Los 40 mejores discos internacionales de 2021, según el equipo de Nación Rock

Los 40 mejores discos internacionales de 2021, según el equipo de Nación Rock

La pandemia ha cambiado nuestra vida y el mundo, de eso no cabe ninguna duda. Todas y todos nos hemos debido adaptar a este nuevo sistema de vida en que ya llevamos más de dos años, donde el encierro y las restricciones han estado a la orden del día. Y sí, nos aburre y nos coarta ciertas libertades, pero al mismo tiempo nos permite aprovechar de jugar con nuestro poder de adaptación, de entretenimiento y de consumo de música. Música, sí. Porque ha sido una de las cosas más importantes a la que nos hemos aferrado para hacer más llevadero todo esto. La parte buena es que todos los artistas y bandas también han tenido que ver en el encierro nuevas formas, también han tenido que salir de sus zonas de confort y por suerte, esto ha permitido que la música siga evolucionando con mayor rapidez, sumando todo ese tiempo que solían ocupar en gira, dando cabida a la producción musical. Junto al tiempo, el rock sigue evolucionado y nuestra forma de mirarlo también.

Dicho esto, y ya a un mes y medio del cierre de las producciones 2021, nos dimos el tiempo para analizar y evaluar las distintas miradas existentes al interior de nuestro equipo. Pues no todo lo que se consume acá es «rock» en el sentido conservador de la palabra, también hay espacio para artistas que ven en el horizonte ese «algo más», esa mirada creativa, contracultural, innovadora y «punk», que puede estar reforzada con la fusión de estilos musicales, una actitud, un arranque emocional, o una forma de arte furtiva y desafiante. Bajo estas premisas y miradas construimos un ranking con 40 discos destacados del año que recién pasó, un año extraordinario en creaciones y donde la propuesta es cada vez más amplia y colorida.

Adjuntamos, además, cuarenta canciones, una de cada uno de los discos seleccionados de una lista que sobrepasó los 200 y de la cual costó llegar a consenso, pero que finalmente valió la pena. Esperamos la disfruten.

1.- Black Midi – Cavalcade

Luego de un prometedor debut en 2019 con Schlagenheim, Black Midi volvió a sorprender gratamente con la publicación de Cavalcade, una obra ampliamente elogiada debido a su creativa fusión de Rock progresivo, jazz fusión y math rock. La diversidad de estilos y rangos sonoros presentes en el álbum, la habilidad superlativa y gran química entre los miembros del cuartero inglés, hacen de Cavalcade una verdadera mina musical para melómanos y una de las experiencias musicales más interesantes y vanguardistas de 2021. Imperdible para oídos más curiosos, sobre todo para quienes buscan contemplar la música y no solo poner el reproductor a correr y dejar las canciones como un telón de fondo. Porque sí, Cavalcade demanda atención auditiva. De lo contrario, la experiencia se vuelve inentendible.

2.- Damon Albarn – The Nearer the Fountain, More Pure the Stream Flows

Siete años debieron pasar para que el segundo álbum del proyecto solista de Damon Albarn viera la luz. Siete años donde trabajó en los más icónicos proyectos de Gorillaz, tales como Humanz, The Now Now, y la serie de lanzamientos colaborativos con el proyecto “The Song Machine”. No obstante, la pandemia tampoco lo dejó indiferente, y luego de conseguir la ciudadanía islandesa, fue la misma inspirativa orgánica de la conexión extrasensorial con el contexto, la naturaleza y el medioambiente. Es por esta razón, que en esta pieza artística el ideólogo británico decidió avanzar hacia la construcción orquestal bajo la metáfora de la inspiración medial, desarrollando sin pretensiones una de las piezas medulares de su carrera, ostentando no solo capacidad creativa e intelectual, sino que también mostrándose transparente y vulnerable. Entre oscilaciones propias del ritmo socio-emocional que tomaron las cuarentenas, para la mente maestra de Blur, Gorillaz y The Good The Bad and The Queen el punto de quiebre fue la partida de Tony Allen, encontrando cierto regocijo en uno de los poetas ingleses más consagrados del siglo XIX, más particularmente en John Clare. Es por esto que para comprender la genialidad de lo nuevo de Damon, también debemos comprender la esencia poética, interpretativa y comprensiva de “Love and Memory”, porque The Nearer the Fountain, More Pure the Stream Flows es pérdida, es dolor, es regocijo, pero también es contención, tranquilidad y transparencia.

