VIDEO: Mira la brutal versión de “Firestarter” de Prodigy por Sepultura

Keith Flint, el vocalista y vocalista de  Prodigy que coescribió y cantó en  “Firestarter” original, murió trágicamente por suicidio la semana pasada luego de que se lo encontrara muerto-lamentablemente, por suicidio-en su casa en Essex, Inglaterra a sus 49 años.

En respuesta, una gran cantidad de rockeros ofrecieron sus condolencias por Flint, incluidos Tom Morello,  miembros de Led Zeppelin, Trivium y Sum 41, entre otros.

Sepultura, por su parte, también lo estuvo realizando en vivo, un cover que ha sacado a relucir en honor al fallecido ídolo y que puedes ver abajo.

Recordemos que Sepultura ha programado una fecha  para tocar en Rock In Rio 2019 en Octubre

Max Cavalera cuenta como llegó al nombre Soulfly

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Max Cavalera pasó la mayor parte de 1997 tratando de armar una nueva banda, finalizando el ’96 había dejado a Sepultura y tenia dificultades encontrando un nombre para su nuevo proyecto. No fue hasta que colaboro con Deftones en la canción “Head Up” que encontró en Soulfly el nombre perfecto y lo anunció en vivo en un programa de la TV francesa.

Mira esto: “Back to The Primitive”, el disco de Soulfly que tuvo estelares invitados

En una reciente entrevista, Cavalera admitió que el nombre Soulfly no fue del agrado del que era su sello en ese entonces, Roadrunner Records.

“Comenzó con la canción ‘Headup’ con Deftones, dijo. “Grabé con ellos y en la canción, dije ‘soulfly’. eso fue en el ’97, y no tuve Soulfly hasta el ’98. Durante todo un año, estuve buscando otro nombre, tenía una lista completa de nombres brasileños. Incluso tenía una lista de nombres que me dio alguien de la tribu Xavantes en Brasil. Así de profundo fui en la búsqueda, pero estaba justo delante de mí todo el tiempo. Un día, finalmente, hizo clic, fue como ‘¡Hey viejo, la canción de Deftones ‘Headup’! Soulfly es genial”.

El metalero brasileño continuó: “Se lo mencionamos al sello y no les gustó. En ese momento dijeron: ‘Necesitamos un nombre genial como Limp Bizkit o Korn’. Yo estaba, como, ‘No tengo uno de esos. Tengo Soulfly, carajo. No me importa si les gusta o no. Es lo mío, es mi banda’. Fui a la televisión en Francia y lo anuncié. Así era antes de Internet. Si fuera hoy, sería mucho más impactante, estaría en todas las noticias”.

Según Max, el nombre Soulfly se basa en “una creencia tribal”. Explicó: “Muchas tribus, creen que cuando hacen música, evocan a los espíritus de sus antepasados ​​a través de la música y sus almas vuelan alrededor mientras tocan sus instrumentos. Es muy profundo, es un nombre genial”.

En octubre pasado, Soulfly lanzó su décimo álbum “Ritual”, y el primero con el hijo de Max detrás de la batería.

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Concurso: Gana el CD doble de Sepultura “Chaos A.D. Extended Edition”

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“Chaos A.D.” es el disco con el que Sepultura fue dejando atrás el legado thrash metal que construyeron desde Morbid Visions (1986) para comenzar un affaire con los sonidos más vanguardistas del metal contemporáneo. Un total Clásico de los 90´s del que ya hablamos en nuestra sección Disco Inmortal

Por esta razón volvemos con un tremendo regalo gentileza de los capos de Bigstore.cl -el lugar donde encuentras las mejores novedades del mundo de la música rock- Se trata de la edición extendida de este grandioso disco de los hermanos Cavalera. Presentacion de lujo con 2 CD que incluye una versión remasterizada del álbum original junto con 17 bonus tracks.

Para participar, como siempre, debes seguir nuestras redes y compartir el link en modo público en Facebook, Twitter y/o Instagram. Luego enviar las capturas de cómo lo compartiste al mail admin@nacionrock.com junto con tus datos y un comentario opcional.

A concursar y buena suerte!

Concurso Cerrado.

