Nación Rock Awards 2018: Los 25 mejores discos internacionales de 2018 – Segunda parte, del 12 al 1

Continuamos con nuestro recuento de lo mejor del año, los Nación Rock Awards. revisa los primeros lugares del ranking.

Por si te lo perdiste acá esta la primera parte de la lista.

Nación Rock Awards 2018: Los 25 mejores discos internacionales del año, del 25 al 12, Primera Parte

12) Shiny and Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun. – The Smashing Pumpkins

shiny and oh so bright

Cuando nos enteramos de la reunión de tres cuartas partes de la formación clásica de The Smashing Pumpkins, lo primero que se nos vino a la cabeza fueron guitarras y más guitarras. Una nítida vuelta a los sonidos clásicos de la banda anunciada por el single ‘Solara’. No fue así, y lo que recibimos fue un álbum proclive a la canción pop, los teclados, sintetizadores y el gusto por melodías más luminosas de lo que estábamos acostumbrados (¿Qué parte de “Shiny and oh so bright” no captamos?). No nos apuremos, estamos aún frente a un grupo en proceso de re-ensamblaje, que de a poco va recuperando la memoria, y que despacha un LP suficientemente digno para justificar su retorno, pero que aún no supera un gran disco de la era autárquica de Corgan con las calabazas, como fue el tremendo Zeitgeist (2007). Por ahora nos alcanza para hacernos ilusiones, aunque los oriundos de Chicago nos estén diciendo -desde el título y con mayúsculas- que no habrá ningún futuro.

11) Wrong Creatures – Black Rebel Motorcycle Club

Es un poco engañoso este regreso. A primera instancia no te mueve mucho la cabeza, pero a la segunda escucha va por la hipófisis de tu cerebro directamente. Un poco de paciencia y ya está: el rocanrol lisérgico te atrapa, te llena de humo bohemio y te hace volar un rato. Hay una magia en lo de BRMC que no deja de seducir, aun así sea ralentizado o con un pequeño acelerómetro.  También hay grandes coros y ribetes Velvet Undergroundianos increíbles. Quizá lo mejor después de “Howl”.

10) Resistance Is Futile – Manic Street Preachers

Los MSP deben ser una de las bandas más subvaloradas en el mundo. No hay disco en que no encontremos amor por las canciones. Su entrega 2018 rectifica eso y hace honor a su historia. La diversidad y el constante movimiento queda patentado en ese primer track “People Give In”,  donde todo es retro-modernoso con esa fuerza Springsteeniana para agarrarte en sus propios modos y métodos.  Este puesto es un premio a la constancia en que todo suena a clásico estancado y trae a nuestros tiempos esa intención tan The Carpenters con aires genuinos.

9) Queen of Time – Amorphis

La banda repite la fórmula que le ha dado el éxito, pero así y todo, “Queen of Time” se siente como un trabajo que se empinará en el top 5 de su impresionante discografía. Riff ganadores desde el inicio, alternancia entre guturales y voces claras, folk, estribillos elaborados y armoniosos que refinan y mejoran su estilo, señalando la que podría ser una nueva etapa en su carrera, dada esta propuesta más compleja en los arreglos. Con un equilibrado juego de estilos y una línea melódica que fusiona todo, suena novedoso y versátil. “Queen Of Time” tiene la esencia death y deja su huella no solo por su calidad, sino que también por su elegancia y reinvención.

8) The Wake – Voivod

La portada es un llamativo rojo furioso que te señala confusión y caos, una invitación a sumergirte a todo aquello al darle play. En “The Wake”, la guitarra muestra una melodía más clásica de lo normal en Voivod, dejándole el trabajo armónico al bajo, mientras que Snake interpreta en excelente estado y sobresale de anteriores discos. Away le da la guía a cada canción y logra un desempeño de buenas proporciones. En general, el sonido de “The Wake” es limpio, rítmico y se pone encima los cimientos de casi cuarenta años de carrera, pero siendo al mismo tiempo un paso adelante que podría transformarse en un clásico de la banda. Este álbum se sale con la suya y encumbra el nombre de Voivod entre los mejores lanzamientos metal del año.

7) The Blue Hour – Suede

El octavo disco de Suede es un trabajo lleno guitarras ácidas y melancolía. El pop de “Beautiful Ones” o “Positivity” se ha ido y ha dado paso a un sonido orquestal y extravagante. “The Blue Hour” destila imágenes dolorosas, romanticismo y pérdida, todo empaquetado en un gran trabajo compositivo. Gracias a la Orquesta Filarmónica de Praga y al gran Craig Armstrong, más la producción de Alan Moulder (Depeche Mode, Editors, Smashing Pumpkins), la banda se conduce por territorios inexplorados en su discografía y ejemplifica en temas como “Wastelands”, “Life is Golden” y “Don’t be Afraid If Nobody Loves You”, el inicio de un nuevo capítulo.

6) Eat The Elephant – A Perfect Circle

14 años tuvieron que pasar para que Billy Howerdel y Maynard James Keenan dejaran ese estado de animación suspendida en el que se encontraban para traernos material que nos sacara de esa espera infinita por nueva música. En “Eat The Elephant” hay canciones para encontrar al viejo A Perfect Circle y otras para conocer a una banda con algo nuevo que mostrar, pero que mantiene la química como rasgo distintivo, aunque esa química se traduzca en un registro melancólico con melodías y ritmos relajados a diferencia del metal cargado de emociones de sus trabajos anteriores. El regreso discográfico que cualquier grupo desearía, pero no precisamente todos sus fans.

