Los años de la consolidación de Gojira: Un repaso desde “The Link” a “The Way of All Flesh” (2003-2008)

Los años de la consolidación de Gojira: Un repaso desde “The Link” a “The Way of All Flesh” (2003-2008)

No es sorpresa el ver que, hoy en día, los franceses Gojira ocupan uno de los lugares más altos en la palestra del metal moderno, junto a bandas como Meshuggah, Lamb of God, Behemoth, Opeth o sus compatriotas de Alcest. Quizás, un denominador común entre los nombres recién mencionados es el cómo estas agrupaciones se han atrevido a ir un poco más allá de lo ya establecido, y plantear un desafío tanto sonoro como compositivo. Los oriundos de Bayona han brindado a los seguidores del metal en general una nueva perspectiva sobre cómo mezclar elementos del death metal y de la música progresiva, junto con un mensaje introspectivo, profundo y enfocado a la conservación de la naturaleza (un detalle no menor, si consideramos que, por lo general, la música pesada se asocia y limita erróneamente sólo a contextos líricos de destrucción, cuestionamientos religiosos o gore).

Pero el posicionamiento de la banda no fue algo inmediato. Luego de haber cambiado su nombre de “Godzilla” (con el cual alcanzaron a publicar una serie de EP’s) a “Gojira” y de editar su primer álbum “Terra Incognita” (2001), el cuarteto se adentraría en la composición de su segundo trabajo, que abriría un círculo más amplio de experimentación y de reconocimiento a su obra.

“The Link” fue publicado a través de Boycott Records en 2003, y se planteó como una placa más primitiva en términos de calidad de sonido, pero mucho más centrada a lo que la banda quería explorar de forma definitiva en su música y en su mensaje. La inclusión de elementos más tribales, como percusiones de bambú, sonidos ambiente de la naturaleza o cantos tibetanos, se mezcla con el sonido pesado del death metal progresivo (quizás aquí podríamos preguntarnos qué tanto tuvo que ver el gusto de la banda por Sepultura, ya que han confesado su admiración por los brasileños en reiteradas ocasiones).

Las voces limpias también se hacen presentes, pero aún así, el peso de la banda no se pierde en ningún momento, lo que puede reflejarse en tracks como “Death of Me”. “Remembrance” o “Wisdom Comes”. También, pasajes como “Connected” o “Torii” (instrumentales y más experimentales) son igual de disfrutables.


Dos años después sería el turno de lanzar “From Mars to Sirius” (Listenable Records/Prosthetic Records), su tercer trabajo (y uno de los más destacados de su discografía, tanto por la aclamación de la crítica como también por sus fans). Un álbum cuyo concepto expone problemáticas medioambientales y viajes interestelares para intentar dar con una solución. La calidad de sonido mejora notablemente, y la composición se siente mucho más unificada.

 

Canciones como “Backbone”, “Where Dragons Dwell” o “The Heaviest Matter of the Universe” emplean riffs y melodías capaces de enganchar fácilmente. También, el uso de efectos como reverb y delay en las voces ayudan a entregar una mayor profundidad y énfasis a las secciones vocales (a diferencia de su disco anterior, que fue mezclado de una forma más seca en su mayoría). Composiciones como “From Mars” (con voces calmas y una batería ecualizada sin bajos), “Global Warming” (donde la mezcla de tappings y voces limpias que siguen una progresión más densa) o “Flying Whales” (con sonidos de ballenas en su introducción y una evidente referencia a su carátula y a la temática del álbum) son una buena señal de cómo establecer la experimentación como una característica constante de la banda (que mantienen hasta el día de hoy).

Para ese entonces Gojira ya era una banda de renombre en Europa, Norteamérica y otros rincones del mundo. Sus giras comenzaron a ser más extensas, y también pudieron codearse con más frecuencia con algunos de sus ídolos y bandas que comenzaban a consolidar su carrera al igual que ellos. En 2008 editan “The Way of All Flesh” (Listenable Records/Prosthetic Records), con una temática más oscura (centrada en la muerte) y con más experimentaciones que se alejan un poco del metal pesado, con filtros vocales y sintetizadores (que pueden escucharse en “A sight to behold”). Las letras de este álbum demuestran una fuerte crítica al daño ejercido por el hombre a la naturaleza, expresada con una rabia mucho más canalizada que en sus discos anteriores (como se puede notar en “Toxic Garbage Island”, por ejemplo), A su vez, el disco cuenta con la primera colaboración en voces de un músico externo, para la canción “Adoration for none”, donde Randy Blythe (Lamb of God) comparte labores con Joe Duplantier. Este disco llevó a la banda a marcar el hito de poder girar con Metallica, logrando así una exposición más que significativa que se traduciría en un aumento considerable de seguidores y en futuras colaboraciones con bandas de renombre del género extremo.

Los años y trabajos posteriores sólo han servido para que la banda logre dejar en claro que su capacidad musical tiene mucho por entregar. Discos de una calidad destacable y una puesta en escena pulcra que respeta lo grabado en estudio, pero que suma una intensidad que entretiene a su fanaticada (que ha quedado más que demostrada en sus DVD’s y discos en vivo) dan forma a la identidad de estos franceses que han podido recorrer el mundo con su música, pasando por festivales de renombre y que, por fin, podrán visitar nuestro país con su primera visita en solitario el próximo 30 de agosto (siete años después de su debut en Chile, en el marco del festival Santiago Gets Louder en 2015).

Por Javier Bravo 

Nacion Rock

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