Slowkiss- «Fresh» (2026): El poder de un nuevo comienzo

Slowkiss- «Fresh» (2026): El poder de un nuevo comienzo

Una de las bandas más representativas del rock alternativo chileno está de regreso y con una verdadera bocanada de aire fresco. FRESH, su tercer álbum (LP) de estudio, marca el primer lanzamiento concebido íntegramente desde su base en España y simboliza tal como lo dice su nombre la frescura de un nuevo comienzo tras más de una década de trayectoria, cambios de formación y muchas experiencias en el proceso.

Formada en Santiago en 2014 por Elisa Montes, Slowkiss sigue pisando fuerte ese recorrido por un camino que va desde el impulso punk y grunge de sus primeros EP hasta la densidad emocional de Patio 29 (2019). Su identidad se construye sobre guitarras ruidosas, capas de distorsión, melodías sombrías y una sensibilidad pop cuidadosamente camuflada entre influencias shoegaze e indie. FRESH mantiene ese ADN, pero introduce una energía más dinámica y también muy luminosa. Es un disco que no nació con ideas tan maqueteadas, sino desde la acumulación orgánica de canciones que fueron fluyendo por sí solas, compuesto sin deadlines y terminado de pulir en España en Valencia y Murcia, en un contexto vital completamente distinto y nuevo para el grupo.

El anticipo fue un gancho al mentón bien dado: “A.K.O.L (Another Kind Of Life)” llegó como un estallido punk de poco más de dos minutos. Con el verso “Too many smiling faces”, la banda retrata la ansiedad del optimismo impuesto y la vida como vitrina digital, en un mundo atravesado por crisis y contradicciones sociales. Pero era solo una muestra: el álbum amplía el espectro con pasajes de potencia cruda, guitarras de raigambre noventera y momentos etéreos que conviven con la urgencia más feroz en cortes como “Bankrupt” y “SleepWalk”.

En el arranque, “Fresh Start” abre con un riff hipnótico, muy noventero, que evoca a Veruca Salt, equilibrado con melodías accesibles. Slowkiss va directo al grano como siempre: canciones concisas, sin excesos ni artificios. Solo “Asmara” supera los tres minutos, aportando un respiro sutil e intenso que enriquece el flujo del disco. “Let Go” despliega guitarras poderosas de la escuela shoegazera y coros de tintes épicos que claman por aferrarse a lo que algún día te unió para siempre: (“Just take my hand, it’s not the end, I won’t let go”), mientras “Get Away” espanta demonios, impulsada por el timbre inconfundible de Elisa cantando sobre cuando «sabes cuándo lo mejor es hacer lo que tu corazón desea».

Aunque la oscuridad sigue siendo parte esencial de su sonido, FRESH introduce matices más “alegres” dentro de ese marco. Detalles como los coros pegadizos y los “la la la” de “Calblanque” aportan contraste sin diluir la intensidad. El resultado es un álbum que honra la identidad de Slowkiss, pero que fluye con mayor soltura rítmica y melódica. Es frescura entendida como movimiento, como energía que contagia, puede mover tu estado de ánimo, emocionar y que invita a cabecear, corear y dejarse llevar.

 

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