5) Firepower – Judas Priest

Hay que partir porque es increíble que Judas Priest lance un disco a estas alturas de su carrera. Pero no fue un lanzamiento por cumplir nada más. En “Firepower” hay nuevos clásicos, como bien lo dice su nombre hay fuego en todo. “Lightning Strike” es un heavy clásico poderoso que nos remonta al estilo de “Point Of Entry”, la escuela que ellos mismos cimentaron y que ha servido en bandeja a bandas como Death, Slayer o Megadeth. “Never The Heroes” o “No Surrender” nos entregan nuevas glorias llenas de poder y heavy metal sin síntomas de claudicar. Es absolutamente increíble para músicos que promedian los 65 años. Un nuevo regalo de los dioses del metal.

4) Ordinary Corrupt Human Love – Deafheaven

Lo que parecía todavía una fórmula en desarrollo, esta vez parece asentarse con comodidad. El tránsito audaz entre el shoegaze, el pop y el black metal de Deafheaven se abrió paso en los charts con New bermuda, su placa anterior, pero faltaba el paso siguiente, el de la consolidación. La diversidad de sonidos que encontramos en el cuarto disco de la joven banda de San Francisco nos hace estar constantemente preguntándonos: ¿En qué momento viene el despliegue de brutalidad? ¿Ahora viene la calma luego de la tormenta de gritos guturales y guitarras ruidosas? Ordinary corrupt human love es probablemente el disco de rock más entretenido de la temporada, nos mantiene constantemente atentos a lo que va a pasar.  Y eso, en tiempos que se han encargado de poner en tela de juicio el futuro del rock pesado, se agradece con más entusiasmo que nunca.

3) Tranquility Base Hotel & Casino – Arctic Monkeys

Cuando David Bowie se sentó en un piano las cosas en la música cambiaron para siempre. Guardando ciertas proporciones para Alex Turner fue similar. Los demás monos del ártico le siguieron la pista y todo resultó ser un nuevo y gran paso para una banda que en sí, decepcionó a su público purista de los primeros discos, pero que también supo mostrar una veta arriesgada y certera. Si en “AM” habían ciertos guiños de soul solemne y elegancia bohemia, acá eso fue plasmado al cien por ciento, y les salió increíble.

2) Bad Witch – Nine Inch Nails

Una interesante mezcla entre sonidos lo-fi y máquinas por doquier. Bad witch es una nueva prueba de que la exuberante productividad de Trent Reznor en los últimos años no entra en conflicto con la calidad. En seis canciones se pasea por múltiples referencias a las diversas facetas de su catálogo, y algunas visitas al sonido de sus mentores. Momentos iniciales de punk industrial vertiginoso, van cediendo lugar a los clásicos paisajes sonoros de tensa calma, pasando por referencias a Gary Numan y -cómo no- al último David Bowie, el de Blackstar, pero también al trabajo que desarrollaron sinérgicamente a mediados de los 90. Luego de un irregular disco como Hesitation marks, algunos pensamos que el poder de las canciones de un tipo acostumbrado a componer desde el resentimiento y la desgracia comenzaba a declinar.  Hoy Trent Reznor sigue mostrando que lo suyo era más que eso, y que habiendo salido hace años del hoyo negro emocional en el que se encontraba hace 25 años, sigue entregando creaciones en estado de gracia.

1) Egypt Station – Paul McCartney

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La mejor muestra de que Paul McCartney existe es él mismo. Pese a que su último disco apareció en 2013 Macca siempre está en prensa, en nuestras vidas, en el aire. Sea como eterno beatle, como con colaboraciones varias o como en un Carpool karaoke en la TV. Y siempre es bienvenido. Las canciones de “Egypt Station” tienen alegría, payaseo, emoción  y desesperanza, ese ADN disperso de parte del que quizá es el mejor compositor de canciones melódicas de todos los tiempos. Hay remembranza Beatlesca, por supuesto, Wings, guiños setenteros, amor, desamor, es decir VIDA,  por sobre todas las cosas. Alucinante en un veterano que entrega más energía que un treintañero. Quizá no sea el mejor disco 2018, pero es Macca en una esencia con cara antologizada. “Despite Repeated Warning” vuelve a esos cambios bruscos entrañables del “Band On The Run”, pues el disco suena a moderno pero inevitablemente es retro. ¡Es su disco número 17! Hay guitarras medias ácidas, sonidos sesenteros y ese pop adorable de siempre que fue su marca registrada en la banda de Liverpool que engendró música para siempre y de su extensa y productiva carrera solista  (Greg Kurstin, el involucrado que grabó a Foo Fighters hace poco también hizo lo suyo en el álbum), pero siempre guardando la distancia. No sabemos si MacCa volverá a hacerla. Este es un humilde premio a su tremenda trayectoria, pero tampoco es un regalo de fans encaprichados, es un gran disco lleno de buenas canciones y sin duda el mejor del año.

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