Disco Inmortal: Bauhaus- “In The Flat Field” (1980)

El punk estaba muriendo. Su propio vómito lo estaba ahogando y una de sus principales figuras se actualizaba y comenzaba a esbozar lo que luego se llamaría post-punk. Public Image Ltd junto a Lydon lideraban este nuevo movimiento junto a otras bandas como Siouxsie and the Banshees, Gang of Four o Joy Division. En esos momentos, que uno de los movimientos musicales comenzaba a decaer Peter Murphy junto a Bauhaus comenzaban a establecer nuevos aires a todo ello. El disco debut de los ingleses se tituló “In The Flat Field” y el aquelarre se materializaba.

Fines de los 70 y comienzo de los 80 dio a la música una nueva era en Inglaterra. El NWOBHM o mejor conocido como New Wave of British Heavy Metal (Nueva ola del heavy metal británico) comenzaba a dar sus primeros pasos junto a Def Leppard e Iron Maiden. Justo en esos momentos, este movimiento pasaba un poco desapercibido para la prensa de aquellos años. Muchos esperaban que el punk continuara, pero en otra forma. Es así, como nació el New wave y el post punk (que no son lo mismo), donde el arte, la música electrónica y disco entraban junto a nuevas formas de grabación vanguardistas a hacer de las suyas con diferentes grupos.

Hubo una banda que estaba en boga de todos (tal cual como es la locución en francés). Su estilo, la inspiración que estaba ejerciendo en diferentes bandas y la multiculturalidad le daban un nombre en una escena que todavía resistía a que el punk se reformara. Bauhaus 1919 era el nombre en primera etapa de los liderados por Peter Murphy. Sin embargo, los números los harían desaparecer y solo quedarían con el nombre de la escuela de arte que fue cerrada por el partido Nazi y las autoridades prusianas.

Una grabación que fue hecha entre diciembre del 79 y julio del 80 para ser lanzado en diciembre del mismo año. La oscuridad que tendría este disco se vería reflejada de principio a fin. La elegida para dar inicio a esta pieza de arte es “Double Dare”. Las guitarras catatónicas y estruendosas a cargo de Daniel Ash hacen recordar por momentos a The Doors mezclado con el art rock de Pink Floyd. Los gritos de Murphy junto a su rabia son grandilocuentes. Eso es solo el comienzo, pues en el segundo track del mismo nombre del larga duración el ‘Príncipe’ realiza una de sus mejores exposiciones en lo vocal y el dinamismo en todos sus instrumentos. La batería tiene un compás excelente y no desentona. Se mantiene ansiosa e interminable junto a las guitarras que hicieron Ash junto a Murphy para darle un toque electrizante. ¡Vaya que lo hicieron bien!

Junto con sonidos sacados de la imaginería de Murphy relata la introducción de “A God In a Alcolve”: “Go and look for the dejected once proud / Idol remembered in stone aloud / Then on coins his face was mirrored / Take a look it soon hath slithered / To a fractured marble slab, renunciation clad / His nourishment extract from his subjects / That mass production profile” (“Ve y busca al abatido una vez orgulloso / Ídolo recordado en piedra en voz alta / Luego en las monedas se reflejó su rostro / Echa un vistazo que pronto se ha deslizado / A una losa de mármol fracturada, revestida de renuncia / Su extracto alimenticio de sus sujetos / Ese perfil de producción en masa”). En cuanto a letra y sonido esta obra sobresale y en demasía, mostrando la versatilidad de todo el conjunto tanto en percusión y guitarras.

“Dive” tiene un sonido mucho más movido, listo para un baile o hasta un pogo. De esas piezas que te llevan a moverte y te encienden con ese uso del saxofón. Para bajar un poco las revoluciones tenemos a “Spy In The Cab”, una pista más lúgubre y de atmósfera oscura, puede ser casi la inspiración máxima de lo gótico que se vendría años después. “Small Talk Stinks” es un misterio y “St. Vitus Dance” es la esencia del post punk. Es para danzar mejor que los personajes de la obra del sueco Ingmar Bergman en el Séptimo Sello. Los ritmos son frenéticos y sofisticados, ya que hasta el día de hoy es una de las obras que realza tanto la vanguardia como el sonido que tuvo para convertirse casi en una de las piedras angulares de lo que es la música de los 80.

“Nerves” es el último episodio de este libro oscuro y potente. Comienza de manera lenta, con sonidos raros e improvisaciones. Algo similar a lo que realizaban en sus primeros ensayos cuando grababan en una sola toma sus proyectos. Las distorsiones son variadas, un dadaísmo puro que se convierte por pasajes en un poco de rock, pero que cae de inmediato en los sonidos más pop que aplicarían a lo que sería su próxima placa: Mask.
El álbum tiene todo para haberse convertido en uno de los mejores de sus géneros. Aunque siempre dirán que su segundo larga duración es la obra máxima de los ingleses. Murphy y compañía lograron convencer a una crítica que estaba hastiada del punk con esta nueva reformulación del sonido. Sabiendo que otras bandas se llevaron más créditos a la hora de tener el foco, Bauhaus se convirtió en una banda más allá del culto con este álbum. “In The Flat Field” tiene aquella magia que lo hace que cada vez que es escuchado crezca en riqueza tanto musical como de nostalgia. Solo una última cosa: ¿quiere tener una banda de rock gótico o post punk? La respuesta está en esta obra.

Por Bastián Cifuentes

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