Confirmado: Muse regresa a Chile como parte de su nueva gira mundial

Un tour que agarra cada vez más vuelo ya ha fijado fecha en Chile. Se trata de Muse, los ingleses que se caracterizan por sus espectaculares shows en vivo, quienes anunciaron que, como parte de su Simulation Theory World Tour 2019, presentarán un show en la Pista Atlética de Santiago el 13 de octubre. Esta gira también llevará al trío a través de EE. UU., Canadá, el Reino Unido y Europa.

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The Skatalites en Chile: el Longevo y arduo oficio del ska

No son muchas las bandas que llegan a celebrar sus 55 años de carrera, girando activamente y realizando conciertos por muchas partes del mundo cada año, pero la agrupación de origen jamaicano, The Skatalites, ha sabido mantenerse en el tiempo, con distintos músicos y colaboradores que han ayudado a conservar el enorme legado que nos dejó aquella enorme formación original, la cual, sólo se mantuvo activa entre los años 1964-1965, pero independiente de esto, siempre será un lujo oír las canciones de la época de oro del Ska y en nuestro país somos afortunados de tener una vez más a estos pioneros del estilo en tres fechas imperdibles: dos en Santiago y una en nuestro querido Valparaíso.

Pasadas las 22:00 hrs de este 8 de marzo y después de haber tocado la noche anterior en el Club Subterráneo, la mítica banda hizo su aparición sobre el escenario de un repleto Club Chocolate. El primero en ingresar sería el gran bajista Van Douglas que con un lento caminar logra tomar posición en su silla, para dar el paso a Ken Stewart, tecladista con más de 30 años en la agrupación y maestro de ceremonias, quien anuncia y pide a los asistentes aquel habitual conteo regresivo, para dar paso al clásico y combativo “Freedom Sounds”. Desde ese momento en adelante, se desatarían casi dos horas de celebración en completa felicidad y libertad.

El concierto, como ya es habitual en el set que nos presenta la banda, cuenta con diferentes secciones. En una primera instancia se presenta la parte más instrumental, la cual sirve para apreciar en toda su magnitud la genialidad de cada uno de los músicos, de la mano de clásicos como “Two for One”, “Confucius”, “James Bond Theme” o “Latin Goes Ska”, canciones que rápidamente se apoderan del espíritu de los asistentes, quienes mantienen el baile y el ánimo elevado en todo momento.

Todo se tornaba emocionante en la jornada cuando vino la presentación de la miembra fundadora y “reina del ska” Doreen Shaffer, con su particular voz que aún mantiene de muy buena forma, interpretaría bellos clásicos como “My Boy Lollipop” (Original de Millie Small), “Golden Love”, “When I Fall In Love” “Sugar, Sugar” (original de The Archies) y “Simmer Down” (original de The Wailers). Con la presencia de Doreen sobre el escenario, se vivió algo muy simbólico, cuando desde el público, le entregaron un pañuelo verde, el icónico accesorio de la lucha feminista en Latinoamérica, ella cantaría en todo momento con la pañoleta, lo cual provocaría la ovación generalizada de la multitud.

En contraste, el episodio lamentable de la noche fue la ausencia del trombonista Vin Gordon, quien no estaría presente por una descompensación sufrida la noche anterior al terminar su primer concierto en el Club Subterráneo, en su reemplazo estaría el musico chileno Ignacio Valle (Stgo Downbeat – Mapocho Orquesta) quien realizaría su labor de muy buena forma impregnando de virtuosismo la sección de vientos y reafirmando la relación de la banda con las nuevas generaciones.

Se sumaria otro musico chileno en los bronces, el saxofonista Pablo Jara (Stgo Downbeat – Chinatown Ska) para acompañar en una nueva parte instrumental y en donde la locura se desataría con himnos como “Rockfort Rock”, “Guns Of Navarone”, “Phoenix City” (original de Roland Alphonso) y “Freedom Sounds” (Reprise), las cuales y a pesar de ser piezas instrumentales, fueron coreadas por el público con ruido y vehemencia. Esto parecía ser el broche de oro perfecto, pero nuevamente apareció Doreen Shaffer para interpretar “You’re Wondering Now” y así concluir con “Bridge View”, dos tracks mágicos para cerrar una noche calurosa y perfecta.

