Metallica y sus conciertos en Chile: El recuerdo de cuatro apocalipsis

Metallica y sus conciertos en Chile: El recuerdo de cuatro apocalipsis

La historia del metal ha sido escrita por bandas fundamentales y una de ellas, sin lugar a dudas, es Metallica. Los de San Francisco han venido 4 veces a Chile sembrando una relación que se ha ido forjando con acero y que, a estas alturas, es casi indestructible. Los chilenos somos metaleros y fans de Metallica, de corazón.

En la previa de su show en Lollapalooza, al cual muchos “nativos” no irán porque “prefiero ir a verlos en un concierto propio”, hacemos un repaso de la historia trazada por la banda en suelo chileno, donde se grafica una comprensión del momentum y cómo esto los ha ayudado a escoger la mejor estrategia para sacar mejor rédito de ese instante.


1ª visita: 1993, en la cima del mundo

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En 1991 Metallica publica su quinto disco conocido como “Black Album”, el cual los catapultó a un estrellato fuera del metal propiamente tal. En su primera visita a Chile ellos ya estaban en la liga mayor de la industria porque ese disco había demostrado, para lamento del fan duro, que la banda estaba para cosas mucho más grandes que el encasillamiento en un género. Y fue en ese momento de máximo lucimiento donde anunciaron tour sudamericano, con Chile incluido. Los que habían inventado el metal hacían realidad el sueño de tantos. La cita estaba agendada para el 4 de mayo de 1993.

¿La entrada? costó $8.000 y los que pudieron estar, en ese día histórico, comentan que el rango etario de asistentes promediaba los 28 años, y que desde Av. Grecia a Guillermo Mann era un campo de batalla.

Siempre corrió el rumor de que Metallica no sonaba bien en vivo y su debut en Chile lo confirmó. Los asistentes que vivieron ese primer encuentro señalan que el sonido nunca logró un buen nivel pero, dándole vueltas a esa idea, eso significó ver a una verdadera banda metal, metal de espíritu, sonando under, y poniendo los riffs bestiales y los tonos altos al servicio de una noche que jamás se olvidará.

Setlist:
Enter Sandman
Creeping Death
Harvester of Sorrow
Welcome Home (Sanitarium)
Sad But True
Of Wolf and Man
The Unforgiven
Justice Medley
Through the Never
For Whom the Bell Tolls
Fade to Black
Master of Puppets
Seek & Destroy
Battery
Nothing Else Matters
Wherever I May Roam
Last Caress
One
Stone Cold Crazy


2ª visita: 1999, entrando al mainstream por la puerta grande

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La primera visita se enmarcó en un momento decidor dentro de la historia de la banda. El “Black Album” traspasó fronteras y logró hacerlos sintonizar con un público más joven y que estaba buscando corrientes más alternativas.

Para 1999, trajeron la gira del “Garage Inc.” y el lugar escogido fue la Pista Atlética. La banda seguía viviendo un buen momento, aunque los tiempos del metal duro que ayudaron a crear ya eran muy lejanos. “Load” y “Reload” fueron muy resistidos, tachados de experimentales, aunque han ganado valor con los años. El show del ’99 nos mostró a un Ulrich todavía tocando correctamente, mientras que Hetfield aún le sacaba lustre a su buena voz. ¿Y Newsted? ¡Era el más garrero! El más enganchado a la idea de que Metallica todavía tenía pelotas. El concierto estuvo dentro de lo esperado pero no se sintió una fuerza avasalladora, ellos estuvieron medidos y fueron los tracks los que levantaron todo por sí solos, no necesitaban tanto de sus ejecutores.

Los temas de los inicios fueron muy vitoreados, gozados al máximo, mientras que los del “Black Album” fueron un karaoke energético. Las canciones ya eran más que la propia banda y mucho más que el marketing con el que ya coqueteaban sin tapujos.

Setlist:
Breadfan
Master of Puppets
Of Wolf and Man
The Thing That Should Not Be
Fuel
The Memory Remains
Bleeding Me
The Four Horsemen
For Whom the Bell Tolls
King Nothing
Wherever I May Roam
One
Fight Fire With Fire
Nothing Else Matters
Sad But True
Creeping Death
Die, Die My Darling
Enter Sandman
Battery

3ª visita: 2010, Dios del metal por el que no pasa el tiempo

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Los fans de la primera época ya eran más viejos y se quejaban hace rato de que “están tocando sin fuerza”, “los nuevos discos tienen mal sonido”, “que ya no tienen pasión” etc. La era del DVD ya se había instalado y era muy fácil hacer comentarios, sentado en un sillón, luego de ver una actuación por el monitor. El Club Hípico fue el lugar elegido para esta tercera actuación y Criminal fue la banda encargada de calentar el ambiente (el público respondió de excelente forma). A pesar de tantas quejas y habladurías, Metallica ya era una banda de 50.000 personas, el lleno era total en el Club Hípico y los fans que llegaron en auto (gran mayoría), hicieron interminables filas de ingreso.

Los acordes de “The Ectasy of Gold” y “Creeping Death”, clásico de su segunda placa, nos hicieron entrar en euforia. Con la intro de “One” simplemente nos fuimos a otra galaxia, sensación que fue más fuerte con las llamaradas que salieron del escenario. Hetfield estuvo sólido, cantó mucho mejor que en la visita anterior. Trujillo ya era un relojito; Hammett no logró igualar lo que logra en el estudio y Ulrich mostró un bajón en el doble bombo. Sin embargo, nada de eso logró impedir la alegría inmensa de estar oyendo emblemas; es la mismísima historia del metal la que se cuela por los oídos cuando vas a un show de Metallica.

