The Wow! Signal de Muse: una señal en el camino correcto
El más reciente lanzamiento de la banda liderada por Matt Bellamy, hace recordar por momentos, a los mejores pasajes del proyecto durante la década del 2000, años en que establecieron su sonido casi como escuela
No es fácil hablar de Muse. Incluso resulta incómodo. Con la grandilocuencia de Queen inyectada en un rock alternativo cargado de distorsión, irrumpieron a finales de 1999 con Showbiz, un debut que introdujo una teatralidad poco habitual en un género más asociado a la angustia, la introspección y el desencanto que al exceso. Con la llegada de Origin of Symmetry, su segundo y más aclamado álbum de estudio, publicado en 2001, logran establecer un sonido propio, llevando al proyecto al siguiente nivel de ambición.
Para 2009, Muse se había ganado el reconocimiento como una de las bandas más creativas de su generación, capaz de fusionar rock progresivo, hard rock, electrónica y ciencia ficción con una personalidad inconfundible. Sin embargo, la mayor conspiración terminó siendo la que la propia banda hizo contra su legado. A partir de The 2nd Law (2012), la grandilocuencia dejó de estar al servicio de las composiciones y comenzó a convertirse en el objetivo. La megalomanía terminó devorando al grupo, hasta el punto de que discos como Simulation Theory (2018) y Will of the People (2022) dieron la impresión de una banda atrapada en su propia caricatura, repitiendo sus excesos con menos inspiración y transformando una identidad única en una fórmula predecible.
The Wow! Signal es, sin lugar a dudas, un paso en la dirección correcta. Probablemente, el único paso correcto desde The Resistance (2009). ¿Por qué este álbum funciona donde los anteriores fallan? Básicamente, porque pone la grandilocuencia clásica de Muse al servicio de las canciones y de su composición. Aunque el exceso sigue presente, esta vez parece estar enfocado en recuperar la esencia de la banda.
Algo que queda claro desde el comienzo con “The Dark Forest”. Uno de los aspectos que mejor grafica el buen rumbo del álbum es que las guitarras vuelven a tomar un rol protagónico. Los elementos electrónicos y synth siguen estando presentes, pero ya no son el eje central. Además, vemos a un Matt Bellamy más vulnerable, con letras más personales y emotivas en canciones como “Shimmering Scars” y “Space Debris”. Atrás quedan las letras más cercanas a lo político-conspiracionista. Otro acierto es la conexión musical entre “Be With You” y “Unravelling”, que genera momentos de alta intensidad, sobre todo en sus pasajes más pesados, donde se agradece el regreso de esas guitarras densas y agresivas.
“Cryogen”, aunque evoque en exceso al éxito “Plug In Baby”, transporta inmediatamente a los años dorados de Muse. Quizás “Nightshift Superstar” se sienta algo fuera de lugar por lo meloso de su sonido pop. Pareciera una composición de otro artista para otro álbum. Aun así, lo bien estructurado que está el disco hace que se perciba más como una turbulencia inicial que como una canción capaz de definir el rumbo del álbum. La producción, además, resalta algunos de los mejores atributos históricos de la banda: amplitud sonora y una mezcla que se ve especialmente potenciada en formatos inmersivos, donde los arreglos espaciales presentes a lo largo del LP adquieren una nueva dimensión.
Aunque no es perfecto y por momentos cae en los clásicos errores de saturación de Muse, The Wow! Signal es una muestra de que la banda sigue siendo capaz de emocionar y brindar esa experiencia espacial tan característica. Es un álbum que nunca aburre; todo lo contrario: se transforma en un viaje que invita a escuchar sus matices y a conectar con el espacio. Quizás no haga regresar a Muse al protagonismo cultural de los años 2000, pero sí demuestra que la capacidad sigue ahí. Solo hay que seguir las señales.


