Weezer – Van Weezer (2021): Homenaje retrovisor a los adrenalínicos 80’s

Weezer – Van Weezer (2021): Homenaje retrovisor a los adrenalínicos 80’s

Crush Music/Atlantic Records, 2021

Van Weezer comenzó a gestarse en febrero de 2019, tenía fecha original de estreno para mayo de 2020 y al igual que la participación de la banda en el Hella Mega Tour, tuvo que ser retrasado producto de los estragos que ha causado la pandemia COVID 19 a nivel mundial. Producido por Suzy Shinn y tras un año de espera, los Californianos Weezer finalmente están de vuelta con su esperado décimo quinto álbum de estudio: obra dedicada al fallecido Eddie Van Halen († 6 de octubre 2020) y promocionada como el tributo de la agrupación a las bandas más clásicas del hard rock, glam y heavy metal de los 70’s – 80’s. Un poco más de 30 minutos de un disco bastante bien pensado para que los auditores terminen contagiados de melodías pegajosas y letras a veces algo pueriles, pero magistralmente adornadas con guitarras artificieras, que hacen gala de armónicos y técnicas como el tapping o el bend. Todo, con un sonido 100% Weezer.

Hero’ arranca eufórica para presentar la esencia del álbum: instrumentos cargados hacia un rock más pesado, en contraste con la inconsistencia humana del siglo XXI; una característica tan bien reflejada en las letras e interpretación vocal de Rivers Cuomo al cantar: “But life is hard enough with one identity. If silence is the voice of a new generation, then I could live up to all of your expectations(“Pero la vida es ya bastante dura con una sola identidad. Si el silencio es la voz de una nueva generación, entonces podría estar a la altura de todas tus expectativas”). ‘All The Good Ones’ pareciera traer consigo los mismos patrones rítmicos de su exitoso sencillo ‘Beverly Hills’ de su álbum Make Believe de 2005, pero el protagonismo de Cuomo en guitarras y voz diluye toda idea de repetirse una fórmula. ‘The End of The Game’ que, según las propias palabras de su vocalista, contiene los overdubs de más de 100 guitarras, se impone desde el inicio con riffs intensos y ostentosos de tapping, fiel tributo a Eddie Van Halen pero al modo Weezer y, sobre todo, al modo Cuomo, cuyas líricas e interpretación no renuncian a su esencia pop rock. ‘I Need Some of That’ ya había aparecido (bajo el nombre de Kaze Fukeba, 風吹けば) en Nimaime (ニマイメ), disco grabado en japonés en 2017 para el proyecto paralelo Scott & Rivers, donde el hiperactivo Rivers trabajó junto a Scott Murphy de la banda pop punk Allister. Se trata de un track apología a la adolescencia, sumamente contagioso por el rol principal de sus arreglos vocales (donde Brian Bell y Scott Shriner lucen todo su talento en segundas voces), que van haciendo un viaje melódico entre los 80’s y 2000’s y se hacen acompañar de guitarras distorsionadas, aplausos y sintetizadores.

Beginning of The End’, se abstrae en el triste paso del tiempo. Fue lanzada el 14 de agosto de 2020 para la película de comedia y ciencia ficción Bill & Ted Face the Music del director Dean Parisot. En ‘Blue Dream’ y continuando con la práctica del cover, un lado que venían explorando desde el 2019 (Teal Album), fielmente extraen el riff principal de Crazy Train de Ozzy Osbourne y lo interponen en sus nutritivos estribillos. Fue estrenado en el episodio 683 de la temporada 31 de Los Simpson “The Hateful Eight-Year-Olds” en el que la banda participa como estrellas del rock invitadas. ‘1 More Hit’, muy ligada a la anterior, tal vez hace alusión a ellos mismos y a esa necesidad de toda estrella de rock de visibilizarse como tal y mantenerse presente. Con riffs muy al estilo Kirk Hammett y una tremenda ejecución de Pat Wilson en baterías, representa el clímax del disco en cuanto a su acercamiento al metal más pesado. ‘Sheila Can Do it’ y ‘She Needs Me’ con sonidos más cercano a los inicios de la banda, comienzan a dar señal de que el disco baja sus revoluciones. ‘Precious Metal Girl’ con aires a ‘Butterfly’ de su álbum Pinkerton (1996) cierra justamente en modo acústico.

A diferencia de lo que Weezer mostró en Ok Human, un disco más reflexivo, en el que la banda optó por un pop orquestal reemplazando las guitarras más crudas por instrumentos de cuerdas, Van Weezer exhibe un ambiente más animado y optimista. Aunque fugaz, es un disco bastante divertido y adrenalínico, donde la agrupación retoma su faceta más rockera, aquella que tenían algo abandonada desde su álbum Maladroit (2002). Weezer es una banda dueña de un sonido distintivo, una proeza que a estas alturas es difícil de lograr y mantener. Con esta nueva entrega Cuomo y compañía hacen de las suyas con total autenticidad, y lo mejor de todo es que se divierten y su alegría se contagia.