Videografía Rock: «Enjoy the Silence» – Depeche Mode

Videografía Rock: «Enjoy the Silence» – Depeche Mode

Cuando el director holandés Anton Corbjin presentó la idea que tenía en mente a la banda para este clip, simplemente pensaron que estaba loco. «Enjoy the Silence» en aquel momento la verdad es que estaba representando mucho para la banda, lo consideraron su «hueso santo», pues fue parte vital de su ultra aclamado «Violator» (1990), pero también, y como parte de ese gran disco, fue una canción única en su especie, pues lo que suponía ser una balada, finalmente se convirtió en una de las mejores canciones pop del repertorio de los ingleses. Los productores no dieron crédito a que se convertiría en un tema clave en la historia del grupo, hasta que esta balada se convirtió en un tema dance, con una mirada disco, y que gracias a la idea de Alan Wilder y al productor Flood fue que se «lo encargaron» a Andy Fletcher, Dave Gahan y a regañadientes de Martin Gore, pues su creación como bien decía «se trataba de «Enjoy the Silence», un tema triste, no podía convertirse en algo disco». Pero el resultado eficaz de cómo la trabajaron en los Puk Studios en Dinamarca terminó por convencer a todos.

«Había algo en ella que le evocaba la idea de un rey«, como comenta Corbjin en el documental que repasa la historia tras este disco: «A veces llego a ideas pero no sé cómo llego a ellas». Cuando puso sobre la mesa de que su idea para el video era a Gahan vestido como rey y con una silla de playa fue como algo demasiado obtuso como para representar el preciado tema y nadie lo quiso hacer la verdad. «Pensaba en ella como un rey que pese a tenerlo todo, lo único que desea es tener algo muy sencillo, que está al alcance de todo el mundo, como estar un rato disfrutando el silencio sentado en un lugar tranquilo al aire libre», decía.

La negativa del equipo estuvo, tanto así que Corbjin tuvo que insistir tres veces con la idea en la cabeza. La banda no quería ceder ante este tema que estaba claro que sería uno de sus hits masivos más reconocidos, pero Corbjin y su porfía ganaron: «Tuve que volver tres veces, porque una vez que se me mete una idea en la cabeza, me cuesta mucho deshacerme de esa idea y empezar de nuevo. Al final creo que se hartaron y me dijeron «Ya, anda, vé, hácelo».

Ya en las sesiones, el que peor lo pasó fue Gahan, por cierto, donde cuenta de las extenuantes tomas en los valles suizos que fueron sede para el video, convirtiéndose en una especie de conejillo de indias ante toda la minuciosidad de Corbjin para atrapar el concepto del tema y de alguna forma, el concepto del álbum (con la rosa de la portada incrustada en él en secuencias), el manejo del claroscuro y la sencillez característica del holandés, que a la postre se ha convertido en el hombre emblema audiovisual de los ingleses.

«Terminó siendo uno de nuestros mejores videoclips», decía Martin Gore en aquel documental totalmente entregado al resultado, y se notó que fue una declaración tanto sobre el manejo final del tema (muy distinto de cómo lo construyó inicialmente), como al propio video.

Por Patricio Avendaño R.

Patricio Avendaño

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