Kiss: el último beso para Chile

Kiss: el último beso para Chile

Parece mentira. Porque estas giras de despedida están a la orden del día y muchas bandas ni siquiera pestañean cuando las anuncian cada cinco años; pero en el caso de Kiss, quienes ya se habían ‘despedido’ en 2015, pareciera que ahora va en serio. Después de 50 años en la industria de la música, los de Nueva York vieron el final del camino y por eso bautizaron a este tour como End of the Road, un adiós que comenzó a gestarse en 2019 pero que la pandemia extendió hasta 2022, siendo nuestro país una de las paradas obligadas para Sudamérica, pues la Kiss Army, desde ese 1 de septiembre de 1994 cuando llegaron al país por primera vez, florece apalancada por esa trayectoria pero también por los símbolos visuales que siempre distinguieron a Kiss de muchas bandas glam, en los años más prolíficos del género. 

‘Estamos en lo más alto ahora mismo y parecía el momento adecuado para tomar un descanso y apreciar la victoria y disfrutar con todas las personas que han hecho esto posible: nuestros fans’ declaraba Paul Stanley cuando se gestó la gira, y como sea, estos shows en el Movistar Arena, que se retrasaron 2 años, serían la constatación de la huella inmensa que ha dejado la banda en la historia del rock de los últimos 50 años….es casi una vida entera! y aun así, llegaban a Chile con dos récord Guinness batidos con su concierto de año nuevo en Dubai, aunque tuvieran que sucumbir a la censura y cambiar partes de sus letras. Ellos se adaptan a los tiempos, los que hoy son complejos para el rock, por eso, la invitación al End of the Road era a reverenciar la dimensión gigante del cuarteto. 

La fiesta comenzó A las 20 horas con el show de Frank´s White Canvas, dúo nacional que enfrentó a un Movistar lleno con seguridad y actitud. El desafío era interesante para ellas pues, como lo dijo Karin Aguilera, era una noche histórica y estaban ahí para constatar el hecho de telonear a Kiss en su despedida. Setlist corto pero efectivo, en pocos minutos descargaron pasión y emoción por lo que hacen, demostrando que la escena chilena tiene muy buenos nombres que se consolidan cada vez más, siendo las FWC puntales de este buen momento. 

Ellas dejaron el ánimo super arriba para vivir una jornada de emociones junto al rock. Y esto se reflejaba, también, en la cantidad de padres que fueron con sus hijos, de distintas edades, niños y adolescentes que han recibido una herencia también en forma de música…. la esencia del rock. Kiss es una banda que ha traspasado su legado a varias generaciones y que convirtió este show en una confirmación de que el llamado ‘rock de estadio’ es inolvidable y disfrutable, tanto para la banda como para los fans. Lo de anoche en el Movistar Arena fue conectar con el rock más clásico, con aquel de la vieja escuela y que Kiss supo trabajar muy bien agregando elementos que se establecieron como toda una influencia para el movimiento “glam”.

Desde el espectacular inicio con el clásico ‘Detroit Rock City’, nada podía salir mal. A pesar de lo incómodo de las mascarillas, se gritaba con pasión y alegría por reencontrarse con una banda querida y con los shows en vivo que tanto se anhelaban.’Deuce’, ‘War Machine’, la gran ‘Heaven’s on Fire’, ‘I Love It Loud’, con el Demon como protagonista, eran un ir y venir de guiños al público, los que guardaban cada minuto grabando con el celular y tomando fotos, enviando los videos por whastapp e incluso, más de alguno, haciendo una trasmisión en vivo para alguien que no pudo ir.  Paul Stanley estuvo particularmente comunicativo, prácticamente no ha perdido su voz característica, lo que le permitió interactuar sin problemas, hacer preguntas, recordar todas las fechas que han venido al país y,obvio, recordarnos que somos el mejor público de esta parte del mundo.

‘Lick It Up’, ‘Calling Dr. Love’, ‘Psycho Circus’, un tremendo solo del Catman de esta última parte de la historia y que tan bien ha sabido rendir tributo a los legendarios Peter Criss y Eric Carr, y el turno de ‘God of Thunder’ con el clásico de Genne Simmons, quien se entrega a su personaje y, elevándose casi 10 metros sobre el escenario, da cuenta de su propio legado. ‘Love Gun’y ’I Was Made For Lovin’ You’, cantada por el starchild en el escenario central, fue otro minuto inolvidable previo al cierre con ’Black Diamond’. La inolvidable ’Beth’, junto al piano, ‘Do You Love Me’y la insignia ‘Rock And Roll All Nite’, que desde 1975 te dice que así se despide Kiss, rockeando toda la noche, viviendo en fiesta, dejando alegría en tu corazón.

¿Realmente este es el fin del camino para Kiss?, solo el tiempo lo dirá. Por ahora, agradecemos la velada inolvidable a la que fuimos invitados, una experiencia única en los visual y artístico, la que hoy en día es bastante irrepetible; hoy no existen bandas que gusten de compartir artilugios con el público, más bien, el minimalismo se ha apoderado de los conciertos de rock y Kiss va quedando como una perla única en su propuesta en vivo y a la que nadie, por ahora, estaría interesado en igualar. Kiss estuvo en Chile por última vez para regalarnos explosiones, plataformas, pantallas, a sus históricos integrantes volando por los aires y, por supuesto, esos hits que ya son parte de la historia y que, al igual que ellos, están destinados a no envejecer. 

Fotos: Jerrol Salas

Macarena Polanco

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