Kuervos del Sur, Kapitol, Tash Sultana, Mac DeMarco, Metronomy: Así vivimos la tarde de Domingo Lollapalooza Chile 2018

La última jornada de Lollapalooza Chile tuvo su inicio a cargo del rock nacional. En el Itaú Stage, Kuervos del Sur desató lo mejor de su aplaudido repertorio de creativa fusión de folclor y rock. Al mediodía, cuando recién se habían abierto las puertas de ingreso, se logró congregar a una buena cantidad de público y no nos cabe duda de que si el horario los hubiera favorecido, la masa de espectadores hubiera sido imponente, porque si hay una banda nacional que en este momento está resaltando y alcanzando notoriedad internacional, esos son los nativos de Curicó. “El Árbol del Desierto”, “Los Cometas”, “Enredadera” y “Kaverna” sacaron aplausos merecidos de una heterogénea afición que fue subiendo en número, atraído por los acordes melódicos y la interpretación poderosa de Jaime Sepúlveda. Repasaron su versión de “Águila Sideral”, de Los Jaivas, parte del aplaudido disco “El vuelo del Pillán”, el cual les ha abierto todas las puertas. Tributaron a los mexicanos Caifanes y contaron que venían llegando del festival Vive Latino, el cual se desarrolló en México el mismo fin de semana y que contó con headliners como Gorillaz, Morrissey, Fito Páez, Noel Gallagher y Queens of the Stone Age.

Con un gran 2017 e iniciando 2018 con el éxito en la Cumbre de Rock Chileno, Rock en Conce y Vive Latino, esta presentación en Lollapalooza Chile se agrega a la agenda de la banda nacional que más tendría que crecer este año, para así aspirar al siguiente Lollapalooza a un horario ojalá estelar. Ya lo merecen. Y lo mejor, es que caminan por la vereda del rock.

Kapitol, Tash Sultana, Mac DeMarco, Metronomy

La reprogramación que sufrió la cartelera de artistas del día domingo, situó a los chilenos pop/rock de Kapitol en el Acer Stage, escenario muy bien ubicado pues se encontraba al lado de la zona para canjear comida, lo que aseguraba el tránsito constante de asistentes. La banda ya había estado en Lollapalooza en 2015 y esta nueva invitación los motivó a planear un espectáculo matizado con invitados y homenajes. Su cancionero, basado en canciones en inglés, quizás dificultó la empatía, pero Francisco Martínez, el vocalista, se dedicó a cubrir ese espacio siendo muy comunicativo y no dejando pasar espacios entre los temas.

Siguiendo con los cambios de programación, éstos fueron muy beneficiosos para algunos artistas que venían en son de promoción. Fue el caso de Tash Sultana, la que finalmente hizo uso del escenario principal y en un horario donde ya se había congregado la mayor parte de la afición. La joven australiana sorprendió con su talento y versatilidad pues tocó una buena variedad de instrumentos con sorprendente habilidad. Cuando un artista desconocido llama la atención, de inmediato empieza la búsqueda de sus orígenes y cuando estos se encuentran en Youtube, caemos en cuenta que el negocio y la industria musical está aceptando todos los códigos de la modernidad, siendo esta oriunda de Melbourne un buen ejemplo. Recién está trabajando en lo que será su primer disco, pero lo que observamos en el VTR Stage da para destacarla como una de las “joyitas” que nos deja Lollapalooza 2018, pues sus canciones son originales y buscan un estilo propio. Guitarra, bajo, flauta, trompeta, y un estilo de ejecución que recordaba, por momentos, el de Angus Young.