Ganador: Alvaro Arias (ya contactado por mail para la entrega)

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Tracklist del Extended Edition que te puedes ganar

 

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Videografía Rock: “Roots Bloody Roots”- Sepultura

El “Roots” para muchos quedó enclavado en nuestras cabezas como el último gran disco de Sepultura. Y cómo no iba a serlo si fue el último con Max Cavalera y se nutrió de contundentes tracks que hasta el día de hoy atesoramos —y pese a que la banda continuó sin él y Max le dio vida a Soulfly—en todo el conjunto fue totalmente poderoso y magistral. “Roots” no fue solo un disco de Sepultura, fue un reencuentro con sus raíces y el video que se gestó para declarar todo ello fue en gran parte “Roots Bloody Roots”.

Continuar leyendo “Videografía Rock: “Roots Bloody Roots”- Sepultura”

Sepultura Endurance: Testimonio a la resistencia

A estas alturas, ya estamos empezando a hablar del legado de muchas bandas que un día alumbraron el camino de adolescentes perdidos, encendieron la mecha inicial para futuros músicos y simbolizaron algo más que un buen disco. Es difícil referirse al legado de Sepultura porque su camino no se ha detenido, a pesar de todos los dardos que ha recibido y que han amenazado con su derrumbe. Y uno de esos dardos resulta ser esa teoría, a la cual muchos adhieren, de que Sepultura sin los hermanos Max e Iggor Cavalera, no es Sepultura, y por mucho que los fans lo crean, hay otros que piensan que una banda logra, en algún momento, superar a sus integrantes.

Esa no es, en todo caso, la premisa que busca disipar “Sepultura Endurance”, uno de los últimos estrenos de Netflix y que logra mostrar el desarrollo de una de las agrupaciones más influyentes en la escena thrash metal mundial. El trabajo demoró siete años en ser concluido y cuenta con entrevistas a Lars Ulrich (Metallica), Scott Ian (Anthrax), Corey Taylor (Slipknot), David Ellefson (Megadeth), que incluso hace hincapié de que la banda surgió “en el sur del planeta”, como si eso constituyera un reconocimiento adicional. La película, durante sus 100 minutos de duración, muestra algunos momentos complejos en la historia del grupo, como lo fue la salida de Max Cavalera en la etapa más exitosa de la banda, o la visita a la tribu Xavante para iniciar el proceso de “Roots”,y algunas de las estrategias a las que echaron mano para mantenerse activa. Sin embargo, no es por eso que el proyecto llama la atención.

Si bien la historia se apoya en valioso archivo del pasado y entrevistas que valorizan su presencia en la escena, la idea oculta es la dicotomía de contar la historia sin la versión de los Cavalera y que esta ausencia vaya consagrando la figura de Andreas Kisser como la verdadera columna de la banda. De hecho, el cineasta y director Otávio Juliano, dijo los hermanos Cavalera negaron los permisos para la utilización de la música realizada durante sus años de actividad. El documental logra momentos emotivos para el fan, sobre todo, en ese momento en que Max dejó la banda y cómo el resto lo afrontó, junto con las historias paralelas que marcaron la entrada de Derrick Green en la voz. Este, según lo que muestra el documental, fue posiblemente el minuto más crítico en Sepultura a pesar de que en el escenario eran unas bestias del trash, pero que en el backstage vivían un tremendo caos. Conjuntamente con esa dicotomía explícita, es posible captar el proceso de cómo el sonido de la banda y su historia llamaban la atención internacional.

Señalábamos el rol de Andreas Kisser como estructura principal de la banda. Uno de los segmentos álgidos de la historia y donde se produce cierta inflexión es aquella conversación, en plena carretera, con el baterista Jean Dolabella (sustituto de Igor Cavalera) y cómo éste le señala a Kisser la ponderación banda-tiempo-nostalgia de la familia. La reflexión de Andreas es muy profunda al respecto constatando que, realmente, él ha sido el gran artífice de Sepultura en la lucha por seguir siendo relevantes. Cuando la fama y los objetivos se obtienen, es fácil y divertido ser parte, pero cuando la curva viene en descenso asoman los líderes, las personalidades propias que van más allá de la composición de una canción. El desgaste del recorrido y los costos pagados se transfieren a través de la conversación de Andreas con Dolabella, dándole aún más valor a lo que logró Sepultura y resaltando la figura del guitarrista como quien ha cargado la mayor parte de la mochila de lo que significa ser un producto apreciable en el metal del siglo XXI.

