Disco Inmortal: Morrissey- “You Are The Quarry” (2004)

“Alguien tenía que ser yo, así que yo también puedo serlo”, declaraba de manera humilde Steven Patrick Morrissey hace 14 años para resumir lo que sería “You Are The Quarry”, el séptimo álbum del ex The Smiths donde los cánticos y las melodías le darían el aprecio de la crítica de manera masiva. ¿Sus fans que dijeron? Obra de arte por excelencia. Tal cual.

17 de mayo del 2004. Morrissey con un traje de rayas y una ametralladora al más puro estilo gánster desafiaba al mundo entero y sobre todo a la prensa británica que había estado criticándolo durante gran parte de la pasada década. ‘Moz’, en su mejor forma y representándose como en las películas de cine negro policial, resistía las embestidas con un trabajo de 47 minutos que lo devolvería a la elite musical de la cual había estado alejado por unos años.

‘America Is Not The World’ fue elegida para iniciar un disco que generaría ese rollo polémico que le gusta tanto al inglés. ¿Por qué? Simple: Morrissey siempre ha mantenido una relación de tira y afloja con gran parte de Occidente y con más acérrimo con los Estados Unidos, que era gobernado en aquella época por George Bush, que se encontraba manejando los hilos de la guerra contra Iraq y el terrorismo. La introducción al primer track nos baña de ironías y le da duro a uno de los peores presidentes de la historia y su manejo en políticas exteriores: “America your head’s too big / Because America / Your belly is too big / And I love you I just wish you’d stay where you is” (“América, tu cabeza es muy grande / Ya que, América / Tu panza es muy grande / Y te amo, pero solo deseo que te quedes donde estás”).

Sin embargo, ¿creemos que solo América recibiría aquellas lánguidas letras y llenas de cariño –ANIMADVERSIÓN- en este larga duración? Jamás. El oriundo de Lancashire se acordaría de su tierra y en la segunda pista con Irish Blood, English Heart dejó en claro que no le temía a nadie (“There is no one on earth I’m afraid of”). La métrica ocupada es pulsante y lacerante, no deja nada al azar y dispara seguidamente sobre lo que piensa de la clase dirigente: “I’ve been dreaming of a time when / The English are sick to death of Labour, And Tories” (“He estado soñando con una época en la que / Los ingleses están hartos de conservadores, y progresistas”).

Después retrata a Camdem, sí, a Camdem, aquel lugar que para muchos es la cuna del rock alternativo inglés y donde se encuentra un mercado callejero bastante singular, con puestos de ropa, discos, entre otras cosas, lo refleja en “Come Back To Camdem” con ese pasado del período de la reina Victoria del siglo 19: gris y depresivo. “First of the gang to die”, es de aquellas postales imborrables de este disco y reconocida mundialmente, pues nos recuerda la mejor faceta de su ex banda con aquellos riffs que tan perfectos realizaba Johnny Marr, el mismo rock que para los críticos era la salvación de los años 80 en el Reino Unido, se volvía a sentir con intensidad pero con más de dos décadas de desfase. Este puede ser el mayor single de este disco; sin embargo, sería caer en lo banal, pues cada letra, cada sonido, cada momento es el resultado de años de trabajo por parte de ‘Moz’. Let Me Kiss You, es aquella balada romántica, pero con cuotas de no ser la persona indicada para él o ella. ¿En realidad quiso reflejar amor o despecho en esta balada? Juzgue usted mismo.

Este disco pasa por tantas etapas. Quizás Morrissey tenía planificado demorarse años en volver a sacar otro LP por el solo hecho de querer algo perfecto. De principio (America Is Not The World) a fin (You Know I Could’t Last) es ostentoso, potente, agresivo, político, romántico, lleno de nostalgia y elegancia. No solo queda en eso, sino que va más allá, pues la extravagancia y lo controvertido es desde su puesta en escena. Cada vez que Patrick toca sencillos en sus presentaciones de estas canciones, los mensajes abundan. Sí, sabemos que en todas sus canciones deja recados, pero recordemos que este disco fue sacado después de su última placa Maladjusted de 1997 y le brindó un nuevo aire, donde incluso tuvo conciertos donde salía vestido con una sotana haciendo alusiones al Armagedón.

El disco, en el cual los toques punk e indie que estuvieron a cargo del fallecido productor Jerry Finn se unieron en armonía con los escuderos de Morrissey (Gary Day, Alain Whyte y Boz Boorrer) para concentrar múltiples adagios inspirados por Oscar Wilde (El retrato de Dorian Grey / La importancia de llamarse Ernesto) y Johan Wolfgang von Goethe (Las penas del joven Werther / Prometeo) las afinidades que tanto aprecia este sarcástico y emotivo caballero inglés para concretar uno de los mejores álbumes de la pasada década.

Por Bastián Cifuentes

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