Y la tarde siguió con uno de los números más relajados, sin que eso signifique sacrificar calidad. Mac DeMarco ha sido visita frecuente en nuestro país y ya merecía tener un espacio en esta fiesta, ocasión precisa para presentar las canciones de “This Old Dog”, publicado el año pasado y con muy buenas críticas; pero convengamos que son la ironía y sus salidas de libreto lo que más llaman la atención de su propuesta aliviada, de rock más bien psicodélico pero calibrado por la herencia sónica californiana. No hubo mucho tiempo para el standup pero sí para dejar manifiesto el por qué es uno de los más creativos de la industria indie, hoy por hoy. Con una banda precisa, que entregó un AOR perfecto para las radios, su show ayudó a soltar las formas del rock y relajar el ambiente. El mejor momento fueron los covers de “High and Dry” de Radiohead y “Under the Bridge” de Red Hot Chili Peppers, cantados en un tono intencionadamente desafinado. No faltó el que se lo tomó a pecho y reclamó, pero eso es no comprender la propuesta de DeMarco, la que se basa en no tomar las cosas tan en serio, ni siquiera su propia propuesta en el escenario.

Y cuando la tarde caía y el viento empezaba a correr con más fuerza, llegó el momento de la reelectura del funk y el disco, a cargo de Metronomy. Sin grandilocuencia ni puesta en escena sobresaliente, el show de los británicos se sostuvo en una música en la que el ritmo es el que manda. “Back Together”, “Miami Logic” y “Old Skool” sirvieron para calentar el ambiente previo a Liam Gallagher. Nada hacía presagiar lo que después pasaría.

Macarena Polanco

VIDEO: Mira el show completo de Red Hot Chili Peppers en Lollapalooza Chile 2018

La jornada de Sábado de Lollapalooza nos aguardaba una de las bandas más esperadas del festival, nuestros queridos Red Hot Chili Peppers, que ya con más de 30 años de trayectoria, grandes historias y álbumes de estudio venian a demostrar porqué son uno de los números favoritos para cierres de festival en muchas partes del mundo.

Su show de 2014 en esta misma instancia, había quedado algo “al debe”, por tanto habían ganas de que se sacaran esa mufa, y de alguna manera así fue, entregando un show con mucha energía, gransdes temas y momentos introspectivos, aaunque un poco corto y dejando fuera canciones emblemáticas.

La reseña del show completo, te la contamos aca, pero si te lo perdiste o quieres revivirlo, acá te lo dejamos en video completo:

The Killers cerró Lollapalooza Chile 2018 con una lección de espectáculo

Lo de The Killers es cosa seria. Tanto así, que el gran el entusiasmo y onda que despidió su show en el último día de Lollapalooza 2018, hizo olvidar la decepción que Liam Gallagher había causado unas horas antes. Con un sonido contundente, un cantante entregado a mil y un espectáculo basado en la esencia más pura de la banda, tuvimos una buena dosis de sobrecarga sonora y visual muy del estilo Las Vegas. Porque eso es el alma de The Killers, el show a gran escala, producido, glamoroso, y es lo que mejor saben transmitir.

De traje negro y plateado en buena parte del evento, Brandon Flowers entró en escena tras una lluvia de papeles de colores que permitieron el rápido enganche de toda la afición que salía de lo de Lana del Rey y de la fiesta electrónica que se vivió toda la jornada en el Movistar Arena, más toda la que llevaba más de una hora esperando en el prado del parque. Abrió el setlist el soul sintético de “The Man”, mientras que en un discreto español nos señalaba un “Bienvenidos a nuestro maravilloso maravilloso show”, justo antes de “Somebody Told Me”. La afirmación daba cuenta de su último aclamado disco, “Wonderful Wonderful”, del cual, curiosamente, se incluyeron solo tres canciones. No venía a mostrar nada, venía a consolidar lo que ya era, pues cuando vino a Lollapalooza como solista no logró la misma respuesta de la afición, pues su mejor versión es en The Killers.

Brandon se paseó con mucha energía por todo el escenario, saltó y posó para las cámaras, al tiempo que hacía lucir la colorida escenografía, con los símbolos del hombre y las mujeres; una sutil forma de señalar que él era quien controlaba el show.