3.- Shame – Drunk Tank Pink

Desde su debut en 2018 con “Songs Of Praise”, dieron de qué hablar con un post punk rejuvenecido que escupe visceralmente sus emociones y logra magnetismo con su sonoridad. Este 2021 presentaron “Drunk Tank Pink”, trabajo en el que consolidan un estilo y superan las dificultades del segundo disco que a tantos artistas complica. La creatividad no es problema para Shame que, liderados por un inspirado Charlie Steen, ofrecen múltiples referencias a clásicos ingleses pero también una narrativa propia llena de potencia. Con guiños a clásicos como Talking Heads o Gang of Four nos encontramos en las entretenidas “Water in the Well” o “Nigel Hitler”, o, en los tempos, pequeños reflejos de cosas de The Hives post 2005.  Hay un training, cierta destreza instrumental que evoluciona, que podemos evidenciar como un diferencial ante su debut, y debe ser porque entre 2017 y 2018, el quinteto del sur de Londres fue una de las bandas con más giras en Gran Bretaña, llevando su sonido post-punk desgastado a cientos de lugares y festivales. En este contexto la banda sobresale, dando un pequeño gran salto y ganándose un lugar en la cada vez más difícil relevancia musical actual, en tiempos donde el encierro y la pandemia, paradójicamente, han inspirado grandes cosas y han hecho sacar fuera cosas que, tal vez en un contexto normal, no hubieran pasado.

4.- Nick Cave & Warren Ellis – CARNAGE

Aunque han sido compañeros de banda por largos años (Nick Cave and The Bad Seeds, Grinderman), además de contar con un extenso trabajo colaborativo componiendo música para cine, CARNAGE se transforma en el primer álbum de estudio de larga duración de Nick Cave y Warren Ellis como dupla. Inmersos en sendos estados de meditación (que ya venían desarrollando en discos como Skeleton Tree y Ghosteen con los Bad Seeds), sumado a la trágica muerte del hijo adolescente de Cave en 2015 y que destrozó su vida personal, ambos músicos nos empapan de atmósferas fantasmales y a la vez celestiales. Desde lo más profundo de un alma doliente, Nick Cave canta, divaga y se comunica en extensos monólogos, mientras se hace acompañar por pianos solitarios, coros y arreglos de cuerdas, distanciándose de los riffs de guitarras casi por completo. CARNAGE brinda espacio para la reflexión y nos acerca a la religión, pero no para sumar nuevos devotos, sino que para que abramos nuestras mentes hacia nuevos estados y posibilidades: si existe un dios, éste podría ser bueno para muchas personas, como también podría ser nefasto. Nick Cave, el hombre que mira el mundo desde su balcón, pareciera buscar el mítico reino de los cielos, en donde la humanidad podría o no… hallar la salvación. Grabado en tiempos de pandemia, recibió una nominación para los premios ARIA Music Awards 2021 (asociación que representa a la industria musical australiana) al mejor álbum contemporáneo para adultos, premio que finalmente fue otorgado a sus coterráneos Crowded House, por su disco Dreamers Are Waiting (2021).

