L7: Componiendo rebeldías bajo el alero feminista

L7: Componiendo rebeldías bajo el alero feminista

A más de tres décadas de su aparición como banda (con altos y bajos en su formación y varios años de receso) L7, el cuarteto de Los Angeles integrado por Donita Sparks (voz/guitarra), Suzi Gardner (voz/guitarra), Jennifer Finch (bajo/voz) y Demetra Plakas (batería), nunca tuvo el camino despejado para hacer música. Con toda la energía, el humor, la pasión y la convicción que las ha caracterizado siempre, L7 llegó en 1985 al mundo del rock, precisamente para revolucionar la escena que en aquellos entonces, se encontraba dominada por hombres, rockeros, preocupados del maquillaje, las cabelleras largas y la conquista de chicas. Antítesis de la escena derivada del glam rock, feministas, subversivas y fundadoras de Rock for Choice (una serie de conciertos benéficos, para ayudar a las clínicas atacadas por activistas antiaborto, que incluyó a grupos como Nirvana, Red Hot Chili Peppers y Rage Against the Machine), jamás han callado frente a las injusticias que, lamentablemente y desde muy temprana edad, han afectado mayormente a mujeres y minorías. Abrazando el punk rock, el grunge y el hard rock, estas cuatro pioneras sin duda han dejado una huella en la historia del rock; contribución subvalorada una y otra vez en gran parte por la histórica y constante invisibilización que las sociedades en general, ejercen sobre cualquier actividad realizada por mujeres. Movidas por la lucha contra la misoginia, el sexismo, la desigualdad de condiciones y la marginación social, su música se convirtió en un mensaje de lucha colectiva, que atravesó fronteras, resonando fuertemente en las juventudes de los años 90’s… momentos en que su legado se hacía indiscutible. En 2019 la revista Kerrang las incluyó (junto con bandas como Meshuggah, At The Gates o Alcest por nombrar algunas) dentro de las 10 bandas, cuya increíble influencia en el rock, punk y metal nadie vio venir.

La inmutable discriminación que tuvieron que soportar una vez inmersas en la industria musical, no las alejó de sus metas, más bien fue uno de los motores que impulsó a Sparks y compañía a persistir y mantenerse a flote en un mundo reciamente machista. La música fue para ellas no sólo una forma de canalizar emociones, sino que también una herramienta para expresar disconformidad frente a problemas sociales que, hasta el día de hoy, no han podido ser inscritos en agendas de Estado a nivel global (como es el caso de la disparidad que existe entre hombres y mujeres en cuanto a derechos, recursos y oportunidades). En el documental que se estrenó en 2016, ‘L7: Pretend We’re Dead’, dirigido además por una mujer (Sarah Price), es la misma Donita quien se remonta a los inicios de la banda y explica su, por entonces, ferviente deseo de cambiar las cosas para bien: “Creo que a Suzi le preocupaba que yo fuera demasiado política. Suzi sólo quería rockear, ya sabes, pero yo sentía que tenía algo que decir. Me criaron para ser política, me criaron para cuestionar a la autoridad. Suzi quería expresar sus emociones, yo quería cambiar el mundo… de alguna manera”.

La carrera de L7 tuvo altos y bajos, a partir de 2001, se mantendrían en un largo receso que culminaría a fines del 2014, cuando anunciaban su retorno para realizar giras por Europa y concretar nuevos proyectos. En septiembre de 2017, lanzaban su primera canción en 18 años, ‘Dispatch from Mar-a-Lago’, título que referenciaba al resort Mar-a-Lago, propiedad del multimillonario Donald Trump, quien iniciaba la presidencia de Estados Unidos. El escándalo desatado ese mismo año luego de que Trump fuese acusado por compartir información de inteligencia altamente clasificada con Rusia, las alentó a sacar el sencillo con máxima rapidez, mientras Donita Sparks relataba: “Creo que siempre nos han gustado los himnos de ira que tienen algo de humor. Creo que es absolutamente perfecto para esta era en la que vivimos”.  En 2020, ante el panorama en Estados Unidos con una extrema derecha creciente y una posible reelección de Donald Trump, Sparks recordaba para una entrevista con Under The Radar Magazine, la alegría desatada en su vecindario tras la elección de Barack Obama en 2009, versus la desolación cuando Donald Trump se imponía ante Hillary Clinton en 20017: Había un estado de ánimo optimista ya que la gente creía que íbamos a elegir a nuestra primera presidenta. Vi la televisión con total inquietud al presenciar una vez más las largas filas de votación en el helado Ohio, y luego la devastación cuando los estados cambiantes cayeron uno por uno para Donald Trump. La gente en el bar se iba completamente conmocionada, la gran mesa de chicas punk rock y lesbianas se iba llorando… un amigo mayor me dijo que se sentía como la noche en que asesinaron a Bobby Kennedy. Hillary Clinton ganó el voto popular, lo que hizo que la picadura doliera aún más”

Aunque lograron remecer la escena musical, ellas mismas sintieron que fueron olvidadas, pasada la década de los 90’s, y a pesar de todo lo que lograron, no faltaron quienes las recriminaron por cualquier cosa: por no ser realmente feministas, no ser lo suficientemente políticas, por ser demasiado políticas o simplemente, por hacer payasadas en el escenario. Al respecto, Donita Sparks comentó para una entrevista con la revista Billboard: “A lo largo de los años leía cosas que decían que no éramos feministas. Y es como ¿De qué diablos estás hablando? He recibido tanta mierda toda mi vida por ser feminista… y que me llamen no feminista es tan indignante. Es un poco irónico cómo te perciben a veces, y luego tienes que intentar dejar las cosas claras”.

Activas en la actualidad, con su último disco ‘Scatter the Rats’ estrenado en 2019, hoy más que nunca entregan su postura política y visión del panorama actual. Afortunadamente, sus fans han sabido apreciar el claro mensaje de empoderamiento, destinado primordialmente a proteger a tantas chicas y otros grupos minoritarios desfavorecidos; un llamado a todos a protagonizar cambios revolucionarios para terminar con la marginación social que sufren estos grupos, exigir el respeto por los derechos humanos y los acuerdos climáticos y acabar con la corrupción, las mentiras y abusos por parte de los políticos. Por ello, han manifestado abiertamente la importancia de que cada ciudadano ejerza su derecho a voto, como un acto obviamente esencial, y único capaz de legitimar la democracia.

 

Veronica Elisa

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