“Spaceman” y “The Way It Was” pasaron ágiles y dejaron espacio para el lucimiento de los juegos de láser y neón que inundaron el escenario. “Shot at the Night” pasó cancina hasta “Run for Cover”, un post punk dulzón que pertenece al último disco y que nos hizo percatarnos que Dave Keuning y Mark Stoermer, guitarrista y bajista respectivamente, no giraron y están limitando su aporte a la banda solamente en estudio. Después vino “Jenny Was a Friend of Mine” que aportó más láser y diversión al juego escénico de Brandon; haciendo gala de su buena voz, subió y bajó el tono en “Smile Like You Mean It” y “For Reasons Unknown”. Hasta aquí, quedaba manifiesto el por qué The Killers es uno de los números más buscados para los festivales de rock.

“Miss Atomic Bomb” y “Human” se presentaron como dos cargas de pop poderoso, mientras que “A Dustyland Fairytale” tuvo su inicio lento y de recursos simples, para luego estallar en otra dosis directa de canción de estadio. Y la sorpresa vino cuando Brandon hizo un intento con “Wonderwall” de Oasis, haciendo gala de su buen humor pues sabía el bochorno que había ocurrido un rato antes. Sólo con un rasgueo de guitarras logró que el público coreara el clásico de la banda inglesa y sacara aplausos espontáneos por el esfuerzo. “Is my king” vociferó al final, refiriéndose a Liam porsupuesto, causando risas y silbatinas a partes iguales.

“Runaways” y “Read My Mind” pasaron del pop a la sensibilidad soft rock, para continuar con “All These Things I’ve Done”, tema que permitió el lucimiento de las coristas. El encore fue con “The Calling”, la emotiva “When You Were Young” y la estocada final fue “Mr. Brightside” con un Flowers transformado.

The Killers dejaron el ánimo por las nubes, pues en eso son especialistas; aunque la formación original no giró, Brandon siempre se las arregla para ser el hombre ancla a la hora de dictar una cátedra de cómo hacer un espectáculo en grande para festivales y shows en vivo. Por algo nacieron en la ciudad que nunca duerme, por algo su entrega está cargada de pirotecnia, elegancia, voz y, más encima, muy buenas canciones. Cierre redondo.

Macarena Polanco G.

VIDEO: Mira el show “completo” de Liam Gallagher en Lollapalooza Chile

Sin duda fue la actuación “bochornosa” del evento. Liam Gallagher hacía finalmente su debut en solitario, tras haber lanzado un primer álbum de estudio “As You Were”, bajo la marca de su nombre, pero con antecedentes claros de problemas de salud y de “no estar de acuerdo con el sonido”, cosas que lo aquejaron en Chicago antes y en Argentina haciendo prácticamente lo mismo.

Antes, algo de música hubo e interpretó dos clásicos de Oasis como “Rock’n’Roll Star” y “Morning glory”, para continuar con el tema de su debut en solitario “Greedy soul”. Para ese entonces ya empezaba a dar claras muestras de desagarado y de no estar para nada conforme con el show.

“Wall of Glass” fue lo siguiente, tema que no alcanzó a interpretar completo, ya que en medio de él para todo y dice: “Mi voz está absolutamente destrozada. Suena horrible, No voy a quedarme aquí gritando toda la noche para todos sonando horrible, así que lo siento mucho, no puedo cantar las canciones” fueron las palabras que sonaron de su boca antes de determinar por completo su salida del escenario y decirle a la banda mediante gestos “nos vamos”.


Tras minutos, emitió un comunicado que explicaba lo siguiente:


“A causa de una infección en el pecho, tuvimos que cortar el show de esta noche en Lollapalooza Santiago. Liam fue diagnosticado con una infección sinusal en su nariz y oídos luego de un show en Europa que derivó en una infección en el pecho. Él siguió presentándose intentado dejarlo atrás, pero desafortunadamente hoy tenía dificultades para respirar y no podía continuar. Liam está muy decepcionado y triste por no poder terminar el show y se quiere disculpar con todos los que fueron a verlo esta noche. Él promete reagendar un show en Santiago tan pronto como sea posible”.

