«Be Sweet to Me»: Violet Grohl abrazando los ecos de los 90’s en su álbum debut
Cargar con el apellido Grohl puede ser una bendición y una condena al mismo tiempo. La hija de Dave Grohl llega inevitablemente acompañada de expectativas, apuntada con el dedo cargado de nepotismo y comparaciones, según algunos, imposibles de evitar. Sin embargo, basta escuchar unos minutos de Be Sweet To Me para entender que Violet Grohl no está intentando ser la nueva versión de su padre ni revivir el legado de Nirvana. Lo suyo es una reinterpretación personal y sorprendentemente madura de la música alternativa que marcó su infancia.
Lanzado este 29 de mayo, el debut producido por Justin Raisen, conocido por sus trabajos junto a Kim Gordon y Charli XCX, se mueve entre el grunge, el indie rock, el dream pop y ciertos momentos cercanos al punk alternativo. En sus canciones hay un cumulo de ecos noventeros: PJ Harvey, The Breeders, Pixies, L7, Soundgarden, Cocteau Twins e incluso algunos guiños que seguramente fue imposible sacudirse tan fácil de Nirvana.

Uno de los puntos más destacados del disco es su voz. Grohl posee una versatilidad poco común para una artista debutante que la hace sonar grande y de espíritu icónico: puede sonar frágil y melancólica en un momento y agresiva o desafiante al siguiente. Esa dualidad es precisamente lo que sostiene canciones como «595», «Often Others» la densidad de «Applefish» o la soltura de «Bug In The Cake».
Si hay una canción que resume bien el espíritu de Be Sweet To Me es «Big Memory», uno de los momentos más logrados del disco gracias a su mezcla de melodías luminosas, guitarras noventeras y una sensibilidad contemporánea que evita que el álbum quede atrapado en el ejercicio de nostalgia.
El mayor mérito del álbum está justamente ahí. Violet conoce perfectamente la historia del rock alternativo y no intenta ocultarlo. De hecho, el disco suena a algo así como una oda a aquella generación que construyó el sonido de los noventa. Pero al mismo tiempo aporta suficiente personalidad para no sentirse como un simple homenaje. Hay una identidad propia que aparece en la escritura, en la producción y especialmente en su interpretación vocal. Violet se sacude en sus hombros las penosas críticas negativas y sale airosa y con la cara muy satisfecha y resplandeciente de lo que vendrá a futuro.

