Kalfü: La sangre en rebeldía, la sangre en resistencia, la sangre grita

Kalfü: La sangre en rebeldía, la sangre en resistencia, la sangre grita

Y sí, a casi a 18 meses del inicio de esta pandemia las cosas siguen tan inciertas como el inicio, la mantención de la cordura en este contexto parece ser una tarea de unos pocos y así lo reconoce Jaime Herrera, cabecilla de la agrupación nacional Kalfü “La pandemia es algo como surreal… comentarios van, comentarios vienen… todo está como muy loco. Pero nosotros hemos hecho hartas cosas y estamos siempre muy ocupados, todos en Kalfu somos profes, entonces igual estamos comos super activos, y musicalmente hemos hecho un montón de cosas también, más que sin pandemia

Una tarea titánica que les integrantes de la banda lograron en medio de este escenario, algo como una apuesta hacia la transformación de los espacios, en verdaderas trincheras creativas y de eso es lo que nos cuenta el músico y pedagogo sobre Kalfü y sus últimos lanzamientos La Sangre Grita Vol. I y Vol. II: “Hay varias aristas en este disco, porque es primera vez que hacemos un disco completamente e integramente Kalfü. Nuestros discos anteriores son la cantata mapudungun, que la hicimos el 2012, que ahí recién nos conformamos como Kalfü… Pero en rigor nuestro primer disco fue el Trawvn (…), el que nació como la necesidad de replicar esta obra, puesto que nosotros teníamos que hacerla a Chimcowe, invitamos a un par de conciertos a Francisca Valenzuela y a Roberto Márquez, y en la grabación también estuvo Francesca Ancarola, como solista de la historia, en formato cantata. Entonces después, volver a hacer la cantata que nos pidieron volver a hacerla en varias partes de Chile, era un jaleo porque son 9 – 10 voces (…) entonces, al final hicimos este formato grupal y nació Kalfü así”.

No hay dudas que la base creativa de la banda tiene una potente conexión reivindicativa y política, más aún en contextos donde aún se cuestiona la importancia de la pluriculturalidad y el plurilingüismo; una propuesta contracultural -si es que lo pensamos desde una perspectiva de culturalidades hegemónicas-, pero también es una verdadera herramienta de emancipación y vindicación de nuestras culturas ancestrales; ante esto Jaime nos comenta que “En definitiva hicimos el disco Trawvn, siempre como devolviéndole la mano a Elicura Chihuailaf, quien tan generosamente nos ayudó en la fonética, en los textos que en definitiva la cantata mapudungun son poetas chilenos, traducidos al mapudungun por la generosidad de Elicura, lo encontré algo insólito, muy raro pero para bien”.

De este modo, es que los sólidos lanzamientos correspondientes del ciclo La Sangre Grita posee también una fuerte emocionalidad identitaria en lo que respecta a la orgánica de la banda, puesto que es la primera vez que componemos solos como grupo, porque la cantata la hice yo igualmente; sin embargo, la mecánica y la metodología que nosotros utilizamos para hacer los arreglos particularmente en la sangre grita es que cada uno aporta lo suyo. Nosotros también hicimos un taller que fue bastante benevolente, muy generoso y honesto, y entonces surge ahí, sin mayor premeditación -en terminos de condicionamiento- para reflexionar sobre “¿qué música hacemos?, ¿para donde dirigimos la cosa?“.

Ante lo anterior, es que Jaime nos confiesa que el proceso creativo de la banda fue de tal minuciosidad, que ningún detalle fue al azar “En cuanto a mi trabajo con Pablo Herrera Hinojosa… bueno, nosotros trabajamos bajo esos mismos términos, La sangre grita como proyecto contiene 10 canciones, y estas 10 canciones las rescatamos de un trabajo compositivo que hicimos, en donde hicimos cerca de 28 canciones en un año, creo que fue justamente el 2019. En términos de la producción, decidimos hacer y no esperar tanto tiempo, y decidimos hacerlo en esta modalidad de EP, y directamente en dos tandas, grabamos el 2019 cuatro temas, cinco en rigor, y lo subimos a las plataformas con el título premeditado de volumen I, sabiendo que venía el volumen II”.

