Disco Inmortal: Blind Faith (1969)

Disco Inmortal: Blind Faith (1969)

Polydor Records, 1969

¿Qué podría salir entre la unión del guitarrista de los Yardbirds, el baterista de Cream, el cantante y teclista de The Spencer Davis Group y el bajista de Traffic? La respuesta podría sonarle, incluso se lo podría imaginar, pero si dejamos que nuestras sospechas y corazón nos diga, podemos fácilmente llegar a la conclusión que es un supergrupo.

Eric Clapton (voces y guitarra), Ginger Baker (batería), Steve Winwood (voces, órganos y guitarra) junto a Rick Grech (bajo y voces) dieron vida a esta agrupación que solo sacó un disco, pero dio con una obra que ha quedado en los anales del rock psicodélico y por sobre todo de la música. Pero no todo fue música sobre este cuarteto, ya que la portada del disco homónimo que salió a la luz por allá en agosto de 1969, estuvo rodeada de polémica, ya que la caratula original fue promocionada con una foto bastante llamativa.

Bob Seidmann, quien fuese un gran cercano a ‘Slowhand’ y que ya ostentaba varios trabajos con bandas y solistas de los años sesenta, fue el creador de la instantánea que iría en el disco. Una niña semidesnuda, que tiene entre sus manos – al parecer- una nave espacial o también el adorno de un Chevrolet de los cincuenta.

La imagen tomó gran revuelo, pues era llamativamente sexual y con la cual se sacaron varias conjeturas con respecto al objeto y por supuesto a la niña en cuestión. Para muchos significó un símbolo fálico la pieza del automóvil y la muchacha creo infinitas interrogantes, partiendo porque era una suerte de esclava sexual o que era la hija de algún integrante del grupo. La refutación a todas estas incógnitas fueron respondidas por el propio autor de la obra, quien mencionó que «la imagen simboliza el logro de la creatividad humana y su expresión a través de la tecnología de una nave espacial. La inocencia sería el portador de los ideales a través de una niña. Una chica tan joven como Julieta de Shakespeare. La nave espacial sería el fruto del árbol de la ciencia y la niña, el fruto del árbol de la vida». La joven que salió en la portada es Mariora Goschen, quien tenía 11 años cuando fue tomada la fotografía, previamente en conversación con sus padres. Incluso, se comenta que pidió un animal como precio, pero recibió 40 libras en compensación. Después de tanta polémica por la imagen frontal la discográfica optó por reemplazarla por una de la banda. Sin embargo, hoy en día es posible encontrar la versión original en las disquerías del mundo.

Dejando de lado la portada, la canción que abre los fuegos de este disco que fue producido por Jimmy Miller, es la grandiosa “Had to Cry Today” que fue compuesta por Steve Winwood y que ostenta toda la psicodelia característica de finales de los sesenta. «It’s already written that today will be one to remember / The feeling’s the same as being outside of the law / Had to cry today» (Ya está escrito que hoy será uno para recordar / El sentimiento es lo mismo que estar fuera de la ley / Tenía que llorar hoy»), la letra nos menciona una vorágine de sentimientos y sinestesias junto a una melodía que no para de llevarnos a un vuelo imaginario y que – por lo demás- es bien acompañada por una guitarra más que virtuosa de Clapton durante casi nueve minutos.

“I’m taking the chance to see the wind in your eyes while I listen”  (“Me estoy tomando la oportunidad de ver el viento en los ojos mientras escucho”)

“Can’t Find My Way Home”, es aquella balada acústica para razonar, cuestionar y llegar a las respuestas de lo que nos prepara la vida y el universo. La canción de Winwood nos detalla de entrada las siguientes estrofas: «Come down off your throne and leave your body alone / Somebody must change / You are the reason I’ve been waiting so long / Somebody holds the key» («Ven, baja de tu trono y abandona tu cuerpo / alguien debe cambiar / tú eres la razón por la que he estado esperando por largo tiempo / alguien tiene las llaves en la mano»). La declaración es sublime, pero también deja abierto un mensaje entrelíneas y que queda para interpretación del oyente: «But Im near the end and I just ain’t got the time / And I’m wasted and I can’t find my way home» («Pero estoy cerca del final y ya no tengo tiempo / y estoy desgastado y no puedo encontrar mi camino a casa»).

Erick ‘Slowhand’ Clapton escribió “Presence of the Lord” y es aquella pieza celestial en la cual los ritmos son bien cuidadosos, pero siempre con la psicodelia pertinente que nos brinda este supergrupo. Cada uno de los integrantes realza en su proporción. Sin embargo el teclado de Winwood es lo que lleva un poco más allá esta obra, eso sí, sin dejar de lado la guitarra de Clapton y la letra, pues es en este último punto donde se muestra las realidades que vivían en aquellos años estos genios de la música. En los párrafos se dan las máximas divinas  y sacras que adornan muy bien la composición del guitarrista a las cuestiones religiosas. «I have finally found a place to live just like I never could before / And I know I don’t have much to give, but soon I’ll open any door / Everybody knows the secret, everybody knows the score / I have finally found a place to live in the presence of the lord / In the presence of the lord» («Por fin he encontrado un lugar para vivir como nunca antes pude / Y sé que no tengo mucho que dar, pero pronto voy a abrir cualquier puerta / Todo el mundo conoce el secreto, todo el mundo sabe la partitura / Por fin he encontrado un lugar para vivir en la presencia del Señor / En presencia del Señor»), reza parte de la letra compuesta por el británico de 71 años.

La canción que cierra el disco es “Do What You Like” escrita por Ginger Baker y sigue la misma línea temática y editorial de lo que fue esta placa, ya que por muchos pasajes obra por la unión, por hacer las cosas bien y siempre usando la conciencia a través del mensaje de una voz sagrada pero con un recorrido sonoro de más de 15 minutos, dejando en claro lo ambicioso que fueron con este trabajo. Todo lo anteriormente escrito queda de manifiesto en «Do right, use your head, everybody must be fed / Get together, break some bread, yes together, that’s what I said / Do what you like» («Hacer las cosas bien, usar la cabeza, todo el mundo debe ser alimentado / Reunirse, romper un poco de pan, sí juntos, eso es lo que dijo / Haz lo que quieras»).

La obra compuesta por estos cuatro virtuosos de la música, es un disco que reúne lo mejor de sus capacidades, pensamientos y creencias. El solo hecho de haber sacado un solo disco y que haya tenido tanta repercusión tanto por la sonoridad como por la polémica portada, es un aliciente para ostentar entre los ejemplares discográficos. Incluso, esta placa congrega  variados estilos en cuanto a la música negra, destacando el jazz y el blues. La edición de lujo de este larga duración despliega, además, de los seis temas originales, nueve pistas adicionales divididas en dos discos. En definitiva un disco plagado de psicodelia que llegó a posicionarse en lo más alto de los charts y donde lució en el primer lugar del Billboard en Estados Unidos una Fe Ciega.

Bastián Cifuentes Araya

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