Revisa acá el momento y sus 22 minutos de show:

Royal Blood en Lollapalooza Chile: Cuando la simpleza es una virtud

Dos integrantes bastaron para atraer la atención de casi 5.000 personas, las que se apostaron en el Acer Stage para preparar la descarga de energía que había quedado en remojo tras la reprogramación de Spoon. En este momento, Royal Blood son el caramelo que deleita a la industria, por lo que su presencia en el lineup de Lollapalooza Chile era la ocasión precisa para comprobar lo que este dúo rock ha podido conseguir, en solo 4 años, y apreciar el potencial tremendo que aún está por explotar.

Un par de compases de “Where Are You Now?” les bastaron a Ben Thatcher y Mike Kerr para dejar en claro qué sucedería en esos mezquinos 45 minutos de show. En un escenario simple, con sus amplificadores Fender como único elemento, Royal Blood apostó al menos es más: una batería enérgica y un bajo trabajado a través de pedales y armonizadores, los que siempre transmitieron la sensación de que el dúo estaba secundado por un batallón de guitarras afiladas. Con ese único recurso, Thatcher y Kerr asemejan su sonido a la mejor época de Muse, comparten matices de los White Stripes más sosegados y recuerdan, en varios pasajes, el stoner de Queens of the Stone Age. A pesar del setlist corto, los ingleses entraron en rápida sintonía con la afición y hasta desataron un par de mosh, cuando la batería elevaba las cargas. “Where Are You Now?”, “Lights Out”, “Come on Over”, la progresiva “I Only Lie When I Love You”, “Little Monster”, “Hook, Line & Sinker”, marcada por las baquetas de Ben Thatcher, “Figure It Out” y “Out of the Black” , solo dieron una probada del potencial de este dúo que, a pesar de sacrificar poderío instrumental, dan cuenta de un sonido vasto y que los tiene instalados en un sitial que va en ascenso, tras las buenas críticas de “How Did We Get So Dark”’, su segundo disco, y que les permitió subir un escalón en su camino al estrellato de la música rock.

El futuro lo tienen a disposición y esperamos que vuelvan pronto para darnos un show más largo, porque en esta rápida pasada por Lollapalooza Chile cumplieron con una cuota de distorsión, siempre con las revoluciones arriba, lo que llamó la atención de una audiencia heterogénea, detalle que les importa mucho, hoy por hoy.
Dos instrumentos y harta actitud.

Por Macarena Polanco G.

Chancho en Piedra y Las Pelotas: La tarde de rock latino en Lollapalooza Chile 2018

El año pasado, los Chancho en Piedra celebraron en grande el aniversario de “La Dieta del Lagarto”, con un espectáculo macizo y que conjugó diversos elementos que mostraron el proceso que han vivido como banda. Por el éxito en convocatoria y buenos comentarios que derivaron de ese show, fueron invitados, por segunda vez, a Lollapalooza Chile con la intención de que siguieran celebrando el cuarto de siglo de esta obra, la que reúne fuerza a raudales pero que matiza con la exploración de otros sonidos. La familia marrana ha sido siempre fiel, por lo que el escenario principal fue ideal para gozar cada acorde de este disco, que ya se instaló como parte fundamental del Chile pre-nuevo milenio.

Con una buena descarga de funk rock, punk, disco, soul, y otros estilos, los Chancho crearon un enorme clímax en cada tema; no todas canciones fueron repasadas, por asuntos de tiempo, mezclaron el orden para terminar con “Edén” y sellaron con un homenaje a Los Ramblers, con la intro de “El rock del mundial”. Sus atuendos representaban la gráfica del álbum, al tiempo que el público, que logró pasar los “juanitos” en las puertas de control, se dio la mano con la historia y todo fue un disfrute basado en una palabra: consistencia. La sección de bronces, liderada por Héctor “Parquímetro” Briceño y la participación del DJ humitas, dieron aún más solidez a la presentación, dejando claro que para ellos este espectáculo no era solo “repasar” un disco, sino que fue una invitación a vivirlo como una fiesta acústica, amenizada por la interacción constante.