No obstante, para nadie pasa desapercibida la decisión de la banda por trabajar directamente con apoyo en la producción, más específicamente con el apoyo profesional de Pablo Herrera, y sobre esta decisión, el frontman de la banda nos comenta que “Al momento en que decidimos hacer en dos tandas la grabación de “La Sangre Grita”, nos surgió esta cosa que anduvo dando vuelta de algún productor musical, fundamentalmente por la inquietud en que todos trabajan así, es muy difícil ver a alguien que trabaje sin productor musical, y a mi me parecía extraño… nosotros nunca lo contemplamos, y así que pensamos  ‘Quizás eso nos abre una puerta’, porque es una visión completamente de afuera que viene a intervenir en tu música con conceptos… y eso nos pareció inteligente fundamentalmente basado en este concepto de ‘comunidad’, la comprensión de que varias cabezas piensan más que una, que siempre hay un aporte de que alguien viene y te dice algo. Entonces empezamos a buscar e hicimos una lista de musicazos que hay en Chile y en Latinoamérica, pasando por todo, porque nosotros somos repatudos, repatudas… porque si yo tengo que hablar con Roger Waters, haré lo imposible por hablar con él, aunque parezca que el volado está loco. O sea, al principio, nadie nos conocía, entonces fue super complicado hacer el Trawvn con tantos músicos que nosotros admiramos y todos estaban fascinados trabajando en el disco nuevo y fue simplemente por preguntarles no más”.

Sin duda que la orgánica propia de la banda los invita a ver en cada desafío una oportunidad, la búsquedas de caminos y conexiones como verdaderas experiencias de valentía que desmitifican esas concepciones magnánimas de personajes que históricamente nos han planteado como imposibles; sobre esto conectamos con el padre Jaime Herrera, confesándonos que “yo crié a mis hijos con ese concepto de desmitificar, más de alguna vez fui con ellos a hablar con el Pato Manns, y el Pato ni siquiera me conocía… Todo esto porque claro, nosotros como que nos criamos viendo a los grandes próceres musicales como una estrella inalcanzable y no es muy sano eso, porque nadie es inalcanzable, y a mi me parece que todos estamos en la misma historia y todos hacemos lo mismo, y todos comemos, y todos nos abrazamos, pero sin embargo, es como ponerle altar a alguien en términos musicales y en general”.

A este punto, es evidente que la concepción familia es un punto clave dentro de la conformación interaccional de la banda, esta dimensión es clave en los procesos creativos de Kalfü, puesto que la concepción familia trasciende lo meramente social, sino que impacta en lo cultural, en lo identitario y afectivo “Con los chiquillos yo he tocado toda la vida, desde que nacieron, siempre estuvimos tocando, pero conformados como profesionalmente fue a partir de eso. Entonces, es un poco confuso eso porque la trayectoria que hemos llevado en la cantata mapudungun se cuenta a veces, pero no tanto tampoco”.

“Si bien es cierto, obviamente yo soy mayor que mis hijos, compartimos gustos musicales muy parecidos, en todo ámbito. Todos estudiamos pedagogía, y en consecuencia ahí tu te retroalimentas harto a propósito de la música clásica, folklore, la música latinoamericana, porque está en el currículums; pero sin embargo también tenemos un gusto similar en términos musicales, a propósito de la nueva canción chilena, del rock y del pop latinoamericano, sin descartar a todos los grandes próceres anglo que es para nosotros que igualmente están bastante clasificados en el rock en términos de Led Zeppelin, Deep Purple, Pink Floyd, y es por ahí lo menos comercial posible como que nos atrae (…) y bueno, coincidimos cantando cada vez que podemos en ese repertorio, y entonces naturalmente tenemos esa buena mochila musical a nuestro gusto, y cada vez que nos sentamos en el piano a componer algo de eso y de toda esa mezcla, y de toda esa cazuela hay en nuestro resultado sonoro inevitablemente, pero es algo natural y honesto, es algo que surge y punto”.

De este modo, es que para Jaime esta concepción de banda y familia también está vinculada en la orgánica que emerge de los mismos procesos artísticos, puesto que reconoce que “tenemos harta información en ese sentido de lo que nos gusta, entonces por eso las canciones que resultan nos acomodan y nos agradan también, nosotros no vamos a subir una canción que no nos guste tanto porque tenga características que pudieran hacer más llamativas que otras, es porque nos surge hacer una canción”.

Es evidente que Kalfü llegó para desestabilizar la estructura interna de la industria musical nacional, apostando directamente por la reivindicación de la prosa poética como insumo creativo, reconociendo en el plurilingüismo una resistencia hacia el establishment de la música tradicional, pero por sobretodo identificando en nuestras culturas ancestrales, verdaderos espacios de resistencia al colonialismo explícito.