5.- Squid – Bright Green Field

Frescura y veneno, ironía e incomodidad. La nueva resurrección del postpunk en Inglaterra coquetea con el art rock, la psicodelia y el krautrock, y si bien no cuenta con la misma capacidad para patear el tablero que el estilo ostentó a fines de los 70, sus resultados son bastante irresistibles para los oídos que aún buscan novedad en el rock. O al menos inquietud. En este contexto, Squid llega con su LP debut “Bright green field” a reclamar parte de los aplausos que la crítica ha concedido a otros proyectos de la misma camada, como black midi y Black Country, New Road. Las cautivantes texturas en base a vientos (Saxo alto, trompeta, trombón) y cuerdas (violín, viola, cello) van y vienen entre la armonía y la disonancia, peleando palmo a palmo con el tono burlón y agresivo de Ollie Judge en las voces, que a ratos es interrumpido por las armonías más amables de Anton Pearson y Louis Borlase. Con temazos como ‘Narrator’, o ‘Documentary filmmaker’, “Bright green field” es la feliz jugarreta de un grupo de cabros a los que se les ocurrió meterle un poco del “Bitches brew”, el “Big science” o el “Remain in light” a un disco de Gang of Four. Un imprescindible de 2021.

6.- IDLES – Crawler

Llegados a este punto, palabras restan para describir lo significativo del último disco de los británicos radicados en Bristol. Crawler es probablemente uno de los discos consagratorios de IDLES, puesto que articula de buena manera la complejidad armónica, rítmica y propositiva, pero también se sitúa desde una de las trincheras que ya es conocida por la banda: La lucha irrestricta hacia la visibilización de las temáticas relativas a la salud mental. Nos conectamos con un Joe Talbot completamente honesto, vulnerable, pero también esperanzador, en efecto conectamos con la reestructuración de la experiencia como aproximación epistemológica a la redención. “In spite Of It All” fue una de las frases con las que muchas, muches y muchos desciframos que sería el lanzamiento de un nuevo disco. No obstante, la frase resultaba ser mucho más compleja de lo que pensábamos puesto que, al ser constructo articulador de todo el álbum, significó capturar la metáfora de la resignificación de una historia de vida, el crecimiento personal, profesional, pero también profunda crítica a la dinamización del poder contenido en lo político -y/o en lo biopolítico-, en lo social, pero también en lo sistémico.

7.- Renée Reed – Renée Reed

Renée Reed creció en Lafayette, Louisiana, rodeada de música y folclore. Desde su mundo onírico, de herencia musical canadiense (antiguas colonias francesas en Norteamérica), a ella le gusta describir sus creaciones musicales como “folk de ensueño de las praderas de Cajún”. Con éste, su álbum homónimo y primero en su carrera (grabado en sólo cuatro pistas, que interpretan básicamente guitarras acústicas, cuerdas, voz y algunas percusiones) nos conduce por narraciones fantásticas, con una pincelada de sus tradiciones familiares y una interesante mezcla de idiomas, que va desde el inglés, el francés y el Cajún, la lengua de sus abuelos. Su tímida sonoridad no es una desventaja para ella, ya que esa particularidad le da una atmósfera especial, bien teñida de melancolía, que recuerda a artistas como Hope Sandoval (Mazzy Star), e incluso evoca aquella tristeza que alguna vez la leyenda del indie folk, Elliott Smith, fue capaz de expresar de forma sencilla, pero con total profundidad y emotividad. Renée sigue estos pasos, pero agrega un toque oscuro, misterioso, encantador y femenino, percibido en sus primeros singles ‘Out Loud’ y ‘Until Tomorrow’, o en la alegre y desinhibida ‘Drunken Widow’s Waltz’. Todo ello, combinado con un placentero calor hogareño y la reconfortante sensación de tranquilidad que sólo se halla en la morada propia.

