock”. En tanto, próximamente, el disco aparecerá en formato físico; pero por el momento, démosle cuerda a las plataformas en línea.

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