Después de ese momento, la narrativa se centra en la entrada de Eloy Casagrande a la batería, se presenta la opinión de Jairo Guedes, primer guitarrista, y quien da cuenta de las precarias condiciones en las que ensayaban y del cómo salieron adelante a punta de su gran talento.

En cuanto a la producción, el documental no es tan acabado en la mezcla de audio y fotografía, detalles que podrían haberle dado más proyección, a pesar de que logró entrar en varios festivales. Mirando el vaso medio lleno, eso logra que nos enfoquemos en la música y en la historia que condujo a Sepultura a ser la banda que ha sido.

Pero es obvio que la falta de testimonio de los Cavalera deja la sensación de un manifiesto incompleto si queremos tener el mapa contextualizado en pleno, pero aún así logramos entender mucho del desarrollo a través de los testimonios de amigos y colaboradores y de la propia reflexión de Kisser, el cual señala, con una mezcla de asombro y desazón, que los hermanos ni siquiera pelearon quedarse con el nombre de la banda; esto pudiera interpretarse como que una parte del guion no fue escrito, pero en el resultado final no se siente como que esta ausencia le quite foco o identidad a la propuesta. Finalmente, la sensatez de Andreas nos deja conforme.

Este “Sepultura Endurance” son 100 minutos de dicotomía entre la historia alegre del pasado, la alabanza a lo logrado y el tono de melancolía por todo lo que se ha sacrificado por esto. Tiene un aire, en estilo y fondo, al “Some Kind of Monster”, pero se sostiene a pesar de las ausencias. Lo que prevalece es la perseverancia de la columna vertebral Andreas Kisser por mantener el sello y el sonido genuinamente brasileño, ese que les permitió mirar de frente a Slayer o Metallica en esos años de gloria. Con certeza un buen material para quien quiere entender las raíces de Sepultura y, de paso, comprender si la esencia se perdió o si ésta aún es fuerte para redirigir el destino de quienes sembraron toda una escuela en Sudamérica y para el resto del mundo.

Macarena Polanco

Lanzarán álbumes en vivo de Pantera y Soulfly de sus legendarias presentaciones en el Dynamo Open Air de 1998

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Para los que ya vivían el rock en la década de los noventa seguro recordarán uno de los festivales más emblemáticos: Dynamo Open Air existió como un festival de 1986 a 2005 en Holanda, y luego en sus reencarnaciones nuevamente en 2008 como Dynamo Outdoor y desde 2015 hasta la actualidad como Dynamo Metal Fest.

Los organizadores del clásico Dynamo Open Air dicen que grabaron más de 300 de los shows realizados entre las fechas originales, y están a punto de comenzar a lanzarlos en CD, vinilo y formatos digitales, y algunos también llegarán en DVD.

Las dos primeras son actuaciones que se editarán son de 1998 de Pantera y Max Cavalera con sus primeras encarnaciones como Soulfly , la última de las cuales presenta apariciones especiales de Chino Moreno de Deftones y Benji Webbe de Skindred. El 22 de junio se lanzarán estas dos presentaciones, que se realizaron en grandes etapas de ambas bandas. Acá los setlits:


Pantera’s Live At Dynamo 1998

“Walk”
“A New Level”
“Suicide Note Pt. II”
“War Nerve”
“Becoming”
“Sandblasted Skin”
“Hard Lines Sunken Cheeks”
“Primal Concrete Sledge”
“I’m Broken”
“Fucking Hostile”
“This Love”
“Domination, Hollow”
“Mouth For War”
“Cowboys From Hell”

Soulfly Live At Dynamo 1998

“Eye For An Eye”
“No Hope = No Fear”
“Spit”
“Bleed”
“Beneath The Remains” / “Dead Embryonic Cells”
“Tribe”
“Bumba”
“Quilombo”
“Prejudice”
“Roots Bloody Roots”
“Attitude”
“The Song Remains Insane”
“First Commandment”

