“Un hombre alado”: el artístico e introspectivo nuevo documental de Gustavo Cerati

“Un hombre alado”: el artístico e introspectivo nuevo documental de Gustavo Cerati

“No pretendemos que este trabajo sea el discurso oficial sobre Gustavo Cerati. Nos gustaría que sea uno de tantos discursos, una nueva mirada que dialogue con todos los demás trabajos sobre él”, dijo el director colombiano Felipe Restrepo al diario Clarín, ante el lanzamiento de “Un hombre alado”, la última producción audiovisual que busca relatar el legado de Gustavo Cerati. Es interesante que Restrepo haya reconocido que no se considera un fan del argentino, ya que muchos documentalistas basan su trabajo desde la admiración (musical o personal), y eso nos hace plantearnos con cierta información previa a considerar.

El no reconocerse como habitual de la música de Cerati se nota en el documental por dos elementos principales: la ausencia de la música del argentino y la recreación de los diálogos, mediante una interesante producción de arte. El uso de ambos es riesgoso si quiere llegar a ser un documental aceptado dentro de la comunidad ceratiana, pero se justifican si la premisa con la que abrimos este texto, es el objetivo principal.

El documental corre muy rápido y tiene menos duración que los habituales. Nos dispone testimonios de varios amigos y colaboradores cercanos del músico, mientras que en algunos pasajes, toma declaraciones realizadas por el propio Gustavo; este recurso es usado de manera muy inteligente pues, la mayoría de las veces, las reflexiones de Cerati abarcaban ángulos filosóficos y sociales que solo refrendan las alabanzas de quienes prestaron su testimonio; Adrián Taverna, amigo y sonidista de toda la vida de Gustavo; Richard Coleman, ex guitarrista de Soda Stereo; Tweety González, productor musical y ex tecladista del trío, y Óscar Fernández, asesor de imagen, entre otros, ofrecen una mirada más real de la figura que Cerati representa en Latinoamérica. Conforme avanza el largometraje, que en un principio se centra en las influencias musicales y la imagen de Soda Stereo, va dando un giro más enfocado en la personalidad del músico.

Como el proyecto se enmarca desde la visión de alguien no muy cercano a su música, entonces la pregunta es ¿Qué tipo de Cerati nos muestra? Y la respuesta es que Restrepo, como director, no lo muestra, lo hace el círculo cercano artístico de Cerati. Sin embargo, no están las opiniones de Zeta ni Charly, tampoco la de Daniel Melero, una de sus principales influencias artísticas, por lo que el resultado es esperable: una colección de grandes reconocimientos a la persona y al músico, a la puesta en escena, a lo estético, y cómo eso influenciaba su proceso creativo. Considerando que toda esta realización demoró 4 años en salir a la luz, hubiéramos esperado, al menos, mejores imágenes de archivo y de los recitales, sumado a que, según su realizador, costó mucho conseguir la opinión de quienes salieron en pantalla, todo esto podría restarle algún mérito a la producción. Teniendo esto en cuenta, el punto distintivo es el montaje de arte, inspirado en “Montage of Heck”, el documental de Kurt Cobain que tiene dibujos animados muy bien trabajados y que Restrepo toma para armar estampas audiovisuales del argentino, a partir de distintos elementos de su propio mundo.

“Un hombre alado” es una interesante alternativa, pero no va a reescribir la historia. Desde el punto de vista del fan, la ausencia de las canciones y de imágenes de archivo lo dejan como una producción muy austera, a lo que el fanático pudiera responder con hastío. Desde el punto de vista artístico, trata de jugársela por un ángulo diferente, desde el dibujo, porque la historia y los testimonios ya los conocemos desde antes de partir y ahí corre el riesgo de no sorprender.