Low – “I Could Live in Hope”: minimalismo e introspección, la otra cara de los 90’s

Low – “I Could Live in Hope”: minimalismo e introspección, la otra cara de los 90’s

Vernon Yard, 1994

Dentro de las bandas de la década de los 90’s, muy poco difundidas y prácticamente desapercibidas, se encuentran los norteamericanos Low. Fuertemente influenciados por Brian Eno, Joy Division ,The Smiths e incluso The Cure, contribuyeron con una fracción de originalidad al mundo del rock alternativo más underground, cuando por aquellos años el grunge adquiría cada vez más popularidad. Alan Sparhawk (voz y guitarra), Mimi Parker (voz y percusiones) y John Nichols (bajo), debutaban el 18 de febrero de 1994 con I Could Live in Hope, disco que sin duda logró estampar su huella. Si bien sus composiciones se aferraron del post punk, este trío de Duluth, Minnesota, logró reconfigurarlo hasta el punto de llevarlo a los límites del subconsciente. Con una nueva sonoridad y jugando con los rangos dinámicos, presentaron una placa cargada hacia el drama, el minimalismo y la introspección, todo… en cámara lenta.

‘Words’ inicia el disco con una línea de bajo somnolienta, seguida por lacónicas guitarras que dan paso a la doliente voz de Sparhawk: “Three inches above the floor, Man in a box wants to burn my soul, and I’m tired. Is that the truth? he says, the pain is easy. Too many words, too many words”.Las líricas escasas, parecieran armarse desde la incertidumbre. Llenas de acertijos, invitan al oyente a unirse al desánimo y complementarse con los vacíos dejados. En coros se unen las voces celestes de Mimi Parker quien, además, bajo el minimalismo extremo, acompaña con percusiones que sólo incluyen plumillas, ride, caja y en ocasiones timbales y hi hat.  Mimi, con su simpleza, es capaz de entregar una interesante sonoridad, agregando una misteriosa e inquietante tonalidad dulce. ‘Fear’, se presenta casi como un canto fúnebre. Por la tendencia religiosa de Sparhawk y Parker, posiblemente esta canción podría hacer referencia a los 40 días que Jesús pasó en el desierto. Independiente de su religión, es una canción muy sombría y llama la atención la fusión que pueden lograr entre religión y la composición de sus canciones, siempre aletargadas y desveladas.

 

‘Cut’, ligeramente disonante y también muy misteriosa, se compone de voces susurradas, arpegios de guitarra muy reverberados y un bajo que marca el pulso sin cesar. Nuevamente unas escuetas líricas dejan el camino libre para la interacción de las guitarras de Sparhawk, quien por momentos se descontrola dentro de un mar reverberante. En ‘Slide’, es el turno de Mimi en voces principales, mientras que Alan realiza coros. Destacan las armonías vocales entre ambos, minuciosamente trabajadas. ‘Lazy’, de aires más psicodélicos, hipnóticos y fantasmales, cautiva por esta atmósfera desvanecida y la forma en que la guitarra de Sparhawk es capaz de seducir. El letargo de sus voces canta en tus oídos repetitivamente: “Sarah you´re lazy”, para finalmente desvanecerse en el vacío. ‘Lullaby’, suena triste y melosa a la vez, gracias a la sobresaliente voz de Mimi Parker que clama: “cross over and turn, feel the spot don’t let it burn. We all want, we all yearn. Be soft don´t be stern. Lullaby was not supposed to make you cry” (cruza y gira, siente el lugar, no dejes que se queme. Todos queremos, todos anhelamos. Sé suave, no seas severo. No se suponía que la canción de cuna te hiciera llorar). Con una mezcla de reverb y delay en su voz, ella pareciera burlar el tiempo y transportarse a otra dimensión. Abre portales para que el resto de los instrumentos la sigan paso a paso. In crescendo, las guitarras de Alan encuentran la enajenación.  ‘Sea’ de apenas un minuto y cuarenta y ocho segundos, casi una oda a la pereza con escasa lírica, insta prácticamente a no moverte de donde estás. ‘Down’ y ‘Drag’ son historias de desesperación. Con la misma tónica de un sonido in Crescendo, la ejecución de Alan Sparhawk en guitarras adopta voz propia, creando atmósferas lisérgicas y reverberantes. ‘Rope’, de sonoridad más oscura y lírica enigmática y escueta, encamina al oyente hacia un submundo por descubrir. ‘Sunshine’, versión de ‘You are My Sunshine’, escrita por Oliver Hood a mediados de los años 30’s, es la encargada de cerrar el disco, con un dueto dulcemente inquietante.

Astutamente minimalista y atrapante, I could Live in Hope, el debut de Low, nos conduce hacia una experiencia auditiva introspectiva, gracias a un sonido capaz de crear un universo disímil, donde cada oyente es el ocupante único y que a la vez se verá destinado a experimentar su propia catarsis. Como respuesta a la agresividad y energía desmesurada que exteriorizaba el grunge, nacía esta banda a mediados de los 90’s, que junto a otras agrupaciones (como Codeine o Galaxie 500) se transformaría en todo un referente de la escena independiente, además de posicionarse dentro de los pioneros del slowcore, dream pop y sadcore. Pitchfork colocó el álbum en el puesto 49 dentro de su lista de 1999 mejores álbumes de la década de 1990 y en 2004 fue incluido en la lista 50 años de rock ‘n’roll de Les Inrockuptibles. En 2018 Pitchfork nuevamente lo incluyó en una de sus listas, esta vez en el puesto número 22 de los 30 mejores álbumes de dream pop.

Veronica Elisa

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