Llegan a Chile The Jacksons, los miembros originales de los legendarios Jackson 5

Por primera vez en su historia, el legendario grupo de soul, funk y  r&b estadounidense The Jacksons viene a Chile para celebrar en concierto sus 50 años como uno de los grupos más exitosos e influyentes en la historia de la música, con un espectáculo que recorre esas cinco décadas de grandes hits que cimentaron para el posterior salto en solitario de Michael Jackson.

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Conciertos que hicieron historia: The Doors- Hollywood Bowl 1968

“¿Qué quieres oír?”, preguntó Jim Morrison a una persona del público que gritaba alborotadamente durante todo el espectáculo no conforme por los hits de la banda que sonaban. Aquel 5 de julio de 1968, los liderados por el ‘Rey Lagarto’ tenían un público amplio y conseguirían materializar una obra en vivo que para muchos es la mejor editada en película, pero que no vería la luz hasta casi dos décadas después cuando fue lanzado definitivamente por Elektra.

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The Skatalities regresa a Chile para celebrar su 55 aniversario

Así es, regresa a Chile Skatalites una de las bandas ska más legendarias e importantes de Jamaica y en el estilo mundial. Su marca de ska, blues y jazz ya cosecha más de medio siglo, y su legado se extendió alrededor de la isla y engendró los géneros de ska, rocksteady, reggae, dub, two-tone y 3rd wave ska.

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Dimmu Borgir en Chile: sinfonía pagana

Dimmu Borgir cumplió. Después de seis años, los legendarios noruegos volvieron a Chile para celebrar un cuarto de siglo de black metal sinfónico y oscuro. Con un show cargado a lo que es su última placa “Eonian”, los originarios de Oslo demostraron por qué son unos de los mejores grupos para ver en vivo del estilo.

Fue una noche agradable y tenue en el gran Santiago. La fanaticada de los noruegos se dejó caer temprano en la discoteque que se encuentra en el metro Unión Latinoamericana para presenciar la vuelta de la banda a tierras nacionales. Habían pasado más de seis años desde que tocaron por última vez, y eso, para los chilenos, fue una eternidad en la más recóndita de las tinieblas.

20:45 y el público ya tenía lleno el recinto de Alameda. Impacientes, pero sin dejar de lado unas buenas cervezas, la gente comenzó a pedir la pronta salida de la banda liderada por ‘Shagrath’ y ‘Silenoz’ al escenario. Al parecer, los muchos años en los cuales no pasaron por estas tierras, fue el argumento necesario para que la desesperación fuese más grande.

21:00 y el conjunto salía a cumplir una fecha más del tour que los llevó a cumplir 25 años de vida. Sí, un cuarto de siglo en la escena black metal. La marcha fúnebre comenzó con “The Unveiling”, canción de la última placa, que tiene las armonías precisas para dar el vamos a una noche lúgubre. El público se dedicó a mirar el desplante de Stian Thorensen que salió con una túnica parecida a la que ocupaban los Sith en la Guerra de Las Galaxias. Con el puño en alto, mirando hacia la cancha, gritó “¡Santiago!”, para dar paso a “Interdimensional Summit” y “The Chosen Legacy”, encendiendo la pira de una noche calurosa y siniestra.

La banda maneja un profesionalismo notable y son estudiosos a la hora de interpretar sus papeles en el escenario. Shagrath se roba todos los flashes y nos hace recordar aquella noche de marzo del 2012, en la cual -con fiebre- brindó una descomunal presentación en el Teatro Teletón. Los creadores de discos tales como “Enthrone Darkness Triumphant” o “Abrahadabra” no apelaron tanto a la nostalgia en esta ocasión, sino que tocaron varias canciones de su último LP lanzado en mayo de este año. Los fieles recibieron con muchos aplausos y exalto estas nuevas composiciones de los noruegos.

Lo que Dimmu Borgir sabe a la hora de hacer sus presentaciones en este país ubicado al fin del mundo, es darle a la gente lo que quiere. “The Serpentine Offering” hizo estallar a los devotos con los teclados majestuosos de Gerlioz. Sin embargo, “Puritania” fue una de las que se llevó la mayor ovación para los místicos de Oslo y finalizar la primera parte del concierto.

La segunda mitad, la abrieron con “Indoctrination”, en la cual, antes de comenzar a tocarla, Shagrath pidió a sus creyentes que gritaran el nombre de la canción con toda su fuerza. El líder de la banda formada en 1993 maneja muy bien a sus seguidores paganos y se acercó, en muchos momentos, a interactuar con ellos e incluso se dio el tiempo de tocar los dedos de una fanática de la primera fila. “Progenies of the Great Apocalypse” fue el preludio para lo que sería un final tétrico y sombrío. “Olé, olé, olé, olé, Dimmu, Dimmu” gritaron durante varios minutos los paganos con chaquetas de cuero para que todos los integrantes del grupo los saludaran e hicieran gestos de que los llevan en el corazón.

