Cancionero Rock: “Locura espacial” – Chancho en Piedra (1998)

Cancionero Rock: “Locura espacial” – Chancho en Piedra (1998)

Una canción de fin de década, siglo y milenio —que no disminuyó su popularidad aunque siguió corriendo el tiempo. Encomendada casi al cierre de la tercera producción, Ríndanse terrícolas (1998), fue un sencillo promocional altísimo para unos jóvenes santiaguinos; que por la fecha apenas cumplían su cuarto aniversario de carrera. Dejando su insigne irreverencia de lado, para esta pista se lo tomaron un poco más en serio: tocando de forma tangencial un tópico contingente por aquella época, el miedo al año 2000 —Y2K como se le conoció en los países de habla inglesa. Aquel acontecimiento, que daría inicio el 1 de enero, en que supuestamente se vería un colapso informático a nivel global —en que hasta se barajó el fin del mundo.

Locura espacial, de apenas más de tres minutos de duración, comienza con un relajado riff a la hawaiana —que le dio pie al clip filmado en la playa El Canelo (1999), sin carecer de humor, que situó a los Chancho naufragando en una isla perdida del Pacífico. Adjudicándose las primeras líneas vocales el armónico bajista Felipe Ilabaca —quien siempre se endosa los segmentos introspectivos; para luego darle espacio cada tanto al áspero Lalo Ibeas. Atacando a quienes por entonces sacaban partido de la histeria colectiva: “Todos buscan cómo aprovechar esta oportunidad; la religión y ciencia alimentan la demencia de quien reza al cielo, y gana dinero vendiendo paz en su ministerio. Se quiere aprovechar de la imbecilidad, de la gente que piensa que así se va a salvar” Aquel personaje, el líder de la comunidad, encarnado por Fernando Alarcón en el video —donde tiene un pequeño asomo un doble de Marcelo Salas, usando la camiseta de la Lazio. Junto con pasajes que llaman a tranquilidad: “Yo prefiero pensar que todo va a estar bien, es una nueva era y hay que empezarla de pie” —como así el recordado verso “¡No creo que el cielo se abra y salga un dragón! Confiemos que el tiempo será mejor”.

Ellos remarcan bien el hecho, en un mensaje claro que buscó poner paños fríos en personas que esperaban lo peor —y a más de veinte años de aquello, resulta gracioso observar la ignorancia que rondaba por todas partes. De paso valiéndole a la banda uno de sus mayores éxitos, infaltable en vivo, que caló hasta alcanzar estatus de clásico chileno de modo transversal.

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