Disco Inmortal: Red Hot Chili Peppers- “One Hot Minute” (1995)

K5pni

Cuando uno mira en retrospectiva y se da cuenta que han pasado más de 20 años de este lanzamiento se puede notar que mucho ha pasado en la historia de estos monstruos del funk y el rock de California, pero la verdad es que al momento de componer las canciones para este ‘minuto caliente’- ya todo un clásico en su discografía- mucho había pasado para ellos incluso antes. La pérdida de su guitarrista Hillel Slovak muerto por sobredosis, un golpe duro, el impensado ascenso a la fama vertiginoso tras la salida de Mothers Milk en adelante, el contrato con una multinacional gigantesca como EMI y el antecedente más reciente, la salida de lo que parecía ser el guitarrista clave para su éxito: John Frusciante.

Frusciante salió abruptamente tras  un concierto en Japón en 1992 (la idea estaba de antemano), acusando cierto hastío y agobio de lo que la fama tras el “Blood Sugar Sex Magik” les había representado. Luego de eso la banda quedó en una especie de lapsus, aprovecharon de dar conciertos ( la gira Lollapalooza ’92 con Arik Marshall parchando en guitarra) y ahí es donde mánager e integrantes apostaron por alguien que no le iba a hacer asco para nada a la fama y al glamour: Don Dave Navarro, un rockstar hecho y derecho y que se manejaba tan bien con la guitarra al punto de haber alzado a punta de riffs a Jane’s Addiction a lo más alto en estos primeros años de la década de los noventa. “Sé que soy el nuevo, ¿pero me puedes abrir la puerta?” le decía al chofer de la limusina de la banda demostrando su status rockstar total en broma por esos años.

Pero la llegada de Navarro representaba un desafío para la banda, él llegó no precisamente a adaptarse al estilo de los Chili Peppers, sino que hubo un gallito bien interesante entre lo que la banda propuso y lo que el guitarrista hizo con la guitarra, quizá es lo que marca la gran diferencia de este disco con los demás, pero quedó claro que esa ‘magia’ que lograron tener con Slovak o Frusciante en discos anteriores acá no estuvo o no se sintió por parte de la banda, lo que derivó a que la estancia de Navarro no perdurara muchos años.

Independiente de eso- fue un disco de grandes canciones- pero que llegó en una época extraña para la banda. Declarados ya estaban como una banda de las más grandes del planeta, pero la gira de “Blood Sugar” y la salida de Frusciante supusieron una recaída en las drogas por parte de Anthony Kiedis. De ahí a que la línea del disco fue bastante oscura. ‘Warped’, el aplastante single hablaba de todo eso desde un principio: la dependencia, la recaída, una más de tantas autobiográficas del vocalista. Una canción que arranca sigilosa pero que se transforma en un bombazo de heavy rock y desenfreno.

No fue la única, la hermosa pero angustiante ‘My Friends’ estaba para rebelarse como una de las mejores powerballads de la historia del rock, donde se habla de la pérdida, la depresión, los amigos y el duro golpe de perder a uno. Las guitarras estruendosas y los solos de Navarro en esta pasada verdaderamente llegan a estremecer.

‘Tearjerker’ captó un momento fotográfico de 1995, donde en el movimiento del rock en general y alternativo sobretodo llovían las dedicatorias y los recuerdos por Kurt Cobain, tras su suicidio de unos meses antes. La emotiva letra reza cosas como: “Mi boca está abierta, esperando que la verdad no sea verdad/ Me gustaba tu barbilla, el hoyito o de tu pera, tus pálidos ojos azules…tirado ahí en el suelo, dejando tu cuerpo…”, todo dentro de otra balada notable con órganos incluídos  y melancolía inmensa.

La parte más ‘ondera’ y que suponía poner las cosas en la balanza de tanta tristeza llegaba con joyas como ‘Coffee Shop’, quizá el tema más pesado de los Red Hot a la fecha, donde la intensidad de Navarro en guitarra y el slap revientadedos de Flea simplemente te vuelan la cabeza, con esta cosa muy de la cultura pop californiana que desata Kiedis en sus letras, con Iggy Pop mencionado y lugares reales involucrados. ‘Aeroplane’ suena encantadora y es un midtempo notable de los Chili Peppers, con Clara, la hija de Flea y un coro de niños invitados en las voces, pero tiene la oscuridad y el desencanto de Kiedis camuflada de todas maneras en sus letras.

Flea es un baluarte en este disco, parte importantísima, tanto así que se adjudicó su propia composición con la curiosa ‘Pea’ donde él en voz y bajo estructuran un bizarro y deslenguado track, cosecha pura de la pulga. Escribió partes de la certera ‘Deep Kick’ y la emocionante ‘Transcending’ del cierre del disco. ‘Falling Into Grace with You’ desata las Mil y una Noches del más puro funk arábico y un bajo que nunca sonó tan espectacular, una maravilla; y ‘Walkabout’ todavía nos recuerda esos riffazos de Navarro y ese original arte en el disco impreso en forma de caracol donde para seguir la letra teníamos que dar vuelta el cuadernillo como idiotas. Otra de las más grandes del álbum.

No había track deficiente, era un disco diverso y muy entretenido. Hay temas de culto que ojalá rescataran más actualmente, aunque este disco para lo que fue su estructura en vivo actual prácticamente quedó sepultado: ‘One Big Mob’ es furia punk de sus primeros años aderezada con la violencia de la guitarra de Navarro y la contundencia de Chad Smith en los tarros, pero con pasajes surrealistas en el medio que la engrandecen un montón. El tema que da título al disco desbordaba intensidad y toca sutilmente el tema de la homosexualidad que no era primera vez que se hacía en la banda, por cierto. (Por lo demás el video de ‘Warped’ se encargaba fielmente de recordárnoslo con escenas explícitas de ‘amor’ entre Kiedis y Navarro).

Fue un puñado de canciones incomprendidas y muy criticadas, suponiendo que lo más duro era dar al clavo después del rotundo éxito y esa máquina de hits llamada ‘Blood Sugar Sex Magik’. Al final, el tiempo le ha dado un poco más la razón a este disco, tan vapuleado tras su salida, donde la fórmula heavy de Navarro pesa, pero que también tiene mucha alma y sentimiento (no los mejores ni los más positivos), pero sentimientos honestos al fin y al cabo en sus letras. Un minuto acalorado de los Red Hot que con el paso de los años se ha ganado su sitial de honor.

Por Patricio Avendaño R. 

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