“Imploding the Mirage”: The Killers apunta al regreso a los escenarios con su nuevo álbum

“Imploding the Mirage”: The Killers apunta al regreso a los escenarios con su nuevo álbum

The Killers es una banda de festivales, amantes del contacto con su núcleo de fans bastante incondicional; cada paso que dan, lo hacen pensando en la cantidad de shows que van a poder realizar y esa fórmula requiere que estén apostando siempre a los singles, más que al concepto o al proyecto. Esa receta los ha mantenido en la primera línea de los principales lineup del mundo por casi dos décadas.

Así se suma a la discografía “Imploding the Mirage”, álbum que hace contraste con el tono más electrónico de “Wonderful Wonderful” y se apoya en los sonidos más crudos de connotados invitados al disco, como el respetado Shawn Everett (ganador de cinco Grammys y colaborador de Alabama Shakes y Kacey Musgraves), más la imaginación de Jonathan Rado. Entre las destacadas está la inicial “My Own Soul’s Warning” y el medio tiempo pop de “Blowback”, que trae al presente “Smile Like You Mean It” , con una instrumental que provoca un ambiente relajado y muestra elementos que son marca de agua de la banda. La influencia de The Boss se hace presente en el logradísimo track “Dying Breed”, mientras que “Caution”, una de las mejores de esta propuesta y en la que colabora el mismísimo Lindsey Buckingham de Fleetwood Mac, varía en ritmos y despliega un aire country como interesante apuesta;es una canción llena de energía y con increíbles voces de Flowers. “Fire in Bone” clava la estaca pop, casi AOR, de los ‘80, con un coro emotivo y el verso final de buena ejecución, que recoge algo de “Into the Black” de Neil Young. Y la cumplidora “Imploding the Mirage” bebe, nuevamente, del gran Bruce Springsteen con buenas guitarras y jugando otra vez con el country, dejando en alto la energía.

Técnicamente, el álbum tiene menos bajos y guitarras de los que nos gustaría y ya no tenemos largos instrumentales ni solos poderosos, por el contrario, abundan las melodías líricas y pausadas;sigue siendo un punto ganador la voz fuerte y gruesa de Brandon Flowers. El disco no es tan especial, pero tampoco es un mal trabajo. Como señalé al inicio, prefieren moverse en terreno conocido y completan la jugada con colaboraciones de renombre. Aquellos que aún esperan algo parecido a la fiera post-punk que fue “Hot Fuss”, se preguntan si acaso no es peligroso que una banda que no se somete a categorías  rígidas, busque seguir revisitando la misma fórmula. Pero en tiempos complejos como los de hoy, donde solo queremos acceder a buena música, no estamos para juzgarlos por eso, sino que para disfrutar una entrega con canciones interesantes que, sin duda, serán parte del setlist cuando puedan volver a los escenarios.

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