Fue una jornada intensa, de mucho Ska, pero también de otros ritmos como el Rocksteady, el Dub o el Reggae, ritmos que resumen de fiel manera estos cincuenta y cinco años de música, toda una vida de apasionado trabajo. Es cierto que son distintos integrantes los que han pasado por este colectivo, pero eso no le quita merito a lo logrado durante todo este tiempo, aparte de perseverar con su tradición musical, han logrado mantener viva la vibra de las melodías jamaicanas, logrando transformarse en embajadores únicos y desatando la fiesta en todos los lugares donde se presenten, por todo esto y más…muchas gracias y larga vida The Skatalites!

Por Carlos Bastías

Fotos: Gary Go

Saxon en Chile: el águila ha vuelto a aterrizar

Como de no creer, Saxon regresó después de la paupérrima audiencia que llegó a su primer (y único) concierto en Chile: Teatro Caupolican en octubre de 2011, que para la ocasión tuvo toda la platea cerrada y ni siquiera alcanzó a llenarse la cancha. Hubo que esperar un par de giras mundiales (una de ellas que pasó por Sudamérica en 2013), para tener una nueva oportunidad de recibirlos. Esta vez la excusa fue la presentación del disco Thunderbolt (2018), pero el secreto a voces era que se trataba de la celebración del 40° aniversario de la banda. Con fecha pactada para el 8 de marzo, a eso de las 21:00 horas, el lugar escogido para el reencuentro recayó en la Blondie; contra el disgusto inicial cuando se dio a conocer.

Pero lo cierto es que más que grandes arenas, lo único que Saxon necesitó fue un telón digital, con su icónico logo atrás de la batería, y una legión de parroquianos que llenaron hasta arriba a último momento. Con puntualidad casi inglesa, con cinco minutos de retraso, se apagaron las luces y sonó por parlantes It’s a Long Way to the Top de AC/DC. Tras una segunda pista grabada, el tema Olympus Rising, entraron a toda máquina con impecables versiones de Thunderbolt y Sacrifice. Con un sonido que caminó por la delgada línea entre la potencia y la saturación; Biff Byford con el papel de maestro de ceremonias, aleonó a un público que desde el primer minuto fue una olla a presión. Los clásicos no se dejaron esperar: Wheels of Steel, Denim and Leather y Strong Arm of the Law cayeron al hilo, sin anestesia. Un verdadero muro sónico con las guitarras de Paul Quinn y Doug Scarratt, y en la sección rítmica el bajo de Nibbs Carter y la batería de Nigel Glockler; formación que viene trabajando de manera continua desde 2006, y que lo afiatado está de sobra.

Tras una revisión a la penúltima placa, con el tema Battering Ram, volvieron hasta 1979 para lo que fue la ópera prima de Saxon, su disco homónimo, con Rainbow Theme + Frozen Rainbow y Backs to the Wall. Porque Biff ya lo dijo en entrevistas y en el mismo escenario: esto se trata de una fiesta por el legado forjado. Hasta les alcanzó para el homenaje de la noche, con They Played Rock ‘N’ Roll, recordando a Motörhead (en especial Lemmy); a quienes siempre le demostraron su respeto. Tras la contundente Power and the Glory, llegamos a la pedida por el público; votación a voz alzada. La elegida fue una que recién se re-incorporó en vivo el mes pasado, en el show de Nashville: Ride Like the Wind. La mejor herencia de la vapuleada época comercial de Saxon, en la última mitad de los 80’s; re-definiendo, en clave heavy metal, una canción pop de Christopher Cross. Y contra todo pronóstico hubo otra más fuera de programa, haciendo su debut en el tour latinoamericano: Solid Ball of Rock, el único gran hit que faltó en su anterior visita.

Literalmente apretaron el acelerador en Motorcycle Man, se atenuaron las luces en 747 (Strangers in the Night), volvieron al primer festival Monsters of Rock de Donington en And the Bands Played On. Revisitaron por última vez el nuevo milenio con Lionheart, retrocedieron hasta la tercera placa con To Hell and Back Again y Dallas 1 PM; y antes que los ánimos se enfriasen aparecieron las primeras notas de Crusader. Tras ello se apagaron las luces y se retiraron, pero volvieron para la recta final del bis: cómo no con su marca registrada, Heavy Metal Thunder, y una escueta versión de Never Surrender. Como cierre, y broche de oro, su multi éxito en el mercado estadounidense: Princess of the Night.

40 años que parecen no notársele a Saxon, o a las cuerdas vocales de Biff Byford. Alejados de los inmensos escenarios que están acostumbrados en el viejo continente; esto de aquí fue una velada íntima, que probablemente si los europeos la viesen no podrían creerlo. Una verdadera cátedra de heavy metal que bordeó las dos horas de duración; una banda dándolo todo y contenta con la retroalimentación, el público poniéndose a la altura y respondiendo como corresponde. Eso es lo que uno espera encontrar cuando el águila aterriza.