En cada elemento que agregaron al show, Chancho en Piedra deja de manifiesto lo relevantes que son para la escena musical local.

Las Pelotas: espíritu inalterable

Tras la reprogramación de bandas sufrida la tarde del sábado, Las Pelotas vieron retrasado en dos horas su presentación en el Itaú Stage. La movida los favoreció, pues a las 16 hrs había mucho público y éste se congregó para ver en acción a esta banda trasandina, que nació luego de la disolución de Sumo en 1988. Han cosechado una carrera muy exitosa y se presentan en escenarios de mucho renombre, sin embargo, en nuestro país no son tan conocidos y, de hecho, no venían hacía tiempo.

Liderados por el ex Sumo Germán Daffunchio, ofrecieron un show que repasó parte de su historia, cerrando en lo alto con “El Ojo Blindado”, clásico de Sumo. Si bien, Daffunchio se midió bastante y no fue tan comunicativo con el público, como sí lo es en su país, se percibió en cada nota la necesidad de no perder la rebeldía que inundó el espíritu de la juventud argentina en los ’80, y que se transmitió a los países vecinos justamente a través de la música, siendo Sumo una gran bandera de este movimiento. El que sigan teniendo la misma actitud y que le den un nuevo sentido a sus canciones, considerando los hechos político-sociales que azotan al mundo y a nuestros países, los discursos siguen estando plenamente vigentes.

En esta hora de show quizás faltaron los bailes y el mosh, pero lo que sí hubo fue mucho respeto hacia una banda que, tras la cordillera, lleva en sus hombros el peso de parte de una historia de la sociedad argentina.

Por Macarena Polanco G.

Red Hot Chili Peppers en Lollapalooza Chile 2018: Cuando el show debe continuar!

Número de peso y sin duda uno de los shows más recurrentes como cabezas de cartel históricamente en Lollapalooza, con más de 30 años de trayectoria, los monos funkys volvían a nuestro país (tras su última instancia que había quedado algo al debe en 2014 en este mismo festival) para ver, si ahora sí reconfirmaban su calidad como banda que ha trascendido más allá de ser un fenómeno del rock alternativo. Con canciones tan incrustadas en el memorial rockero actual que era casi imposible resistirse a esta nueva cita en vivo.

Calidad sí hubo, y algunos protagonistas brillaron más que otros sin duda: Josh Kinghoffler, se lució como buen heredero del sonido Frusciante, pues recordemos de alguna manera es su aprendiz, trabajó con él y llegó a la banda motivado por el propio ex-guitarrista. Tuvo sus momentos notables en las jams, cantó y se lució solo (tal como la hacía Frusciante) y en el trabajo jamero junto a Flea estuvo demasiado certero. Flea, por cierto, pese a sus años estuvo a la altura, un Chad Smith en la batería cada vez más poderoso, aunque Anthony Kiedis, con todo el cariño por la historia que se le tiene con la banda, nuevamente, nos defraudó un poco.

Y es así, RHCP parece que hoy en día quiere mostrar más su calidad instrumental, haciéndolo desde la partida con una exquisita jam para calentar motores ante un escenario VTR absolutamente repleto. Ahí estaban los comentarios de cuál era la canción que queríamos que tocaran, que “ojala no se manden los fails de la vez pasada” y no faltaba el “pucha que sería bueno que volviera Frusciante”. ‘Can’t Stop’ hacia callar comentarios presagiando un show a la altura después de esa notable jam, fue coreada a todo pulmón, mientras las pantallas gigantes se presentaban intermitentes, sin dejar ver a los que quedaban lejos, que fueron bastantes, por cierto. Momento non grato.