Disco Inmortal: Sepultura -“Arise” (1991)

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Pese a que sin duda “Chaos AD” es reconocido mundialmente por ser el punto de entrada de Sepultura en el groove metal, de sonidos más accesibles y dotando de percusiones tribales sus furiosos riffs, el germen de todo eso estaba en “Arise”, un disco que a priori nos sacude el cráneo a punta de un death/thrash de los más impresionantes escuchados, pero que viene con una mano distinta a ese brutal “Beneath The Remains” anterior (1989), pues las percusiones latinas, los coqueteos con el industrial y el sonido más groove marca una nueva pero importante diferencia.

Un disco que no deja de ser brutal y muy bien trabajado, recordemos que ya desde finales de los 80 Sepultura estaba bajo el alero de la histórica discográfica Roadrunner Records, que les significó su estancia en Florida y un contrato discográfico que auguraba un buen futuro. El dinero estaba sobre la mesa, los brasileños solamente tenían que hacer lo suyo y vaya que si lo hicieron, desatando el caos en el álbum de esa bizarra y a la vez visionaria portada lovecraftiana, donde acá por primera vez se daban varios gustos. Por primera vez veíamos en la banda cierta madurez al momento de componer, tomándose su tiempo para incluso trabajar con cosas experimentales y progresivas, como nunca antes.

La premisa industrial queda de manifiesto en la intro del brutal primer corte: “Arise”, un tema con efectos de sonido pero que no quitaba una pizca de furioso thrash y con Max Cavalera gozando de su voz quizá como nunca. Cambios de ritmo, riffs secuenciados, ese inolvidable coro “I See The World, old, old…” en un tema que por lo demás planteaba un escenario post apocalíptico claro y fuerte, potenciado con ese transgresor video filmado en Death Valley con imágenes de la banda tocando durante el día, mezcladas con imágenes de una figura parecida a Cristo en una máscara de gas, colgada en una cruz y que fue censurado por MTV en su momento. El power de ‘Dead Embryonic Cells’ pegada era contundente y maravilloso, un tema en que Sepultura aborrecía el holocausto, las guerras santas que en esos años se tomaban los noticiarios, la radiación y la devastación que estaba a vista de todo el planeta.

“Desperate Cry” por ejemplo es una delicia, por cierto uno de los temas más largos de la banda. Su construcción y avance es sólido, rozando con doom de sus mentores Black Sabbath. El riff se hacía más midtempo, las revoluciones a mil por hora no estaban en toda ella, pero si entraban con furia. Los solos infernales de Kisser a veces estaban un poco más segregados y la oscura marcha que propuso en su cantidad de partes era lo más admirable. “Arise” en general, pese a ir por una línea, nunca se mostró repetitivo y seguro ahí reside que para el metal sea una obra tan de culto y sin rastros de expiración.

Cavalera estaba con la cabeza metida en el industrial, que duda cabía si aún después se involucraría con su propio proyecto en el estilo como Nailbomb. Bandas como The Young Gods y Ministry estaban cambiando y evolucionando la forma de componer de un Sepultura poderoso e ingenioso: “Altered State” es otra joya que se nutre con riffs industrialoides. Lo mismo pasaba con ‘Under Siege’, llena de voces de ultratumba, efectos, moviéndose pantanosa, pero nunca dejando la potencia y la actitud bestial de antaño. Eso sí, la diferencia, el riff ganchero, empezaba a colarse, como se coló ya de cuajo en sus discos venideros.

El headbangig estaba a la orden del día en ‘Meaningless Movements’, con un poco de hardcore en sus venas que también marcaba el sonido de la banda por estos años. Esa batería de Igor en ‘Infected Voice’ al final aún nos retumba en la cabeza. Qué máquina.

Sepultura eran por primera vez aclamados a nivel mundial y tuvieron un regreso triunfante a Brasil al Rock In Rio ’91 , sin contar las apariciones junto a los célebres del rock y metal mundial como Ozzy, los propios Ministry, Helmet y ese inolvidable show en Barcelona más tarde, que debe ser uno de los mejores en vivo de banda thrash en los 90 alguna. Lo que dejó Sepultura en este disco fue bastante, y pese a que el cambio fue más o menos drástico para ellos, este sonido sentó bases para muchísimas bandas que han seguido los pasos de uno de los pioneros del death/thrash mundial irrefutables.