8.- The War On Drugs – I Don’t Live Here Anymore

I Don’t Live Here Anymore, es el esperado regreso del sexteto de Philadelphia The War On Drugs. Un disco que, si bien sonoramente no se aleja demasiado de lo ya realizado en trabajos previos, posee una cálida y particular atmósfera que despliega neo psicodelia, soft rock y la mixtura de sonidos vintage que los ha caracterizado desde sus inicios. Como muchas de las producciones gestadas en plena pandemia, éste podría ser un disco marcado por el aislamiento pero, al contrario, en él se aprecia una insaciable exploración y conexión con el exterior. Con éste, su quinto álbum de estudio, The War On Drugs nos invita a escuchar con atención, buscar aquí y allá, porque las respuestas a nuestras enmarañadas vidas pueden estar en cualquier lado, incluso en nuestro interior. Adam Granduciel, el trovador innato, el viajero y soñador incansable, habla de sus miedos y anhelos con versos tristes (pero a la vez alentadores) en piezas como ‘Living Proof’ o ‘Harmonia’s Dream’. Nos conduce por contagiosas atmósferas ochenteras, reviviendo la balada rock más clásica en ‘I Don´t Wanna Wait’ y ‘Old Skin’, o nos envuelve en neo psicodelia con piezas como ‘Victim’ o ‘I Don’t Live Here Anymore’, en la que destaca la participación de las neoyorkinas Lucius en backing vocals. Con paso firme y con café en mano (de preferencia latinoamericano, que el mismo Granduciel define como menos ácido, menos frutal y más terroso) vuelven a la carga para complementarse con la música que los inspira. Así lo hacen notar Granduciel y compañía, quienes llevan esta inspiración hacia una creación prolija y actual, pero rescatando sonoridades y detalles de antaño… desde Bob Dylan, pasando por Bruce Springsteen e incluso Bryan Adams.

9.- Black Country, New Road – For The First Time

Black Country con su música nos revuelve varias cosas en el estómago, nos hincha las arterias y trae unos cuantos fantasmas del post punk a nuestro cerebro de la forma más intensa, pese a que sigue siendo una banda muy joven y floreciente que está descubriendo su identidad completa. Lo que han preparado en este debut es fenomenal. Inspirándose geográficamente en todas partes y en algunas de las narraciones más fascinantes de la música rock moderna, podrían convertirse fácilmente en uno de los mejores grupos de la década. Lo demostrado en estudio es solvente, pero todo eso se completa más cuando vemos sus shows en vivo con el joven grupo muy compenetrado en una verdadera catarsis, donde su vocalista parece un ente poseído cuando canta los clímax de las canciones. Todo lo que tiene que suceder ahora es que inviertan en su futuro, confiados y preparados, listos para hacerlo tan bien como lo hicieron “por primera vez”, con el título de este gran LP como declaración de principios.

10.- TYLER, THE CREATOR – CALL ME IF YOU GET LOST

 

 

CALL ME IF YOU GET LOST es el sexto disco de Tyler, The Creator. En esta entrega se reconoce un regreso al rap pero también una nueva demostración de que Tyler es un artista muy poco clasificable, con una sonoridad y estética que confirman el relato en el que el norteamericano figura como un vanguardista en su propia ley. El disco sintetiza una experiencia sonora, no es solo un LP separado en tracks, la coherencia agrupa sintetizadores, soul, jazz y hasta R&B, todo al estilo de Tyler quien ya se consagra como una escuela propia. Sí, quizá suene raro que tenga un lugar de avanzada en un medio de difusión de rock, pero es eso lo que justamente se gana el norteamericano con su actitud y este brillante logro en su carrera. Ser transversal a su propia escena.

11.- St. Vincent – Daddy’s Home

Daddys Home es una muestra más de la versatilidad que alcanza Annie Clark en su universo sonoro. St Vincent, su herramienta de expresión, es inconformista, hay crítica y cuestionamientos, y este último disco no es la excepción. Como su nombre lo anuncia, está fuertemente influenciado por el padre de Annie y la música que él le mostraba cuando era pequeña. Acá está ese grado de emocionalidad y conexión que no vimos tanto en entregas anteriores de la diva del nuevo indie rock, llegando a sumar algo semiconceptual a su perfectamente equilibrada discografía, pero sin dejar la creatividad musical de su guitarra y su adorable capacidad multiinstrumental innata.

12.- Steven Wilson – The Future Bites

El sexto disco solista de Steven Wilson, en clave pop y con juegos electrónicos, da cuenta de un balanceado proceso de madurez del artista. Si bien no es su álbum más aclamado, es perfectamente disfrutable al ser una clara muestra de su capacidad compositiva y técnica, destacando por ser distinto a lo anterior, aunque a algunos fans no le termine de convencer. Este es el Steven Wilson que le importa un carajo la complacencia a su público, cuya exploración pop progresiva puede hacer caer a varios fans «puristas». A no perderse: definitivamente hay que darle una oportunidad a este genio que casi todo lo que hace lo hace bien.

