Disco inmortal: Melvins – “Houdini” (1993)

Muchos músicos a lo largo de su carrera hacen referencia a influencias, pero pocos logran llegar a tener un vínculo cercano con sus referentes. El icono generacional, Kurt Cobain, nunca negó su admiración por el trabajo de Buzz Osborne, con quien mantuvo una amistad, llegando a participar en la producción y también a compartir los créditos como músico invitado en el disco más reconocido de la histórica banda Melvins.

Houdini” (1993) fue lanzado el mismo día que “In Utero” de Nirvana, dato no menor, ya que por esa época, todo lo relacionado a la escena grunge, causaba un gran interés en los fanáticos como en la prensa especializada. Este álbum, es considerado el trabajo más sencillo dentro del catálogo de Melvins, algo muy raro, ya que al escuchar la obra se puede apreciar un puñado de buenas canciones, pero muy poco accesibles.

La maquinaria pesada del Sludge.

El disco abre con la genial “Hooch”, un ejercicio de precisión en donde destacan los riffs de guitarras saturadas y profundas a cargo del pelucón Osborne y la preciosa técnica de Dale Crover en batería. Desde el primer momento, podemos oír esa exquisita mezcla de punk con el distintivo sonido Stoner de Black Sabbath, una influencia más que notoria en el sonido de la banda y un antecedente de consolidación para el estilo Sludge metal.

Night Goat” a estas alturas ya es un clásico, un verdadero combo en el hocico que nos deja viendo estrellas; es de aquellas canciones que escuchas y la reconoces enseguida por su característica introducción con ese sonido de bajo distorsionado. La pista es un himno inoxidable al paso del tiempo, una canción fresca, en donde la banda nos muestra, con mucha simpleza, su enorme técnica a la hora de tocar.

En “Lizzy” nos encontramos con una canción más amable, un tema que da cuenta de esa doble cara de la banda; por un lado está la potencia, pero también la experimentación con distintas influencias. Esto también queda en evidencia en otra de las memorables del álbum, este es el caso de “Going Blind” un cover de la famosa banda Kiss y que Melvins interpreta de buena manera. Si bien no hay grandes innovaciones con la versión original, se debe reconocer, que lo hacen mejor, logrando impregnar mayor intensidad a la calmada melodía.

La agresión se hace presente en una de las favoritas de la fanaticada “Honey Bucket“, es una canción diseñada para hacer que la energía fluya, enriquecida por el sello propio en las texturas de guitarra de Buzz y las sólidas partes de batería del máquina Dale Crover.

Al escuchar este disco, muchas de estas canciones se nos van quedando en el oído, pero esta, es una de las que más logra enganchar al oyente por su onda acelerada y espíritu punk.

La experimentación y un colaborador estelar.

A medida que avanzamos en la escucha, van apareciendo distintos experimentos, tal es el caso de los siete minutos de duración de “Hag Me” en donde Melvins nos entrega un metal lento y denso, pero siempre lleno de vitalidad. En contra parte, nos encontramos con “Set Me Straight” una canción mucho más pegadiza en cuanto a melodía, pero con el mismo trasfondo de riffs potentes.

En “Sky Pup” la agrupación vuelve a la experimentación, esta vez acompañados por Kurt Cobain, quien se hace cargo de la guitarra, en una composición desarmada con una línea de bajo inquieta y poco definida que encaja a la perfección con el sonido demente de la canción.

Otra de las imperdibles en los set de la banda es “Joan Of Arc” que, con un lento vuelo Stoner, se convierte en otro de los himnos de batalla, seguida por un ritual de locura, como “Teet” y ese desagradable acople final de guitarra que la une a la acelerada “Copache” y la rara mezcla de batería y bajo de “Pearl Bomb“, para dar paso a “Spread Eagle Beagle“, una extraña Jam session, junto a Cobain, en donde golpean las percusiones sin una estructura definida, en un cierre de vanguardia para el disco mas “comercial” de la banda.

Es indudable que acá los miembros de la agrupación, lograron realizar un trabajo, en donde quedó plasmado lo mejor de si mismos, pero también es necesario aclarar que lo de Melvins no es algo que va a quedar en la memoria de manera instantánea, si bien “Houdini” es uno de los discos más populares dentro de su carrera, las canciones resultan demasiado disonantes y ásperas, por lo cual se recomienda disfrutar este álbum de melodías infecciosas con precaución y un buen par de parlantes o audífonos de alta calidad.

Comentarios

Loading Facebook Comments ...