“Vida de Perros”: la máxima expresión de Los Bunkers

“Vida de Perros”: la máxima expresión de Los Bunkers

Un 8 de septiembre de 2005 se publicaba el cuarto disco de estudio de Los Bunkers, uno que acarrea una mística especial y que les permitiría internacionalizar su carrera. A sus 16 años hacemos un repaso sobre esta placa icónica del rock chileno.

 

El año 2000, al llegar a Santiago, Los Bunkers rápidamente se hicieron de fama y agarraron el relevo en el rock chileno. Pero esto no resultó sencillo al comienzo, la novel banda migraba de Concepción en busca de sus sueños sin nada más que las ganas y la hermandad. Luego de eternas horas de ensayo, trabajos de medio tiempo, tocar en locales y bares, sale la oportunidad de presentarse en radio. Las “Raras Tocatas Nuevas” de la Rockandpop sería el medio que permitiría ser escuchados a nivel nacional.

Cinco años después ya se encontraban grabando su cuarto disco, “Vida de Perros”, fue producido por la misma banda y es resultado de una expresión brutalmente honesta y emocional. La que responde a sentimientos y pensamientos vividos en esa misma época. El distintivo que lo hace elevarse como la mejor placa del quinteto penquista se debe a varios factores, tanto en términos de composición como el propio curso en la historia de la banda.

Una vida de perros

Era invierno de 2005, luego de haber alcanzado notorio éxito con “La Culpa”, en la banda estaba la intención de tocar con menos instrumentos, así lo afirma Francisco Duran en el documental Vida de Perros (2006); “Apenas terminamos “La Culpa”, ahí mismo le dijo al Álvaro que el próximo disco tenía que ser con puras guitarras”. El resultado del tercer disco de Los Bunkers fue bastante positivo con la experimentación y mezcla de influencias de la nueva canción chilena. La producción contó con muchos instrumentos distintos, lo que resultó agotador.

Con esta expectativa de hacer un rock más garage, el invierno santiaguino sacudió a los hermanos Durán con conflictos amorosos, el dolor del desamor, la reflexión y los cuestionamientos. Esta etapa fue fundamental para que naciera el cuarto disco, el que fue compuesto y grabado en solo tres meses. “La sensación presente fue la que movió el disco, fue preciso, muy visceral, fue como un guitreo” afirma Gonzalo López, bajista de la banda.

De esta manera el disco se convierte en un verdadero manual para enfrentar el desamor, o morir en el intento. Son 11 canciones las que forman parte del disco, uno que recoge influencias directas de la época como Franz Ferdinand y The Strokes. Sumado con letras compuestas por los hermanos Duran y la experiencia cultivada por la banda previamente consolidan un disco consagratorio para Los Bunkers.

El pop y la balada, un mezcla entre la tristeza y un rock bailable, un disco en el que son más bunkers que nunca. El primer y segundo LP (Los Bunkers y Canción de Lejos) tuvieron un marcado estilo sesentero del rock y el pop beatle, la tercera placa fue de exploración con la música popular chilena. Esta cuarta entrega, representó el resultado de este crisol con una banda de músicos consolidados como Los Bunkers.

Comienza con “Ven Aquí” y ya el dolor autodestructivo se siente de entrada con unas guitarras que son rock puro. Coqueteando con el pop, el garage e interpretaciones más cebollentas el motivo del disco queda claro. La catarsis es evidente y el sonido traería consigo canciones consagratorias como “Ahora Que No Estas” y “Llueve Sobre la Ciudad”, probablemente su éxito más rotundo en Latinoamérica.

Nicanor Parra y el oasis de adobe

Por los giros del destino la banda terminó grabando su cuarto disco nada más y nada menos que en la casa en Huechuraba de Nicanor Parra. Una pequeña construcción de adobe alejada del hostil Santiago que ya abrumaba a los músicos, con vista a praderas y animales parecía un verdadero oasis.

Resulta que Estudios del Sur, donde grabaron su disco anterior, se encontraba cerrado en esos momentos . Ante la urgencia de vomitar toda la rabia en música, se hicieron las gestiones para una oportunidad excepcional. Usar la casa del ahora fallecido antipoeta como estudio de grabación. El adobe como material reúne características que favorecen a un sonido de calidad. La tristeza encontraba salida en la pasión de los hermanos López, los Durán y Mauricio Basualto, quienes en tres meses grabaron el disco.

Las canciones iban saliendo, se grabó en cinta y casi todo en vivo. Solo algunas voces, pianos y acústicas se grabaron en overdubs (sobreponiendo una pista posteriormente). Además la producción que estaba a cargo de la banda contó con la colaboración de Francisco Straub, mítico ingeniero que produjo “La Voz de los ´80”

La grata sorpresa latina

El disco fue editado por sello La Oreja teniendo un éxito inmediato y masivo, se preparó una edición para Chile y otra para Latinoamérica. La versión nacional usó la clásica portada de los pies del músico proyectando la sombra de un perro. Además cuenta con un cd virgen para descargar canciones inéditas desde el sitio de la banda. La versión para el extranjero tiene como portada una foto del grupo.

Es histórica ya la buena relación entre Chile y México en términos musicales. Norteamérica es visto con buenos ojos para quienes buscan proyectar su carrera musical hacia afuera. Tras la conquista de Los Ángeles Negros en tierras aztecas, vinieron Los Prisioneros y Los Tres, no con tanto éxito como los san carlinos, pero si marcando pauta. Esta posta fue tomada por Los Bunkers tras la publicación de “Vida de Perros”. Su popularidad allá sería insospechada para los propios miembros de la banda.

Según comenta Álvaro López, en aquella época no tenían idea de cómo le iba al disco afuera realmente, no con exactitud. No había tanta conexión como ahora. No había nadie allá para decir cómo estaba recibiendo la gente la música. Es por esto que la invitación al festival Vive Latino 2006 fue toda una sorpresa. Luego de girar todo un año por Chile, aquella banda formada por un grupo de amigos en Concepción daba el salto consagratorio al extranjero.