Luego de subsanarse el tema de las pantallas, pudimos apreciar con más cercanía a nuestros héroes favoritos de la vida: Flea es un verdadero monstruo del bajo, qué duda cabe. Con una estética en que se auto tributa a sus primeros años: el look, la estrafalaria vestimenta. Un hombre que ama la música y el ritmo y que ayer lo dejó nuevamente demostrado entregándolo todo. ‘Dani California’ sonaba, una que ha sido bastante aplaudida y ‘Scar Tissue’ era lo siguiente como para dejarnos la piel de gallina. ‘Dark Necessities’ de alguna manera se ha convertido en un nuevo clásico y ahí estuvo la gente para corearla. ‘Strip My Mind’ fue una bonita sorpresa, una introspectiva canción del “Stadium Arcadium” que solo algunos cantamos.

Y si la preocupación instrumental estuvo, quizá el sonido del todo no. La banda para este show trajo colaboradores en teclado y el doble bajo, presentado por el propio Flea. Seguíamos con ‘I Wanna Be Your Dog’ y Kiedis reverenciando a su ídolo Iggy Pop. La frenética ‘Right On time’ del “Californication” fue otra sorpresa y ‘Go Robot’ fue un momento para que la banda mostrara uno de sus temas bailables e interesantes del “The Getaway”. La jam de intro a “Californication” (imposible no olvidar ese momento con Frusciante registrado en el Slane Castle del 2003). Qué gran tema de los Chili Peppers y cómo mucha gente se emocionaba al cantarlo en un bonito momento de la noche.

Llegaban momentos de calma, ‘Don’t Forget Me’ y curiosamente ‘If’ dejaban todo en profunda tranquilidad en uno de los sets más extraños que le hayamos podido ver a los Chili Peppers, pues si bien es verdad que son temas que se agradece escuchar, fueron muchas las canciones que estaban dejando fuera debido a ello. Las cosas volvían arriba con la gran “Hump de Bump” y la poderosa “Suck My Kiss” anunciada por Flea como un tema muy importante en su carrera. Un gran regalo lo fue ‘Soul to Squeeze’, aquel bello tema de su etapa noventera de la película “Coneheads” y la gran “By The Way” se transformó en el momento más prendido haciendo saltar a la parte delantera como nunca en toda la noche.

Era la primera despedida, pero una despedida que no se pensaba iba a ser tan corta, RHCP vuelven con Josh Kinghofler interpretando ‘Lover, You Should’ve Come Over’ de Jeff Buckley mostrando sus dotes con la guitarra, la nueva ‘Goodbye Angels’ y la querida ‘Give It Away’, que gustó por lo rockera, pero lo cual nos decía que esto estaba terminando (siempre el broche es con ella), dejando fuera una cantidad de canciones considerables (‘Under The Bridge’, ‘Higher Ground’, ‘The Other Side’, ‘Snow’, por lo bajo, penaron demasiado, NADA de la vieja escuela) y dejándonos un poco de sin sabor, sin contar que su entrega si bien es siempre más musical, a ellos siempre les ha faltado eso del contacto del público que es importante, algo a lo que quizás Faith No More y Pearl Jam nos tienen muy malacostumbrados.

Un poco decepcionados nos dejaban, pese a esos espectaculares fuegos artificiales que salìan, con un Chad Smith parado ahí viéndolos como hipnotizado (más rato dijo que le encantaban en su cuenta de Twitter), pero era el fin y vaya que sí hay que decirlo: instrumentalmente superó al de 2014 en muchos tramos, pero el gusto a poco no nos lo quitará nadie.

