Ciclo Heroínas del Rock: Grace Slick, la voz de los mil viajes

Ciclo Heroínas del Rock: Grace Slick, la voz de los mil viajes

A pesar que fue gran amiga de Janis Joplin y le tocó florecer como artista en una época alocada y revolucionaria, Grace Slick ha quedado algo opacada por la historia. Desde siempre tuvo que batallar en un mundo de hombres, pero nunca aflojó y tenía clara su impronta de “decir y hacer cualquier cosa”. Pese a que la prensa le adjudicaba su  comportamiento al alcoholismo, en realidad Grace Slick expresaba sus ideas políticas sin miedo a la moralina , ocupando todas las formas posibles para hacerse escuchar.

Desde pequeña tuvo afinidad con el arte; tras un breve paso por la Universidad de Miami, regresó a San Francisco al enterarse que en la ciudad nacía una  maravillosa  escena hippie. Fue allí,  en 1958, cuando comenzó a escribir música. En 1965, Slick encontró su mayor inspiración después de ver en acción a la banda Jefferson Airplane, en un club nocturno de San Francisco. Esa energía y ritmo la impulsaron a formar su propia agrupación, a la que llamó  Great Society.

Slick y su banda se convirtieron en parte de la escena  rock de San Francisco e hicieron buenas migas con los miembros de Jefferson Airplane y Grateful Dead. Luego que su banda se  separara, en 1966, nuestra heroína se convirtió en una de las cantantes  de Jefferson Airplane después de la salida de Signe Anderson. En ese momento,  tenían un contrato de grabación y ya había lanzado su primer álbum “Jefferson Airplane Takes Off “(1966). Tras ese disco,  se convirtieron en la banda de rock psicodélico por excelencia de San Francisco, logrando  actuar en tres legendarios festivales de la década: Monterrey en 1967, Woodstock y Altamont en 1969.

Para el segundo álbum, “Surrealistic Pillow “(1967), Slick se unió como vocalista y grabó una nueva versión de la balada que escribió para su anterior grupo, “White Rabbit”,  la que resultó ser uno de los mayores éxitos de la agrupación. La narrativa de la canción hace parangón a los libros de Lewis Carroll, “Alicia en el país de las maravillas” y “Alicia a través del espejo”, lo que dio pauta a que se le considerara como una promotora del consumo de LSD y heroína, estandartes que fueron tomados como temáticas icónicas del rock psicodélico. El  tema está en la lista de las 500 mejores canciones según “Rolling Stones”.  Además de “White Rabbit”, el álbum también tuvo  el éxito “Somebody to Love”, quizá la mejor canción que le tocó cantar a Grace. También aprovechó la tribuna que tenía para enfrentarse a la autoridad y ser parte del movimiento contra la guerra de Vietnam, como lo refleja el tema “Wooden Ships”,donde no lograba entender la pasividad ante  la pobreza y la violencia. El álbum fue un éxito contundente y marcó un hito en la era del rock ácido, y Grace se convirtió en el centro de atención trayendo consigo un sin fin de escándalos y  abusos de “la reina del ácido”. La preocupación por el ataque de unos contra otros lo reflejó en su interrogante “¿Dónde están los cuerpos para la cena?”, en “Silverspoon” y también narró mitologías en “Diana, Pt.1”, “Diana, Pt.2” y “Look at the Wood”.

Fuera del escenario, Grace Slick vivió profundamente  el espíritu de la época,  experimentando con drogas y con el sexo. Finalmente, se involucró con el guitarrista y cantante de Jefferson Airplane, Paul Kantner, con quien tuvo una hija en 1971, año en el que también lanzó “Sunfighter”,  un gran trabajo junto a Kantner.

Loa Jefferson se desintegraron en 3 bandas distintas. Grace formó, con Kartner,  Jefferson Starship,  la que fue adquiriendo un sonido  rock más convencional y radiable entrados los ‘80. El grupo cambió su nombre a Starship después de la salida de Kantner, y tuvo éxitos que aún se recuerdan, como “We Built This City” y “Nothing’s Going Stop Us Now”; ésta última fue nominada al Óscar como Mejor Canción de Película, algo que nunca motivó a la artista a pesar de toda la masividad que le dio.

Sus presentaciones irradiaban energía ,poder, libertad, y nadie podía negar su talento; mucho menos cuando cantaba a todo pulmón aquellos himnos de la psicodelia. Desnudos, maldecir en televisión abierta, arrestos, amistades llenas de estupefacientes, hasta un plan fallido para drogar al presidente Nixon, forman parte de su historia, la cual acabó a inicios de los ’90, cuando decide salir de la escena pública. Fue incluida en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1996 y, al mismo tiempo,  escribió su autobiografía “Somebody to Love?”, en la que describe sus experiencias con el rock y dedica un capítulo completo a su amistad con Jim Morrison.

Símbolo del amor rebelde, muchos aún recuerdan su personalidad vibrante arriba y bajo el escenario, lo cual la ubica como una de las primeras rockeras duras y sin prejuicios a la hora de decir lo que había que decir. En 1967, la inquieta juventud estadounidense había encontrado a  quien amar y Grace Slick , bella y atípica, brilló durante ese verano del amor y hoy, con 80 años de edad, está inmortalizada como otra de las estrellas de la bandera del rock psicodélico.