Thom Yorke: ANIMA (2019)

El líder de Radiohead se aprecia más viejo, desgastado y asustado en su andar por la gran ciudad, aquella en la que el ser humano parece haberse convertido en una máquina que danza al ritmo autómata de coreografías oscuras. Es el mundo del cortometraje “Anima”, el que acompaña al álbum del mismo nombre y que pone rostros al imaginario distópico que nos presenta Thom Yorke en esta nueva producción en solitario, confiando como siempre en Nigel Godric y que cumple con los objetivos musicales a la perfección.

“Anima” resume aquellos estados de ánimo de sociedades desesperanzadas ante el futuro, como la que vive el Brexit por ejemplo, en composiciones que trasmutan la procesión que la humanidad lleva por dentro. Lo hace a través de sonidos abstractos, de melodías definidas, donde la voz se desliza adormecida, como arrullando capas y capas de planos sonoros. “Traffic” es una poesía angustiosa cuya letra desemboca en pesadilla. “Twist” se alarga un poco más de lo necesario, pero el sonido irrumpe en un andar entre ruinas densas, con ambiente y electrónica de baile, que termina por arrojarse en un pantano. Yorke también se desplaza con ritmos autómatas en “Dawn Chorus”, una de las más bellas del disco, gracias a su melodía disonante. Después entra el pop de “I Am A Very Rude Person”, la más sencilla y de aires triunfalistas que, si bien no estorba, no encaja completamente en el concepto de un álbum que vuelve a su esencia rota en “Not the News” y “The Axe”, entregando un maquiavélico fundido a negro en “Runwayaway”.

La portada es minimalista como el disco, pero decidora para su contenido. Un ser humano cae al vacío, el cual es representado por las torres y edificios que son señal de una modernidad que, según Yorke, nos llevará a la oscuridad existencial muy pronto. En naranja y resaltado de ese fondo sombrío, asoma el nombre del álbum y del artista, quien toma prestado el concepto del psicólogo Carl Jung para el término “Anima”, el cual refiere al arquetipo femenino presente en la psique del hombre. Yorke adapta la psicología de Yung a sus propias preocupaciones y pone sobre los instrumentos las influencias de Flying Lotus, Four Tet, y de sus otros proyectos, como “Suspiria”, Atoms for Peace y, por supuesto, Radiohead.

“Anima” cuenta de otra manera lo que Radiohead ha señalado por años, asique no es aconsejable buscar aquí los sonidos de la banda británica que lidera Yorke, por que este Thom, en solitario, ha tejido una obra muy virtuosa, un retrato casi perfecto en su tonalidad distópica de la soledad y la incomunicación, al mejor estilo “Blade Runner”.

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