The War on Drugs – I Don’t Live Here Anymore (2021): resiliencia y resistencia a paso seguro

The War on Drugs – I Don’t Live Here Anymore (2021): resiliencia y resistencia a paso seguro

Atlantic, 29 de octubre de 2021.

Luego de cuatro largos años – dos de ellos en pandemia – en los que se vieron forzados a trabajar de forma remota para seguir creando música, los norteamericanos The War On Drugs lograron reencontrase en persona a principios del 2020 para finalmente comenzar la grabación de I Don’t Live Here Anymore, su esperado quinto álbum de estudio que se transformó en una verdadera travesía, pero también, en una oportunidad para volver a compartir y reflexionar; todo un proceso de creación que abarcó la grabación en nada menos que siete estudios, incluidos los reconocidos Electric Lady (Nueva York) y Sound City (L.A). Con guitarra bajo el brazo y una taza de café en su mano derecha, su líder Adam Granduciel, camina en la nieve en una imagen de portada que refleja parte de la rutina seguida al momento de grabar el disco, mientras se hospedaban en un Airbnb cercano a uno de los estudios de grabación. Armados con café (de preferencia latinoamericano, que el mismo Granduciel define como menos ácido, menos frutal y más terroso), vuelven a la carga con su sello y sonoridad inconfundibles, pero sin salirse de la senda dejada por A Deeper Understanding, su galardonado disco predecesor. Producido por Granduciel y coproducido por su ingeniero de confianza Shawn Everett, su quinto álbum refleja un trabajo meticuloso y pulcramente confeccionado, donde nada está puesto al azar.

Con la salida del sol, ‘Living Proof’, primera canción del disco, suena a renacer. ¿Cuántas veces debemos hacerlo en la vida? ¿cuántas veces ha sido necesario reinventarnos? La esencia del ser humano está ahí, en la resiliencia y en el resistir, en adaptarse para superar hechos que tenemos que dejar atrás. Con tranquilidad y melancolía Adam enuncia sus versos tristes y a la vez alentadores junto a un piano solitario: “I’m Always changing, Love overflowing, But I’m rising and yeah I’m damaged, Oh, rising” (siempre estoy cambiando, el amor se desborda, pero estoy subiendo y sí estoy dañado, oh, subiendo). Living Proof fue el primer sencillo promocional del disco y cuenta con producción audiovisual a cargo de Daniel Pappas y Laura Burhenn. Dirigido por Emmett Malloy.

Suaves sintetizadores inician el viaje de ‘Harmonia’s Dream’. Con tempo allegretto y movidas líneas de bajo, Adam se suma a la marcha escapando de sus tormentos y nos conduce por su amada carretera, hacia un viaje con destino incierto. Guitarras levemente distorsionadas se mezclan con sintetizadores vintage generando una cálida y particular atmósfera. Acercándose al soft rock, ‘Change’ es la oportunidad de cuestionarse la existencia. Adam agrega oscuridad y aflicción en sus líricas: “Maybe I was born too late, For this lonely freedom fight, Maybe I was born in the wrong way, Maybe born on the wrong day” (Tal vez nací demasiado tarde para esta lucha solitaria por la libertad, tal vez nací en la manera incorrecta y en el día equivocado). ‘I Don´t Wanna Wait’, fue la excepción en términos de composición, ya que comenzó desde la melodía y letras. Granduciel se refirió en una entrevista para la estación norteamericana de radio The Current, que para esta canción mapeó todo el coro a principios de 2018, cuando aún nada sabíamos de pandemias, registrándolo en su teléfono. A partir de ello, trabajando vía e-mail y posteriormente ensayando con la banda (cuando las restricciones sanitarias se levantaron), lograron dar forma a una contagiosa balada rock al estilo ochentero más clásico, donde el amor es el eje motor.

‘Victim’ también se aferra a las atmósferas de los 80’s, con perfecta rítmica a cargo de Charlie Hall en batería y David Hartley en bajo; ejecuciones que literalmente te mantienen en trance. A ello se suman unos trastornados sintetizadores, mixtura hecha por Robbie Bennett /Jon Natchez, y las distorsiones en guitarra de Anthony LaMarca. Granduciel se une a esta completa neo psicodelia añadiendo existencialismo: “I remember darkness overhead, Honey I’m a Victim of my own desire, I can´t change it, mm yeah, ¿should I Keep moving?” (Recuerdo la oscuridad en lo alto, cariño soy una víctima de mi propio deseo, no puedo cambiarlo, mm sí, ¿debería seguir moviéndome?). El paso queda despejado para ‘I Don’t Live Here Anymore’, que además de dar nombre al álbum, cuenta con la notable participación de las Neoyorkinas Lucius en backing vocals. Granduciel destacó esta colaboración en su entrevista dada a The Current, por el gran aporte que ambas sumaron a toda la pieza. Sus voces contribuyeron enormemente creando una tremenda atmósfera, con ellas, únicamente cantando dos simples líneas. El trabajo audiovisual quedó también bajo la dirección de Emmett Malloy y en él se muestra imágenes de la banda, pero especialmente a Adam Granduciel, conectado con la naturaleza y lo esencial; el trovador innato, el viajero y soñador incansable, que sigue las huellas de Dylan, habla de sus miedos y anhelos… siempre con una luz esperanzadora que satisface el alma.

La calma se hace presente en ‘Old Skin’, para retomar la esencia de la balada soft rock de los 80’s, mientras que ‘Wasted’ enciende nuevamente la búsqueda insaciable por la libertad y las ganas de marchar lejos: “I’m alive and I’m trying not to think too hard about it, coming back again, I just wanna learn to fly under these romantic Skies, I don’t need to compromise our love” (estoy vivo y tratando de no pensar demasiado en eso, volviendo de nuevo, solo quiero aprender a volar bajo estos románticos cielos, no necesito comprometer nuestro amor). ‘Rings Around My Father’s Eyes’, anuncia la lluvia que se aproxima y la necesidad de buscar refugio por un momento. Lentamente llega el fin, que recae en ‘Occasional Rain’. Aquí Granduciel encuentra respuestas, la vida no es tan ingrata como a veces parece… hace falta verla desde el otro lado: “Feel the storm coming on, Feel the darkness at your gate, live the loneliest of life, keep on moving at your pace. Ain’t the sky just shades of gray until you’ve seen it from the other side?” (siente la tormenta que se avecina, siente la oscuridad en tu puerta, vive la vida más solitaria, sigue avanzando a tu ritmo. ¿No es el cielo solo sombras grises hasta que lo has visto desde el otro lado?).

I Don’t Live Here Anymore, es el regreso de The War On Drugs, sexteto proveniente de Philadephia, Pennsylvania. Un disco que, si bien sonoramente no se aleja demasiado de lo ya realizado en trabajos previos, sí posee una luz especial. Como muchas de las producciones gestadas en plena pandemia, éste podría ser un disco marcado por el aislamiento, pero, al contrario, en él se aprecia una insaciable exploración y conexión con el exterior. Adam Granduciel y compañía invitan a escuchar con atención, buscar aquí y allá, porque las respuestas a nuestras enmarañadas vidas pueden estar en cualquier lado, también en nuestro interior. Con paso firme y con café en mano, la existencia misma puede siempre complementarse con la música que nos inspira. Así lo hace notar Granduciel, quien lleva esta inspiración hacia una creación prolija y actual, pero llena de detalles de antaño… desde Bob Dylan, pasando por Bruce Springsteen e incluso Bryan Adams.