Whitesnake: “Flesh & Blood” (2019)

Whitesnake: “Flesh & Blood” (2019)

Para una agrupación que se empina por sobre los cuarenta años de carrera, luego de ya habérnoslo entregado todo, un nuevo lanzamiento siempre será recibido con los brazos abiertos. Y aquello es lo que ahora nos convoca: este nuevo Flesh & Blood que nos presenta Whitesnake, lanzado el 10 de mayo pasado. El 13° de su catálogo.

Qué lejano nos parece el año 2011, cuando se vistieron de gala para entregarnos Forevermore; la última placa con canciones originales. Porque lo que le continuó fue The Purple Album (2015); re-versionando algunos temas de Deep Purple, de la época en que David Coverdale estaba tras el micrófono —aquello incluyendo un millonésimo cambio de formación, trayendo como guitarrista líder a Joel Hoekstra (ex-Night Ranger); del cual no se vislumbró demasiado, apenas con un disco de covers y un par de años de girando. Si alguien estaba al debe, era precisamente él. Y no es que su predecesor en las seis cuerdas, el buen Doug Aldrich, fuese un héroe inmaculado e intocable; pero sí fue el brazo derecho desde que la banda volvió de su hiato en 2002, además de tener soberbia participación en el excelente Good to Be Bad (2008) —además del ya mencionado Forevermore.

Grabado en Reno, Nevada, en los Estudios Hook City; fue producido por la misma banda. En la portada, cómo no, figura el logo circular de siempre; con un acertado fondo de piel de serpiente en tono marrón. Pero el lacrado en rojo intenso, de aquel logo circular, recuerda algo —que lo confirmó el adelanto, la plástica Shut Up & Kiss Me: un retorno al no muy elogiado Slip of the Tongue (1989). De hecho Coverdale, en entrevista, se refiere a ella como vinculada en sonido al tema Kittens Got Claws.

El riff inicial de la primera pista, Good to See You Again, durísimo; con un dejo a los alemanes Accept. Taquillera y sumamente oreja, uno entra de inmediato en sintonía con eso de “Buenas tardes a todos ustedes, reyes y reinas, es bueno verlos de nuevo”. El blondo vocalista nos orienta: “Es totalmente un mensaje para nuestra audiencia, esperamos tenerla como apertura en los shows de esta gira”; lo que sería un verdadero golazo —aunque todavía no ha asomado; pese a que el tour promocional ya lleva una treintena de fechas, desde mediados de abril.

Lo que le continúa es lo que uno puede esperar de la Serpiente Blanca: medios tiempos como Gonna Be Alright, calibre pesado como Hey You y Trouble Is Your Middle Name, endulzadas como Always & Forever y When I Think of You. Pero la segunda parte es la que viene con mayor condimento, comenzando con la canción homónima: Flesh & Blood. Tarea no menor, si le da el título al álbum. Rescatada del material desechado del último disco solista de Coverdale —Into the Light (2000). Aquí la guitarra, en una sintonía que de a poco se acerca al blues, juega a ganadora; tal como ese coro, a varias voces, que lo convierte en uno de los destacados.

Well I Never, con un ritmo lento y bien golpeado, como un pariente desinflado del clásico Slow an’ Easy. Se entra a aguas profundas con Heart of Stone, con un tono oscuro sentidísimo —que a ratos suena a Crying in the Rain. En tanto, Get Up entra a toda máquina; After All, nada más con guitarra acústica y un acompañamiento de cuerdas, caería bien en una fogata. El cierre queda en manos de otro punto alto: Sands of Time. Rompiendo el esquema, con la base rítmica aproximada al heavy metal neoclásico, consiguiendo que esos seis minutos se hagan cortos.

Quizás, en una primera pasada, choque la imagen y sonido fiestero; oír a Coverdale, por ejemplo, cantar cállate y bésame —en especial si se trata de una persona que ya tiene 67 años. Mucho se habla, certeramente, de Lightsnake —como también de Wingersnake, por la presencia del guitarrista Reb Beach; enfocado a cómo se diluye el potencial que puede alcanzar la banda, al tomar la salida más fácil. Flesh & Blood, sin ser una mala entrega, pudo haberse enfilado a otras direcciones en que existe muy buen manejo; como la veta del blues, donde hay rollo de sobra —y que recién pareciera que lo recordaron, a cabalidad, en una de las canciones extra: Can’t Do Right for Doing Wrong. Pero aun así, por supuesto es bueno verlos de nuevo.

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