13.- Amyl And The Sniffers – Comfort to Me

La banda australiana de breve trayectoria logra consolidarse a nivel internacional con esta entrega. Comfort To Me es una muestra de madurez y capacidad creativa, el punk es atinadamente representado en Amyl and The Sniffers. Sonido amplio que no intenta disimular perfección, sino más bien se aprovecha de la naturalidad como cualquier ser vivo que se expresa a toda voz. Sin duda, uno de los puntos altos de este 2021 y voto de confianza para lo que puedan hacer a futuro.

14.- Courtney Barnett – Things Take Time, Take Time

Como poniéndose al servicio de los complejos tiempos que corren, Things take time, take time es un disco que acompaña y hace cariño. En su tercer LP, Courtney Barnett pone a descansar la distorsión en las guitarras y el tono mordaz de sus letras, construyendo canciones de ánimo mucho más contemplativo, y en las que, si bien el habitual ingenio se mantiene, lo que prima en el mensaje es la empatía necesaria para sobrellevar momentos difíciles. El uso de la drum machine fue clave en este resultado, un artefacto que en un principio fue pensado únicamente para construir los demos de las canciones, pero que terminó funcionando tan bien que pasó el corte final y se convirtió en motor central del álbum. Por todo esto, Things take time, take time marca el primer giro estilístico más brusco en la carrera de Barnett, moviéndose del rock alternativo hacia una genuina versión del postpunk y el indie rock. La artista australiana sigue mirando hacia adelante, explorando sonoridades y estados de ánimo, de la mano de un disco que, haciéndole perfecto honor a su título, toma un tiempo digerir, pero vale absolutamente la pena.

15.- Jerry Cantrell – Brighten

Si bien Cantrell suena a “Cantrell” en todo su espectro, hay diferencias sustanciales que están claramente en la madurez de un hombre que se nota que ha crecido musicalmente, pero no pierde la sensibilidad. La intensidad que empieza a cobrar el disco en su tramo final hace de este viaje algo trepidante, tanto en cuanto a la música como a las letras (‘Nadie te rompe tanto como tú y tu corazón’ o ‘En mi oscuridad tu eres la luz, es curioso cómo el sentimiento nunca se va, cuando me equivoco, tu tienes la razón, llevas el recuerdo en mi alma’). Punto aparte para la emotiva forma en que trata “Goodbye”, hacia el cierre, tema original de su ídolo Elton John. Si somos fans de Alice In Chains, de aquellas letras que te llegan a los huesos y que te hicieron en algún momento reflexionar, te dolieron en el corazón pero te hicieron vibrar de emociones al mismo tiempo, y  si además somos querendones de la marca registrada del guitarrista en su historia, este disco es una verdadera delicia que nos entrega el músico a sus 55 años.

16.- Snail Mail – Valentine

Es el segundo disco de estudio de la joven Lindsey Jordan, quien como cantante y compositora hace una entrega inspirada en su vida personal. Si bien Valentine no marca un cambio drástico en comparación al debut de Snail Mail, si es una muestra de intento por alejarse del indie rock, en términos de probar cosas nuevas para su sonoridad. Sin duda, la fuerza de este disco radica en su emocionalidad, en la apertura de Lindsey hacia el mundo y eso se siente, se respira y se escucha potente.

17.- Twelve Foot Ninja – Vengeance

El tercer álbum de estudio de los australianos viene cargado hacia un numetal a ratos rabioso y a ratos relajado y contenido; mucho más alternativo, meloso, pero por sobre todo ecléctico y experimental. Todo sin dejar de lado la distorsión en guitarras y el uso de la electrónica a través de samples, sintetizadores y teclados. Este último elemento es una de las características sustanciales del álbum, puesto que muchas de las canciones están sustentadas en el amplio uso de efectos de sonido que colorean y le dan un peso identitario a cada canción. Condimentado con diversas influencias de principio a fin y a veces desconcertante debido a ciertos cambios abruptos en las armonías, lo cierto es que Vengeance fue uno de los álbumes más intrigantes y experimentales de 2021. Puede sentirse como un caos y un desorden constante, pero hay una ansiedad evidente por parte de la banda hacia querer sorprender al público. El esfuerzo los anota con una rareza de álbum difícil de ignorar, ya sea para bien o para mal.

