“The Final Frontier”: progresivo arranque de década para Iron Maiden

“The Final Frontier”: progresivo arranque de década para Iron Maiden

La Doncella de Hierro cerró los 00’s con un suceso de talla mayor: la gira conmemorativa Somewhere Back in Time (2008-09). Le continuó una estadía en Nassau, capital de la caribeña Bahamas, para grabar un nuevo trabajo en los Estudios Compass Point —mismo lugar donde fueron gestados Piece of Mind (1983), Powerslave (1984) y Somewhere in Time (1986). Pero aquel, que llegó a estanterías el 16 de agosto de 2010, tuvo un velo de misterio desde su mismo título: The Final Frontier. Confluyó para que fuese otro jugoso Maiden-mito, con la banda sin afirmar o negar nada; creciendo la bola de nieve cuesta abajo. La última frontera, que coincidió en ser un redondo número de entrega —el 15° disco de estudio; en una época donde varios estandartes del rock, contemporáneos a Iron Maiden, estaban manifestando sus deseos de respectivos retiros —Scorpions o Judas Priest, por citar un par. Si ese sería el último vuelo de los comandados por Steve Harris, nadie podía responderlo.

En el intertanto quedó en las manos de los fanáticos este The Final Frontier, cuyo concepto de imaginería era espacial; mostrándonos en la portada a un Eddie alienígena, desfigurado y con esteroides —a cargo de Melvyn Grant, quien ya se hizo cargo de la imagen tras Fear of the Dark (1992) y Virtual XI (1998), como del en directo Death on the Road (2005). Secundados en las perillas por, como dicta la tradición desde el año 2000, Kevin Shirley; pero siempre compartiendo crédito con el bajista.

Parecieron haber arrastrado el hábito de su anterior producción, A Matter of Life and Death (2006); que por la complejidad y largas duraciones de las canciones, se acercaban a lo progresivo —repitiéndose la fórmula de que cuesta encontrar pistas que se mantengan en los cinco minutos. La introducción, llamada Satellite 15, mayormente instrumental con algunos parafraseos de Bruce Dickinson; es lo que se espera escuchar como una de las cortinas previas a los conciertos —que de hecho así fue utilizada para el tour promocional; pero aquí llevándola por primera vez a un disco, que a fin de cuentas le termina restando potencia. Decanta en el tema homónimo, The Final Frontier, que en bruto cronometra poco más de cuatro minutos. Con una pequeña referencia al mito griego de Ícaro —que ya tocaron con anterioridad en Flight of Icarus (1983); aborda la historia de un hombre varado en el espacio durante sus últimos momentos, que en el videoclip debe vérselas con Eddie —mostrándose allí cómo llegó a su estado de desfiguración, junto con lo que hace la llave que sujeta en la portada.

El Dorado, único single de la placa, la adelantó a puro gancho como uno de los puntos altos —tanto que le valió un Grammy a la mejor interpretación de metal, el único que tienen a su haber. Detrás de su punzante riff se afirma en la crítica de la crisis financiera de 2007-08, usando de metáfora la mítica ciudad sudamericana de tiempo precolombino —que mantuvo su nombre en español. Se mantienen las bajas cronometrajes para Mother of Mercy —queriendo retomar la vibra militarizada de la anterior portada; Coming Home —título cliché que no podía faltar dentro de la discografía; y The Alchemist.

La segunda mitad poniéndose cuesta arriba, con cada pista moviéndose entre los ocho y diez minutos: Isle of Avalon, Starblind, The Talisman y The Man Who Would Be King. Largas tandas instrumentales, que no siempre son la opción ideal; siendo aquel el único punto débil de Maiden: la visión estricta e inamovible de Steve Harris, terco de prescindir de la mirada externa de un productor que realmente juegue como tal —filtrando las ideas que sirven a cabalidad de las que no; para evitar que terminen sumiéndose en zonas de confort de las que se encuentran muy cómodos para salir. En la misma línea está el cierre, la todavía de mayor kilometraje When the Wild Wind Blows, que le correspondió ser el elemento épico de la gira promocional. Se basó en la novela gráfica inglesa del mismo nombre (Raymond Briggs, 1982); ambientado bajo un supuesto ataque nuclear soviético sobre territorio británico, la canción desmarcándose de la línea original dándoles un final diferente a la pareja protagonista.

The Final Frontier, que trajo a Iron Maiden hasta una nueva década, continuó la habitual buena senda comercial; pese a no considerársele como una de sus publicaciones más inspiradas. Pero que tiene un valor especial al sur del mundo; puesto que aquel recorrido por primera vez le abrió las puertas del, codiciado para la agrupación, Estadio Nacional de Santiago. Cita registrada que endosó, en formato de audio y video, el catálogo oficial —En Vivo! (2012). A fin de cuentas la carrera continuó, ignorando los rumores iniciales, dándonos más de la Doncella de Hierro por el resto de los 10’s: el tour conmemorativo Maiden England, The Book of Souls (2015) —junto a su correspondiente presentación; y otro viaje de viejas glorias —Legacy of the Beast.

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