Disco Inmortal: Venom – Black Metal (1982)

Las grabaciones caseras matan la música… Venom también”. La frase anterior, es parte de una falsa etiqueta antipiratería y que Venom encontró como ideal para lo que sería un LP histórico y que fue la semilla de uno de los géneros musicales más extremos del metal.

Los ingleses editaron en 1982 uno de los discos de mayor influencia para muchas bandas noruegas como Mayhem, Emperor y Darkthrone con lo que es la segunda placa titulada simplemente Black Metal. Los oriundos de Newcastle se inspiraron, para dar vida a este engendro, en toda la extravagancia de KISS, una cuota de Black Sabbath y materializando parte de su sonido – guardando las proporciones- con lo que hizo Iron Maiden y Motörhead, pero con una buena dosis de fantasía y sátira.

Los británicos que eran parte de lo que dejó la New Wave Of British Heavy Metal se convirtieron en los padres de una generación que a finales de los 80 y principios de los 90 se hicieron conocidos por su oscuridad, sonido rústico y por sobre todo la quema de iglesias y algunos asesinatos. Cargando el peso de ser considerada la peor banda de metal de la historia, Venom supo sacar provecho de este álbum y con un sonido tosco, casi grabado en las mismas mazmorras, lo catapultó a una categoría impensada y que ellos jamás imaginarían estar.

Si bien el disco tuvo críticas positivas y (MUCHAS) negativas, al trío inglés no le importó demasiado y se dio un festín sin igual en las grandes ligas del rock. La guitarra contiene una gran cantidad de riffs que hilaron las pesadillas para dar con “Raise The Dead” y “Burried Alive” que sin  tener la necesidad de un gran oído musical, nos denota la casi nula producción que tuvo el disco.

En “Teacher’s Pet” se divierten mediante unas hilarantes lujurias y en “Countess Bathory” hacen gala de una suerte de horror más tradicional y mitológico. El sello de este disco y lo que nos dice de qué se trata y cómo será es su primer track: “Black Metal”. Con el sonido de una especie de sierra que corta una madera, posiblemente de una puerta es el inicio inquietante y preciso para la obra inspiradora y que justificó a las generaciones nórdicas del metal. Abbadon con su batería y Cronos, en el bajo y la voz, van prácticamente vomitando en cada pista mediante sus sonidos que son acompañados con una rabiosa guitarra de Mantas, que ya es considerada como parte del proto-trash.

Las resonancias de Black Metal y su personificación fue casi una obra de teatro de finales de 1800 con los elementos característicos del recinto de Paris llamado Grand Guignol con sus espectáculos de terror naturalistas, sátiras, blasfemas, las historias de venganzas y la provocación, la cual los ingleses plasmaron con un larga duración que ya es más que una obra de culto que aborrecieron los padres y los especialistas – de aquellos años- de la vanguardia musical, envalentonados por lo que era la escena de la NWOBHM. Perseguidos igual que Mozart, Venom se volvieron los mártires de un movimiento oscuro, siniestro e instigador llamado tal cual como su primogénito: Black Metal.

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