Rumbo a Lollapalooza: el reseteo de Arctic Monkeys

Son el plato fuerte de esta versión, si nos referimos al segmento rock. Sinónimo de éxito y atracción estética, Arctic Monkeys ya puede contar una gran historia graficada en discos ricos en texturas y con letras observadoras de la realidad social. Tras cinco años de silencio, golpearon al mundo rock en 2018 lanzando su nueva placa e iniciando una gira que los traerá como cabezas de cartel a Lollapalooza Chile. “Tranquility Base Hotel & Casino” tiene nuevos temas, pero también agrega valor con un refresh evidente al estilo de la banda que divide tanto a la crítica como al fan, y con ese debate a cuestas llegarán en marzo al Parque O’Higgins.

Trajes claros, camisas abotonadas, peinado hacia atrás, sin chaquetas de cuero, sin poses enojadas. Alex Turner está plantándose, hoy, sobre el escenario, buscando el dominio que logra un Nick Cave o aquel que manejaba a la perfección Elvis Presley. Guardando algunas proporciones, el planteamiento de la gira europea se basó en hablar a través del cuerpo y de esta imagen tipo galán de los años ’50, siendo el punto focal del show que veremos acá. La crítica lo ha descrito como un espectáculo íntimo, detalle que al fan de discos como “AM” le costará digerir. Sin embargo, está asegurado un repaso por éxitos rotundos y probados, los que se unirán muy bien a canciones de su último valorado trabajo.

“For out of five” estaba abriendo el show con su invitación a respirar aires psicodélicos; pero luego daban paso a “Brainstorm”, uniendo pasado y presente, mostrando en los dos primeros temas la dualidad que manejan y cómo han podido plasmar su creatividad, a pesar del evidente crecimiento estilístico. “Why’d you only call me when you’re high” y “505” serán seguras integrantes del setlist, permitiendo el lucimiento de Alex en el piano electrónico, en otro touch de su inquietud artística. Podemos concluir que los Monkeys no confiarán solamente en la certeza de los riffs y sumarán al show otros instrumentos que serán de gusto y disgusto de su fanaticada. “One Point Perspective”, “Cornerstone” o “RU Mine” facturarán un show que le sacará la última gota de esfuerzo a la masa, porque si hay algo que nunca perderán es su potencia en vivo, por lo que la puesta en escena y el sentido del espectáculo está asegurado, Más aún considerando que el escenario es abierto.

La banda llegará a Lollapalooza reforzada con teclados y guitarra acústica, pero el piano debería robarse la película. Si son la banda británica más relevante del momento, deberían escribir este nuevo capítulo de su historia con otra presentación dinámica y planteada con inteligencia.

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