18.- Arab Strap – As Days Get Dark

“I don’t give a fuck about the past, our glory days gone by”. Aterciopelado, lúgubre y melódico, el séptimo álbum de Arab Strap llega 16 años después de su último disco, el gran The last romance (2005), y es uno de los regresos del año. As days get dark sigue la senda de los álbumes anteriores de los escoceses, ofreciendo melodías irresistibles para todos los seguidores de la vertiente más pausada y menos voluminosa del rock alternativo, donde las guitarras más ruidosas le ceden protagonismo a las texturas del sintetizador, el saxo o la melódica. Rescatando la sensibilidad pop del Depeche Mode post Violator, y el clima más crudo y orgánico de la poesía maldita de Nick Cave, Arab Strap despacha un candidato serio al disco de rock más elegante del año.

19.- Modest Mouse – The Golden Casket

El mérito del séptimo álbum de Modest Mouse está en la variedad de sus momentos, siendo un disco tan colorido como el arte de su carátula. El notable inicio con ‘Fuck your acid trip’ nos hace pensar que The golden casket va más por el lado de la psicodelia, pero rápidamente nos saca de ahí metiendo el rock de estadio en ‘We are between’. Luego, baja revoluciones con la hermosa y tranquilizadora ‘We’re lucky’, que nos muestra a un Isaac Brock más optimista y en paz de lo acostumbrado. En ‘Walking and running’ y ‘The sun hasn’t left’ retoman la histórica influencia de Talking Heads, y en ‘Transmitting receiving’ vuelven a la psicodelia, esta vez sí, para mostrar a un Brock asustado por las infraestructuras invisibles que están a la base de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, un tema recurrente en la discografía de la banda. Gracias a estos vaivenes, todos muy bien logrados, The Golden casket se anota como el mejor disco de Modest Mouse desde Good news for people who love bad news.

20.- Japanese Breakfast – Jubilee

Tras cuatro años de silencio, Jubilee, es el tercer álbum de estudio de Japanese Breakfast, cuarteto de indie rock norteamericano oriundo de Philadelphia y liderado por la música, directora y compositora coreano-estadounidense Michelle Zauner. Proyectado para ser estrenado luego de que la pandemia disminuyera sus estragos, Zauner decidió que el disco debía simbolizar alegría, para contraponer la tristeza y el dolor que generó la muerte de su madre en 2014, producto de un cáncer terminal. Con tintes exuberantes, Jubilee parte presentándose como un interesante exponente del pop orquestal, haciendo guiños al electro pop, dream pop e incluso a la música popular coreana (k-pop) en canciones como ‘Paprika’ o ‘Be Sweet’ que, además, hace alarde de un sonido vintage, puramente 80’s. Así, este original cuarteto nos entrega un disco alborotado y muy colorido, con un amplio abanico de instrumentos y músicos participantes, desde los clásicos bajo, percusiones y guitarra, pasando por sintetizadores, cuerdas (violín, viola, cello) e instrumentos de viento (saxo, trompeta, trombón, corno). Éstos últimos son encargados de enfatizar la euforia y acrecentar el estado anímico febril y contagioso que se mantiene por casi todo el disco, exceptuando canciones como ‘Tactics’, o ‘Posing For Cars’ que bajan considerablemente las revoluciones, para depositar sus energías en guitarras más distorsionadas y atmósferas ruidosas shoegazing.  Jubilee es, sin duda, toda una experiencia sensorial que merece ser escuchada.

