Spiral Vortex: el nuevo prisma del rock psicodélico chileno

Spiral Vortex: el nuevo prisma del rock psicodélico chileno

Luego de haber superado con creces la exigencia del mismísimo Blue Monday, la inestabilidad que conlleva la emotiva propia de un nuevo año, algo así como una mezcla entre un confuso entusiasmo, pero con una prominente  sensación de incertidumbre. No obstante, pese a los altos y bajos de esta nueva forma de vivir, la música ha sido nuestra máxima zona de confort. Entre reuniones, nuevas agrupaciones y estrenos, es que Spiral Vortex nos sorprende con “Prisma”. Un LP que cohesiona como fórmula perfecta la innovación sonora y madurez armónica.

Pese a las complejidades propias de una banda en eterno ascenso, logramos contactar a Spiral Vortex, todo en marcos de la liquidez de las interacciones propia de una sociedad en crisis sanitaria. Conversamos con la banda, dando especial ahínco a su nuevo disco, a lo cual nos comentan que “El proceso creativo de este disco fue diferente a lo que habíamos hecho antes, ya que fuimos trabajando por tema, por lo que nos demoramos más. Pero le dedicamos mucho tiempo a cada canción, algunas con ayuda de productores como Felipe Castro y Andrés Nusser; y dentro de esa búsqueda de calidad y definición sonora terminó siendo el concepto del álbum; la búsqueda de la claridad tanto en sonido como en el mensaje… Por eso el nombre ‘Prisma’”.

Bajo esta misma arista, es que uno de los temas centrales que conforma la esencia estructural de la banda se relaciona con la reflexión existencialista, sin embargo, el carácter minimalista de la fonética construye lo nuevo de la agrupación nacional, ante lo cual nos confirman que “La temática lírica del disco, al igual que la de los discos anteriores de Spiral, habla sobre temas existencialistas, los aspectos espirituales del humano, la trascendencia y decadencia de las drogas y también temas universales, pero aterrizados en relatos anecdóticos o circunstanciales en sencillo, esto para que se entiendan más fácilmente”. A su vez los chicos nos reiteran que este nuevo trabajo busca a toda costa la recepción y entendimiento del mensaje sin mayores obstaculizaciones; en palabras de la banda “que se entienda el mensaje y no esconderlo con una tonelada de reverb en la voz”.

Es preciso reconocer que para comprender la esencia y carácter del aura de la banda, también implica reconocer la orgánica interna y el largo camino que han recorrido hasta el lanzamiento de “Prisma”, es por esto que la banda concluye que “Los puntos de quiebre se relacionan con el factor humano, cada integrante aporta algo diferente, por ejemplo este último disco es el primero que grabamos sin nuestro baterista original, que era un elemento muy importante en el sonido de Spiral, porque además de lo rítmico aportaba mucho en la producción. Entonces cuando se fue en el 2016 hubo un cambio super drástico, que al principio costó, pero a la larga nos dio la posibilidad de probar cosas nuevas y muy diferentes. También ocurrió algo parecido cuando se reincorporó Isma (sintetizadores, teclados y secuencias) en el 2015, empezamos a meter muchos más sonidos de sintetizadores que antes”.

Ahora bien, consensuando que la tónica del último tiempo ha sido la crisis sanitaria mundial que nos ha dejado en constante reflexiva, emprendiendo proyectos nuevos, que terminan en una especie de “síndrome de las mil ideas”. Para Spiral Vortex la situación no dista mucho de la realidad colectiva, pero que sin duda, pudieron darle un vuelco a la inacción y/o bloqueo creativo “La pandemia definitivamente ha sido difícil para el rubro musical en general, y a nosotros nos afectó mucho porque veníamos tocando harto y teníamos ganas de salir fuera de Chile el 2020. Pero el lado positivo fue que pudimos dedicarle más tiempo a la producción del disco, de hecho hay dos temas que pudimos incluir gracias a eso, son canciones que nacieron sin ninguna ambición o presión de tiempo y eso siempre da un resultado genuino y fresco (…) Además nos dio tiempo para dedicarle al trabajo de escritorio de la banda, cosa que es muy importante antes de lanzar un disco”.

No hay dudas que mirar en retrospectiva tiene invita mucho a la reflexión constructiva, apelando a la autocrítica como punto de inicio hacia una mejor proyectiva a nivel musical, de este modo es que para la banda nacional pensar en su primera década en la industria implica evocar diversas emociones, a lo que sostienen que “Es loco pensar que llevamos 10 años como banda… Claramente el proyecto ha mutado varias veces en lo musical, pero siempre hemos mantenido una línea similar en cuanto al concepto de la banda, la temática e imaginario, o incluso la estética (…) Musicalmente durante estos años hemos logrado crear un lenguaje muy propio, aunque vayan cambiando los sonidos o ‘géneros musicales’ hay algo que ya es muy característico de nuestra banda y que ahora se entiende mejor y puede llegar a más personas, y eso es por el tiempo que llevamos haciéndolo”.

Sobre esta reflexiva, es que resulta imperativo no conversar sobre el punto de partida de Spiral Vortex, ese camino que comienza desde la más profunda iniciativa y autenticidad “partimos sin muchas pretensiones y sin saber mucho de cómo funcionaba la cosa. En un principio estuvimos más ligados a la nueva psicodelia chilena, vimos pasar muchas bandas y sonidos distintos, ahora también estamos más cercanos al pop. La verdad creemos que Chile tiene mucho talento, en todos los géneros se puede ver una evolución de lo que han sido estos últimos 10 años”.

En cuanto a la vorágine de la industria musical nacional señalan que “tuvimos la suerte de poder trabajar con el sello Discos Río Bueno y La Unión Booking quienes nos enseñaron y mostraron cómo funcionaba la escena indie en nuestro país. Eso ya fue hace cinco años y sin duda hemos visto crecer y organizarse mejor. Es muy bueno saber que hay gente que no necesariamente tocan o están en una banda, que trabajan mucho para poder levantar espacios donde se puedan hacer eventos de buen nivel. Festival Fluvial en Valdivia, Woodstaco, En Órbita son algunos ejemplos”.

No quedan espacios para dudar de la excentricidad y singularidad creativa que posee Spiral Vortex, una banda que lejos de seguir los estándares propios de la industria nacional, vio en esta estructura un nicho de reinvención y ruptura a los cánones estáticos de la armonía característica del “rock chileno”, una banda que desde la complejidad de los procesos creativos reconfiguran una arista en el circuito musical nacional, siendo “Prisma” un reflejo de ello.