Los sintetizadores de Gerlioz empezaron a sonar y “Mourning Palace” fue la elegida por los sumos sacerdotes del black metal noruego para cerrar una noche luctuosa en la capital. Los nacidos en Oslo, sabían que no podían desentonar en la velada que celebraban -junto al pueblo chileno- sus 25 años y lo demostraron con creces. Épicos e intensos, son solo dos adjetivos que ratifican que los noruegos tienen un repertorio brutal y que pueden hacer brillar un recinto plagado de oscuridad con sus composiciones que los han posicionado como una de las mejores bandas de metal sinfónicas del planeta.

Por Bastián Cifuentes

Fotos: Khristian Hernandez

Rama: Manifiesto, un nuevo e intenso ritual

Rama, a estas alturas debiera ser un nombre más que obligatorio en la escena y cancionero nacional, tiene los méritos y credenciales de sobra. Con 20 años de carrera y a pesar de contar con el culto silencioso de los fans desde el primer disco, recién alcanzó un éxito más notorio con “Imposible”, su brillante tercer trabajo. La agrupación, se ha forjado una reputación con la difusión en sus espectáculos en vivo más que en los circuitos comerciales, logrando armar una fanaticada fiel e incondicional que crece con el pasar del tiempo.

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Alcest en Chile: Densa espiritualidad

Que la expansión sonora de Alcest evoque paisajes fantasmagóricos no habría de sorprender. Es la esencia misma de sus canciones. O más bien, el espíritu que Stéphane Paut –o simplemente Neige– ha querido impregnar en su proyecto. El músico francés no esconde sus miedos ni sus visiones. Las manifiesta. Y a través de la música, trata de conectarse con un mundo invisible a nuestros ojos, pero muy real para los suyos. Quizás sea esa cercanía con lo paranormal, que desde que se sube al escenario y comienza con las primeras canciones (‘Kodama’, ‘Eclosion’, ‘Je suis d’ailleurs’), su performance posee un aura distintiva, y evoca con su guitarra un mantra cautivante y envolvente, que luego se vuelve un letargo pesado, intensificado por estruendosos y distorsionados riffs incesantes.

En su regreso a Chile, en medio de la gira de presentación de su último disco “Kodama” –el que tocaron en completo orden–, Alcest expuso ya mayores credenciales, y se muestran como una banda con mucho más rodaje en lo musical. En todas sus nuevas canciones, dejan de manifiesto su acercamiento más a la melodía (entre un post-rock y un metal progresivo) que a la brutalidad (como el black metal de sus inicios), optando más por la instrumentalidad y a instantes íntimos y frágiles, matizando con arpegios sutiles mientras las líneas de bajo van uniendo todo. Eso sí, siempre estallando en crudos y densos pasajes, donde la intensidad de las guitarras, en un punto medio entre el doom y el shoegaze, parecen devorar todo a su paso, como si fuera lava sobre las laderas de un volcán. Con esa misma energía y esa misma vehemencia arrasadora. Repitiendo la fórmula una y otra vez.

Toda la primera parte del show de los franceses es como si nos pusiéramos en el escenario que el Anathema de mediados de los 90 (el del EP “Pentecost III”, por ejemplo) se haya dejado influenciar por el “Loveless” de My Bloody Valentine”. Hay técnica y mucha saturación, y su segundo guitarrista, Zero, ayuda mucho en esa vía de la distorsión, aunque también hay que destacar que usa su garganta como un instrumento más, aunque se escuchaba muy ahogado. Los problemas de audio no solo lo afectaron a él, sino también a Neige, que finalmente colapsó avanzado el set y pidió a su equipo que se lo arreglasen, pausando el relato de la presentación. Pero ni este inconveniente ni la falta de sorpresa en las canciones le importó a los fanáticos que se mantuvieron expectantes e inmóviles, sin querer perderse un minutos de lo que pasada arriba del escenario, que solo de vez en cuando, estallaban en algunos gritos y movían sus cabezas. Ya para la segunda parte, el público fue más participativo. La banda interpretó parte de su catálogo más “clásico”, que alcanzó en ‘Percées de lumière’, ‘Sur l’océan couleur de fer’, y sobre todo en ‘Là où naissent les couleurs nouvelles’ momentos de alto calibre, donde la atmósfera onírica creadas al inicio se diluía en una más misteriosa, con dosis vertiginosas de metal oscuro.

La noche que, por cierto, precalentó Bauda con una presentación soberbia y mostrando el buen pasar de los nacionales, a pesar que se encuentran recluidos preparando su nuevo material (del cual adelantaron algo en vivo), tuvo esa alta tensión que provocan los recovecos de Alcest. Ensoñadores, sí. Excelsos, también. Pero después de varias pinceladas: predecibles y soporosos. Sin embargo, no hay duda que las aguas que están navegando los llevarán a océanos sonoros más inquietantes. Porque tienen la brújula bien ajustada y les sobra mística.

Por César Tudela

Foto: Juan Pablo Maralla