Por Gonzalo Valdés

Fotos por Bastián Cifuentes Araya

Overkill en Chile: el genuino guardián del thrash

Hay bandas que se están regocijando en una segunda juventud. Overkill es una de ellas. Por eso, cuando se anunció su regreso a nuestro país, los metaleros anotaron la fecha para no perderse detalle de la conocida muestra de poder y vigencia de los de New Jersey. Más aún, si traían bajo el brazo el aplaudido “The Grinding Wheel”, editado en 2017 y que les ha permitido seguir marcando fuerte su huella, tras 38 años de historia.

El show sumó a la banda argentina A.N.I.M.A.L y a los nacionales Disaster, un triplete que prometía una noche de estilos, dentro del querido heavy metal.

Muy puntuales, los Disaster dieron la primera descarga. “Atormentado”, “Criaturas del mal”, de su buen disco debut, “Culto de muerte” y la infaltable “Motosierra del infierno”, desataron los primeros mosh ante una buena cantidad de público que, desde temprano, llegó al teatro Teletón. A través de sus riffs tipo Kreator o de la guitarra que, a ratos, exudaba a Kirk Hammett, no dejaron segundo para descansar y en 7 temas, más alguna bizarra performance con la biblia y la típica motosierra, constatamos pasión intacta por su trabajo y llenaron de sonidos old school el inicio de la velada. Efectivos.

En otro estilo, A.N.I.M.A.L. brindó un espectáculo marcado por la actitud. No faltaron “Milagro”, “Familia”, “Los que Marcan el Camino”, “Sol”, “Barrio Patrón”, “Revolución”, y “Solo por ser indios”, poniendo la guinda con la elogiada adaptación que hicieron para “Cop Killer”, de Body Count . Más comunicativos que los Disaster, celebradas fueron las referencias al pueblo mapuche, a la policía corrupta, a Alfredo Lewin, a MTV, a la fuerza del metalero sudamericano, todo llevado por un hilo conductor muy auténtico, por parte de Giménez, autenticidad que logró subir aún más la temperatura para que el Teletón fuera una olla a presión previo a la salida del plato fuerte de la noche.

Overkill

Y también con extrema puntualidad y con el nombre de la banda en gigante color verde, Bobby “Blitz” Ellsworth y el bajista D.D. Verni saltaron a escena para regalarnos un poco del metal pesado que han construido en 19 álbumes. Overkill es una banda que no falla en directo, porque todo lo viven a fuego. Y eso se constató de entrada, con “Mean, Green, Killing Machine”, de su último disco y que arrasó con thrash de vieja escuela, adornado por el bajo soberbio de D.D. Verni; esto les permitió tener al público en el bolsillo a pesar de desajustes de sonido que, lamentablemente, se hicieron sentir en varios pasajes del show. “In Union We Stand” es una de las mejores canciones de Overkill y no podía faltar. Intensa, rítmica, con un aura a Judas Priest y un Bobby que demostraba su talla al micrófono. El público agitaba sus melenas para dar pase a “Coma”, del tremendo álbum “Horrorscope”, que desató más mosh y rugidos del gran Blitz, algo a medio camino entre Udo y Zetro Souza, quien siempre estuvo al mando de la situación. También del disco nuevo, sonó “Goddam Trouble” con un solo magnífico, buenos riffs, Blitz dando lo mejor en el coro y haciendo partícipe a la gente, con la cual se comunicó tras cada tema. “Ironbound” fue otro momento clave y único tema del álbum que les dio ese segundo aire en 2010. Pura técnica.

“Elimination”, los covers de The Subhumans y Dead Boys, “Wrecking True”, “Infectious”, sellaron un show que fue un recorrido extenuante por el camino de una banda archi reconocida en el ambiente, pero que aún conserva la energía under de los primeros años. Esto, combinado con la experiencia, producen conciertos de calidad y técnica virtuosa, a pesar de que hubo sobre saturación del sonido en varios instantes. Pero en general, lejos de sentirse obsoleta, la máquina creada en 1980 sigue batallando en pos de salvar la memoria del genuino thrash, y luego de escuchar el último disco y verlos en vivo, nos contenta comprobar que ese espíritu sigue intacto.

Por Macarena Polanco

Fotos: Jerrol Salas

Anathema en Chile, Acoustic Resonance: Más frágiles que nunca

Siempre es bueno recibir a los hermanos Cavanagh en el formato que sea. Este año nos tocó recibirlos en un formato bien especial a decir verdad, pero que tiene todo que ver con la evolución de los músicos en paralelo y con lo que hacen actualmente como banda: el show íntimo, improvisado, pero cálido y con una vibra de parte del público que acompañó bastante.