Patricio Avendaño R.

Sepultura en Chile: Renovando hábitos

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Tras los buenos comentarios recibidos de su último disco “Machine Messiah”, Sepultura ha vuelto a sembrar optimismo entre parte de la prensa especializada, sin embargo para sus leales fanáticos, esos que siguen a la banda desde Against (1998) no hay sorpresas en los éxitos que Andreas Kisser pueda cimentar con Sepultura. Ya son 19 años y ocho discos los que la banda tiene para respaldar su acto como banda.

Por redes sociales es frecuente leer comentarios que critiquen la actual formación; que sin Cavaleras no hay Sepultura. Permítame comentarle que Max dejó la banda en 1996 y su hermano Igor en 2006. Tras la deserción de ambos Kisser, Paulo y Green han mantenido el nombre de la banda y su legado al día con discos que los diferencian del exitoso pasado que marcó a la banda en los años 90’.

‘I Am The Enemy’ y ‘Phantom Self’ ambas de Machine Messiah abren la cita en un Cariola que alberga un ansioso pero entusiasta público que recibe de buena gana las descargas metaleras al día de la banda. Casagrande en la batería sorprende por su ferocidad en cada golpe, Derrick Green gruñe como siempre y los jefes Paulo y Andreas sostienen con experiencia el ataque sónico. ‘Kairos’ tiene una excelente acogida del público y ya es posible pensar en que la banda creó un neo himno de su etapa con Green. ‘Desperate Cry’ emborracha al pelucón, que pasó los cuarenta y algo, y el viejo Sepultura, ese que se representa en camisetas que tienen la portada de “Beneath the remains” y “Arise”, se apodera con su espíritu thrash del recinto de San Diego.

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‘Machine Messiah’, la canción apertura de su último disco, apacigua los ánimos tras el mosh que se armó en la madera del teatro, el canto limpio de Green y los solos protagonistas de Kisser ganan en su apuesta reflexiva. Pausa necesaria, porque en ‘Inner Self’ el thrash metal se vuelve protagonista –nuevamente-, como hace 28 años atrás. ‘Sworn Oath’ y el instrumental ‘Iceberg Dances’ muestran la habilidad del Sepultura 2017 con canciones pesadas y dinámicas, Eloy Casagrande se luce. ‘Choke’ de Against es coreada como otro clásico de siempre y ‘Dialog’ con su riff groove no deja a ningún asistente diferente; las cabezas se azotan en el lugar y nadie putea a Kisser ni pide a Max devuelta. ‘Resistant Parasites’ es la última canción que nos muestran de “Machine Messiah” y la banda se ve a gusto e inspirada. El bajo del silencioso Paulo Jr es protagonista y su acompañamiento a la descarga sin pausa de los riffs de Kisser se transforma en fundamental para Sepultura.

Desde el palco un tipo pide ‘Biotech is godzilla’ a lo que Green responde “why not my friend?”, (una de las desgracias de la era internet es conocer de antemano los setlists de las bandas, por lo que mayor comentario no resiste la avivada del fan). Acto seguido Kisser nos lleva de viaje a 1993 y el caos se desata en el teatro, tras notar que la banda pega ‘Biotech’ con ‘Policia’, dos canciones que incitan al destape. ‘Territory’ y ‘Refuse/Resist’ son cantadas de memoria y el karaoke se aplica al metal como buena canción popular de bares. Kisser prueba nuestros recuerdos con los riffs de ‘Raining blood’, ‘Fight fire with fire’, ‘Walk’ y ‘Balls to the wall’,“something old!” comenta Green. “¡Arise!” vocifera el vocalista, la que es cantada con el alma por los asistentes. ‘Under My Skin’, ‘Ratamahata’ y ‘Roots Bloody Roots’, cerraron una jornada marcada por el buen sonido, la gran interpretación de Green y Casagrande y la idea de que el “nuevo” Sepultura ya es de la casa.

Por Nelson Silva A.