21.- Julia Bondar – Bonding

Probablemente ésta fue una de las grandes sorpresas del año, y para nosotras y nosotros también, porque desde la incertidumbre del despojo de la noche, de la fiestas y de la desconexión y ensimismamiento propio que simbolizaron las cuarentenas a nivel mundial, es que Julia Bondar -de la mano con Unknown Pleassures Redords-, encontró la inspiración suficiente para dar marcha a lo que hoy es Bonding. La ucraniana radicada en Barcelona quién entre un embarazo, maternidad y puerperio, encontró tiempo suficiente para desafiar las estigmatizaciones propias que emergen de las construcciones culturales heteronómicamente patriarcales y transexcluyentes, que sitúan a las mujeres en el unívoco rol maternal y de cuerpos gestantes; logrando situarse desde la fuerza como una de las mujeres más vigentes dentro de la escena underground de la electrónica europea. Porque Bonding es el más fiel reflejo de que los sonidos oscuros, la sensibilidades auditivas sintéticas lóbregas y suburbiales también son el fiel reflejo de la coherencia al crecimiento, a la diversidad, pero también a la madurez sensorial de su mirada.

22.- Anneke Van Giersbergen – The Darkest Skies Are The Brightest

La neerlandesa Anneke Van Giersbergen regresa en solitario con The Darkest Skies Are The Brightest para nutrir nuevamente su vasta carrera musical que ya llega a su álbum número 23. Siempre sorprendiendo, Anneke brilla por sí sola y nos introduce en los submundos de un alma fracturada, pero en proceso de sanación y reparación. Inspirado en el Kintsugi (milenaria técnica japonesa que consiste en la reparación de cerámicas agrietadas mediante resinas y polvos de oro), su nuevo álbum de estudio, sumamente íntimo y conceptual, nos invita a reflexionar sobre las vicisitudes más arduas de la vida; cualesquiera sean sus causas y aunque éstas puedan parecer las más oscuras, siempre existirá la posibilidad de hallar luz y esperanza.  Con entereza y determinación, se abre ante nosotros un relato que habla de amor, felicidad, libertad, fortaleza y aprendizaje. Aferrándose a su lado más acústico e introspectivo, Anneke decide mostrar sus cicatrices, enraizando su siempre mágica voz, con estilos como el folk y el country. En piezas como My Promise’ o ‘Hurricane’ es capaz de reflejar su luz interna en medio de la oscuridad, mientras que sus emotivas líricas en ‘The Soul Knows’, ‘The End’ o Keep it simple’, invitan a la reflexión, la calma, la prudencia y la purificación. Resiliente, se reinventa y decide dejar al descubierto la transformación de su alma, luego de un difícil, pero no por ello menos hermoso proceso, hacia un estado de paz interior que hoy la hace resplandecer más que nunca.

23.- Wolf Alice – Blue weekend

La gran gracia del pop es su capacidad para inyectar melodías insoslayables y ritmos contagiosos en nuestras cabezas. Ahora bien, cuando éste se mezcla con la energía del rock, puede dar pie a resultados desastrosamente melosos, o virtuosamente irresistibles. “Blue weekend”, el tercer álbum de Wolf Alice, felizmente se inscribe en el segundo grupo. Una canción tras otra, los ingleses le van pidiendo prestado a baluartes del pop rock como Garbage, The Cardigans y U2, y sin tapujos, Ellie Rowsell utiliza los trucos de históricas del pop femenino como Madonna, o se emparenta con figuras actuales como Billie Eilish y Lana Del Rey, saliendo más que airosa del ejercicio. Aclamado mundialmente, con “Blue Weekend”, Wolf Alice deja en claro que ninguna fórmula está completamente trillada si se ejecuta de gran manera.

24.- Arlo Parks – Collapsed in Sunbeams

“We’re all learning to trust our bodies,

Making peace with our own distortions.