En una jornada de dos funciones (cual rotativo de cines de antaño) Danny y su hermano nos deleitaron con una primera entrega (a la que pudimos asistir como prensa) llena de delicia interpretativa y cuidados musicales finos, pero que en la misma senda de la improvisación el show se tornó un constante litigio con el sonido, pese a que la magia nunca dejó de existir debido a eso, es más, todos ayudamos a solucionarlo de alguna manera como cuando esos amplificadores sonaban con un acople horrible al principio: “It doesn’t hears good!” gritaba una chica desesperada por ahí, algo que perduró entre la intro y la primera canción, pero que se subsanó para placer de todos. “We Also speak spanish” decía algo “patudamente” Vincent, ya que más tarde cuando trató de hablarlo fue un verdadero desastre. “Mi español es mierda” replicó y las carcajadas cayeron en el teatro.

Así fue la tónica, humor, buena energía y comunicación con el público mientras pasaban verdaderas delicias como “Springfield”, “Untouchable” en sus dos partes (aquella cautivante entrada a “Weather Systems”), pero con su atmósfera cruda. Anathema nos traía su propio estudio al teatro, nos mostraba aquellas canciones desnudas como quizá las fueron creando en sus primeros ensayos. Aquello fue lo mejor que nos trajo, porque se sintió mucho menos producido, algo cristalino y sobre la marcha, pero profesional al mismo tiempo.

El turno para que el gran Duncan Patterson hiciera entrada en este show sin percusiones llegaba. El bajista se unió para el bloque más esperado: los temas de “Alternative 4”, que si bien no fue tocado completo, fueron tamaños trozos de él en esta sensibilidad musical única: “Fragile Dreams”, con Danny luciéndose al teclado para emular el sonido de las guitarras fuertes, “Shroud of False” y la implacable “Lost Control”, tripleta dorada del disco.

Algunos solo con eso se dieron pagados, pero los ingleses remataron con sorpresas como “Hope” de Roy Harper y tras el encore, despliegue de bandera chilena y saludo a su gran fans club nacional “Anathema Chile”, llegaron maravillosos covers a The Beatles (“Eleanor Rigby”), y Pink Floyd (“Comfortably Numb”) no sin antes causar un momento bien especial: mientras Danny tocaba las absolutamente reconocibles primeras notas en piano de “Bohemian Rhapsody” la gente lo alentó más y el “eeee-oh” característico de ese impresionante dominio de Freddie Mercury al público en Wembley ’86 empezó a brotar de sus labios a lo que todos lo siguieron al igual que la legendaria presentación del ídolo de Queen. “Me falta el bigote” decía, mientras su hermano bromeaba que desde los 10 años esperaba este momento.

Se nos hizo corto, la verdad, pese a lo profundo de cada canción y las versiones sonando como nunca antes las oímos, le faltó una pizca más de variedad al show, pesando el hecho de que había otra función seguramente,  porque el gusto a poco se sintió, eso sí, de lo que vimos no podemos decir que no estuvo absolutamente a la altura. Nos fuimos con la sensación de placer de ver a una de las duplas compositoras e interpretativas más notables de la actualidad.

Por Patricio Avendaño R.

Fotos: Jerrol Salas

Greta Van Fleet agota en 22 días su sideshow en el Teatro Caupolicán

Cuando se anunció su inclusión en Lollapalooza, muchos fans vibraron con la idea de poder verlos en vivo, aunque muchos de ellos reclamaron por las ganas de verlos en un show propio. Pues bien, tras ello la productora Lotus se la jugó por llevarlos a un show propio a nada menos que el Teatro Caupolicán y el resultado terminó siendo todo un éxito.

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Conciertos que hicieron historia: La tercera visita de Metallica a Chile (2010)

Los fans de la primera época ya eran más viejos y se quejaban hace rato de que “están tocando sin fuerza”, “los nuevos discos tienen mal sonido”, “que ya no tienen pasión” etc. La era del DVD ya se había instalado y era muy fácil hacer comentarios, sentado en un sillón, luego de ver una actuación por el monitor. El Club Hípico fue el lugar elegido para esta tercera actuación y Criminal fue la banda encargada de calentar el ambiente (el público respondió de excelente forma). A pesar de tantas quejas y habladurías, Metallica ya era una banda de 50.000 personas, el lleno era total en el Club Hípico y los fans que llegaron en auto (gran mayoría), hicieron interminables filas de ingreso.

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