Roger Waters y Chile: lazos extra musicales

Roger Waters y Chile: lazos extra musicales

El otrora líder y bajista de Pink Floyd —que abandonó la banda en 1985; era una persona difícil de tratar, pero eso fue cambiando con el pasar del tiempo. Chile tuvo la fortuna de encontrarlo dócil, y ameno, desde el primer aterrizaje en estas latitudes. Fue el 5 marzo de 2002 que debutó en el país, gracias a la gira In the Flesh que se desplegó en el Estadio Nacional. Para nosotros fue la consumación de una larguísima espera, para él pareció ser sólo una fecha más en el itinerario. A lo más nombró, frente a una cámara de TVN, las ganas de conocer Tierra del Fuego.

Regresó al mismo recinto el 14 de marzo de 2007, para repasar en su totalidad el inmortal The Dark Side of the Moon (1973). Consciente o inconscientemente desde allí comenzó un vínculo peculiar —mucho más profundo que la costumbre irrevocable de un coro infantil, siempre de escasos recursos, que acompaña en Another Brick in the Wall (Part 2). Primero, no como un gesto particular, sino como parte de cada concierto de ese tour: contar dentro del repertorio con la canción The Fletcher Memorial Home —parte del álbum The Final Cut (1983). Allí se proyectaba un video en la pantalla gigante, detrás de los músicos, con una visión en primera persona que aborda el viejo hogar de retiro de tiranos; en la que se pueden leer varias frases rayadas en las paredes, con las firmas de lúgubres personajes del siglo XX —Augusto Pinochet haciéndose presente con “Sometimes democracy must be bathed in blood” (“A veces la democracia ha de ser bañada en sangre”). Cercano al segmento sudamericano, el periódico La Tercera le preguntó al propio Waters sobre esa cita; recién enterándose durante la entrevista sobre el deceso del dictador chileno —ocurrido el 10 de diciembre de 2006. Añadido a ello, se le dio el toque local con lo escrito en el infaltable cerdo inflable —que hizo aparición en el tema Sheep; por el cual pasaron las plumas de Elicura Chihuailaf, Diego Maquieira y Nicanor Parra.

Fue uno de los primeros en comunicarse, tras el terremoto del 27 de febrero de 2010; a través de una carta dirigida a Hernán Rojas, quien por entonces trabajaba en Radio Futuro —puedes revisarla completa aquí. No demoró en hacer llegar ayuda monetaria en pos de la reconstrucción, que se tradujo en una donación anónima para la organización Techo —que tiempo después se develó era lo suficiente para montar 300 viviendas de emergencia. Junto con, luego, entregar un par de ítems a subastarse —nuevamente a través de Techo; lo que fue destinado para 120 familias de un campamento en el Cajón del Maipo.

Su siguiente visita fue más prolongada de lo habitual —hasta el momento la única doble función que ha hecho en el Estadio Nacional: 2 y 3 de marzo de 2012, que venía de la mano con una colosal conmemoración de The Wall (1979). Era usual verlo en la entrada del Hotel Hyatt fotografiándose con los fanáticos, tuvo una larga entrevista con su amigo Hernán Rojas —donde derribó el mito de que se le invitó a Pink Floyd para que tocase en el Valle de la Luna; como también aseverando que para las pruebas de sonido, tenía claro que donde tenía puestos los pies fue un centro de detención al comenzar la dictadura. Debido a la época que era, a menos de un año de la movilización estudiantil, manifestó el deseo de hablar con el presidente Sebastián Piñera —quien ejercía su primer mandato. La reunión se materializó dentro del Palacio de La Moneda; que luego el músico la resumió como “Escuché a este tipo mintiendo por una hora”según consta el periódico Publimetro —puedes leer aquí la misiva completa que le hizo llegar a Radio Futuro, pocos días después del encuentro. “Presidente Piñera, escuche a su pueblo”, fue lo último que dijo bajo los reflectores al cerrar la segunda noche.

Fotografía de Agencia Uno.

Su, hasta el momento, último paso por Chile vino con el recorrido Us + Them —fechado para el 14 de noviembre de 2018, como siempre en el coliseo ñuñoino; y que tras bambalinas, el habitual coro infantil le enseñó el grito ceacheí. La primera vez que trajo una nueva producción de estudio bajo el brazo —Is This the Life We Really Want? (2017). Pese a que la imaginería, y parte importante del show, se basó en clásico y político Animals (1977); con el que aprovechó de golpear duro a Donald Trump. En una de sus actividades previas, pasó a charlar con Joan Turner —la viuda de Víctor Jara; quien “de manos de ella recibió de obsequio el libro Un canto inconcluso, en su versión en inglés, además de una serie de discos en vinilo” del fallecido cantautor —como señaló Nación Rock. Por esa razón no fue de extrañar que en el concierto, como una exclusividad antes de comenzar el bis, sonase por parlantes El derecho de vivir en paz —cortesía del propio teléfono celular de Waters, puesto delante de un micrófono. Conexión que tendrá importancia en el futuro.

En directo desde el Estadio Nacional, 14 de noviembre de 2018.

Como se esperaría del bajista, hubo rápida respuesta de su parte debido al estallido social del 18 de octubre de 2019. Trece días después —con olla y cuchara en mano; colocó en sus redes sociales un video en que habla de manera frontal sobre las desmedidas acciones de represión, incluido un toque de queda, por parte del gobierno de un conocido suyo: Sebastián Piñera —ya en su segundo mandato. Junto con palabras de apoyo para con la gente, quienes lo mantuvieron informado, terminó en su pórtico al anochecer; para cacerolear por un minuto, tal como se veía durante aquellos días a lo largo de todo Chile, en señal de protesta no-silenciosa.

A exactos cinco meses de aquello, el pasado 1 de abril, sorprendió con un nuevo video; esta vez una canción, que toca al país de modo tangencial. Tomó y reversionó una que de hecho el estallido social encumbró como himno: la ya nombrada El derecho de vivir en paz, del ya nombrado Víctor Jara —intercalando tomas en su estudio, a la par con lo vivido en las calles de Santiago; tanto las manifestaciones como la represión. Cantada a momentos en español, a momentos en inglés; se toma la licencia de añadirle nuevos versos y lanzar dardos a funestas figuras, pero el eje central es claro: “I can hear the cacerolazos. I can smell you, Piñera, all fucking rats smell the same!” (“Puedo escuchar los cacerolazos. ¡Puedo olerte, Piñera, todas las jodidas ratas huelen igual!”). Tradición que por lo demás no es nueva para Waters, ya habiendo hecho algo similar con el tema Leaving Beirut (2004) —con que se mofó de forma directa del por entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y la Guerra de Irak.

Asimismo, el anterior 15 de agosto, hizo asomo para una muy comentada entrevista online con la diputada Camila Vallejo —a quien conoció en 2012; ocasión que se extendió por casi hora y media. Resultándole una verdadera novedad el plebiscito nacional, fijado para octubre de 2020, en que se decidirá si se sustituye la Constitución chilena hecha durante la dictadura del ya mencionado Augusto Pinochet —el acuerdo conseguido, de mayor importancia, en el estallido social de 2019.