Por Patricio Avendaño R.
Fotos: Jerrol Salas

Setlist:

Intro Jam
Can’t Stop
Dani California
Scar Tissue
Dark Necessities
Strip My Mind
I Wanna Be Your Dog (The Stooges)
Right on Time
Go Robot
Californication
Don’t Forget Me
If
Hump De Bump
Suck My Kiss
Soul to Squeeze
By the Way
Encore:
Lover, You Should’ve Come Over
(Jeff Buckley cover) (Josh solo)
Goodbye Angels
Give It Away

La diversa tarde de Viernes en Lollapalooza Chile 2018: Volbeat, David Byrne, LCD Soundsystem

Volbeat

El sideshow ya había dejado claro que los daneses saben conjugar equilibradamente fuerza rockera y melodías. Y saben, también, qué tienen qué hacer para tener al público en su bolsillo. El ánimo jamás decayó en el show de Lollapalooza y provocó momentos intensos en el Acer Stage. “The Devil’s Bleeding Crown”, “Heaven nor Hell / A Warrior’s Call / I Only Want to Be with You”, “Lola Montez”, “16 Dollars”, “Sad Man’s Tongue” (con la intro “Ring of Fire” de Johnny Cash), la singular “Seal the Deal”, “For Evigt”, “Black Rose” y “Still Counting” sellaron un espectáculo preciso y lleno de riffs agresivos.

David Byrne

Mientras Volbeat desataba el mosh y levantaba el polvo, David Byrne dejaba estampada, en el otro escenario, su impronta de caballero, de ese que igual hace reverencia al espíritu punk de inicios de los ‘70, pero sin llegar al extremo del estereotipo, porque lo suyo era el mensaje, la lírica. Lleno de teatralidad y completamente lúdico, David Byrne presentó un espectáculo sorprendente y llamativo, pero igualmente elegante y macizo, con elementos que distinguen este show de cualquier otro visto en Lollapalooza.

Recorrió todos sus éxitos con una banda en movimiento constante y con instrumentalistas virtuosos, para repasar temas de Talking Heads, en su mayoría. Baile, elocuencia, de traje y sin zapatos, con un escenario que simulaba el de un teatro, se mostró enérgico y experimental, practicando coreografías de cada canción e incluyendo en éstas a sus músicos, vestidos igual que él, y ejecutando sus instrumentos de pie, sin un soporte, desatando aplausos espontáneos.

“Slippery People”, “Everybody’s Coming to My House”, “This Must Be the Place”, “Once in a Lifetime”,”Toe Jam” (cover de Brighton Port Authority ), “Born Under Punches (The Heat Goe On)” fueron las más bailadas al compás de este sofisticado precursor de la new wave y que pareciera haber armado este espectáculo en una época adelantada a esta; es tan maestro que fue capaz de dejar fuera del setlist a “Psycho Killer”, una de las más pedidas por un grupo del público, y causar la histeria con “Burning down the house”.

LCD Soundsystem

Venían a armar la fiesta, a pesar de que sus canciones son interpretadas por James Murphy con una emotividad profunda. LCD Soundsystem es una banda sumamente sólida y que exuda bastante rock, a pesar de su apoyo fuertemente electrónico y sus variantes de synth pop. Con un juego de luces oscuras, cargado al violeta, fucsia y amarillo, transmitieron la sensación de una gran disco, con un imparable setlist bailable y basado en “American Dream”, uno de los mejores discos de 2017 y que los puso de nuevo en la primera línea. El sonido fue potente y la banda sacó brillo a su trayectoria.

Punto bordeado y uno de los imperdibles de esta primera jornada, aunque el público empezara a trasladarse de escenario cuando el reloj señalaba que pronto iniciaría la actuación de Pearl Jam. Igualmente, la calidad y pulcra producción del espectáculo de los LCD Soundsystem, cuidado al detalle, manifiesta que están en el punto álgido de una carrera, tras 6 largos años de silencio.

“Oh Baby”, “Daft Punk Is Playing at My House”, “I Can Change”, “Call the Police”, “Get Innocuous!”, “You Wanted a Hit”, “Tribulations”, “Movement”, “Yr City’s a Sucker” y varias más conjugaron la apuesta a ganador que, hoy por hoy, engalana a los neoyorquinos. Tremenda banda.

Por Macarena Polanco G.