Fue una presentación muy superior a la del ’99, con un gran repertorio, gran sonido, y puesta en escena de mucha calidad. Lo único detestable fue el lugar, el que nunca ha podido consolidarse como un sitio apto para shows musicales, y la organización, la que se vio sobrepasada por un público crecido en años, pero que explota en juventud si es Metallica la que está sobre el escenario.

Setlist:

Creeping Death
For Whom the Bell Tolls
The Four Horsemen
Harvester of Sorrow
Fade to Black
That Was Just Your Life
The End of the Line
Sad But True
Broken, Beat & Scarred
Cyanide
One
Master of Puppets
Fight Fire With Fire
Nothing Else Matters
Enter Sandman
Blitzkrieg
Whiplash
Seek & Destroy

4ta visita: 2014, los señores del marketing musical

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El regreso de Metallica venía sonando desde 2013, cuando surgió la posibilidad de una presentación que fue desechada debido a la alta concentración de conciertos metal que hubo ese año. Finalmente, terminaron tocando en la Antártica, otro hito más para su historial.

Cerca de 50 mil fanáticos los habían visto el 2010, cifra que ya era estimada como base de convocatoria, ya eran demasiado populares en el país. A pesar de esta devoción, eran muchas las voces que llevaban años con el cuento de “vendidos al mainstream”, no solamente porque se hicieron ricos con el rock, sino que también, por aquello de haberse transformado en una marca, que funcionaba con todas las características de una empresa generadora de productos para ganar dinero. Pero hay un tópico que no admite discusión: son una banda emblemática y su evolución hacia un lado más pro al marketing no pone en duda ese concepto.

La evolución de Metallica, más que musical, ha sido de imagen y de innovación en la forma de llegar a sus fans, fans que están buscando renovar a través de distintas experiencias online y en vivo. Una de ellas fue el formato “By Request”, es decir, ese que permitiría a los fans que compraran las entradas para ese show de 2014, la posibilidad de votar por las canciones que armarían el setlist. A muchos nos entró la duda de cuántas del “Kill ‘Em All” quedarían dentro, expectativa que sucumbió al apostar a que la mayoría de los votantes escogería temas no tan antiguos y más conocidos; para un histórico, fue un sacrilegio observar como quedaba fuera “Fight Fire With Fire”, por ejemplo.

El metro era un mar de poleras negras (recuerdo haber tomado una foto y twittearla). Al llegar al estadio nos enteramos de la posibilidad de un último mensaje de texto para escoger el tema final; con los amigos le pusimos “send” a “Whiplash”.

La previa fue la Orquesta de Reciclados de Cateura, otra sorpresa de esta pose full sustentable tan de moda en la actualidad, mientras mucha gente se colaba a la cancha VIP (basta de canchas VIP). Sin los preámbulos de antes, James dio paso a esa bestialidad inconmensurable que es “Ride the Lightning”; “Fade to Black” fue otro gran momento porque es un tema que demuestra vigencia de una propuesta que ya cumplió 30 años sin envejecer en lo absoluto, es inmortal. La extraordinaria “Orion” también sonó esa noche y quedó elevada a la maestría instrumental más pura del metal; fue emocionante porque el track “respira” a Cliff Burton. “For Whom the Bell Tolls” fue otra buena ejecución; “And Justice for All” fue un vaivén de velocidad, mientras “Creeping Death” y ese “Die! Die! Die!”, que se escuchó muchísimo más fuerte que en los shows anteriores.

La última vez de Metallica en Chile siguió en el rango de lo convincente, contundente, variado y emotivo. Faltaron temas pero es que no puede ser de otra forma, el tiempo es limitado para tantos himnos. Ese show marcó la impronta de un nuevo tipo de relacionamiento con sus fans, tocando a la carta.

Setlist:
Battery
Master of Puppets
Welcome Home (Sanitarium)
Ride the Lightning
The Unforgiven
The Lords of Summer
…And Justice for All
Sad But True
Fade to Black
Orion
One
For Whom the Bell Tolls
Blackened
Nothing Else Matters
Enter Sandman
Creeping Death
Whiplash
Seek & Destroy

Y la quinta vez en Chile será nada menos que como parte del line up de Lollapalooza. ¿Es extraño que lideren el festival? No. Ellos ya están familiarizados con él, pues en 1996 y 2015 fueron parte del cartel en Estados Unidos.

¿Qué hay detrás de esta participación?, ¿Llegar a un público diverso?, ¿Aprovechar la prensa que genera el festival para sacarle más lustre a los buenos comentarios que causó “Hardwired…”, ¿Es otro paso en la innovación de la banda?, ¿Cómo se armará el setlist?, ¿Cuáles tracks irán quedando fuera para poner delante lo creado para “Hardwired…”. La campaña de marketing que acompañó el lanzamiento del último disco es lo más novedoso que ha utilizado una banda rock en la última década, lo que habla de cómo han logrado adaptar un sistema de comprensión para saber quién y cómo es el consumidor actual de música. Y cada tour, Chile incluido, se ha basado en eso.

Metallica siempre te plantea preguntas, pero lo que sí podemos asegurar es que serán parte importante del éxito de esta versión de Lollapalooza, por mucho que los fans duros se queden en casa y los vean, esta vez, por televisión (si es que ceden los derechos).

Tras tres años, una de las agrupaciones más poderosas del planeta vuelve a un terruño que los idolatra y, lo que es mejor, viene a reafirmar esa impronta rock que Lollapalooza jamás debe sacrificar.