You shouldn’t be afraid to cry in front of me

I promise”

Así es como Anaïs Oluwatoyin Estelle Marinho​ nos presenta Collapsed in Sunbeams, un trabajo que desde la pureza genuina ebulle como uno de los lanzamientos más importantes del pop británico contemporáneo, puesto que llega como pieza estructural de esa camada artística post 2010 que impugna el status quo propio de la macro-industria musical por medio la democratización de la producción musical y creativas artísticas, a través de la producción, difusión y divulgación musical handmade, es decir, desde su casa, con su computador y por soundcloud. La hermosa joven disidente de origen Nigeriano que creció “sintiéndose como esa niña negra que no podía bailar una mierda, escuchando demasiada música emo y enamorada de una chica de su clase de español” (A-Level, 2019), hoy nos abraza con su primer Long Play, nos invita a reconocernos en su oratoria, en su poesía; nos incluye a todas, todos y todes quienes hemos sido alguna vez outsider. Collapsed in Sunbeams es una suave jugada política que abraza, que contiene e incluye a todes quienes vemos una lucha de vida en la vulnerabilidad misma de existir en contrahegemonía.

25.- Turnstile – Glow On

Un álbum realmente consistente. Al ahondar en la historia de Turnstile y sus primeros EP’s y álbumes donde el hardcore más puro y agresivo era la regla, al escuchar Glow On se aprecia una clara intención por conjugar y explorar otros estilos para amalgamarlos con el hardcore. Turnstile logró de manera interesante agregar a la ecuación elementos del shoegaze, dream pop y post punk. El resultado se siente fresco y enérgico; con una variedad intensa de riffs pegajosos y letras directas. Todo bajo el umbral de un trabajo de producción muy bien logrado. Un álbum que le ha permitido internacionalizar su carrera más allá de su natal Estados Unidos con visitas a Latinoamérica a la vuelta de la esquina con su presencia en Lollapalooza en sus versiones de Brasil, Chile y Argentina. Todo indica que el quinteto seguirá apegado a ese rabioso hardcore de riffs pesados y ritmos potentes, pero de aquí en más se deduce que seguirán en la senda de la experimentación. Calidad y buen trabajo que ya los tiene en la vanguardia musical y que muy probablemente los convertirá en íconos generacionales de su respectivo género.

26.- Bachelor – Doomin’ sun

“Esa es la canción gay. Quiero decir, todas son canciones gay, pero esa es la más caliente de todas”. Así se refiere Ellen Kempner a ‘Anything at all’, una de las canciones del grandioso “Doomin’ sun”, el debut de Bachelor, un proyecto en el que la perspectiva de género tiene un nivel protagónico, desde lo emocional y lo político. Con aquietante naturalidad, las canciones logran conjugar sabiamente las capacidades de sus dos creadoras, que se mueven con libertad entre lo visceral y lo cerebral. Por un lado, Kempner (Palehound) es la que imagina las historias y las atmósferas, y Melina Duterte (Jay Som) es la que compone con cabeza de productora, hábil con distintos instrumentos y con bosquejos claros para la construcción de canciones. Sin duda, un tipo de dupla musical favorito. Y el resultado es variopinto: está por un lado el rock alternativo de The Breeders en ‘Back of my hand’ y ‘Stay in the car’, y por otro, las atmósferas más psicodélicas en ‘Sand angel’ y en la sobrecogedora ‘Aurora’. ‘Went out without you’, por su parte, es una clase magistral de cómo hacer mucho con poco, donde el diálogo entre la guitarra acústica en el frente y la distorsión de fondo, deja muy claro qué clase de compositoras son Duterte y Kempner. “Doomin’ sun” es la mejor versión que el indie rock con ascendente dream pop y shoegaze puede ofrecer en 2021.

27.- Gojira – Fortitude

Tiene más garra, es más equilibrado y con más inspiración. Un trabajo muy sólido y variado, con un excelente desplante de Mario Duplantier en la batería y otro tanto en las guitarras de Joe Duplantier y Christian Andreu. Brutal el ejercicio de destrucción. Gojira ha demostrado, hace rato, que es una de las bandas metal con más visión de futuro. Con Fortitude combinan muchos de los experimentos sonoros anteriores y le suman ideas innovadoras que buscan a las nuevas generaciones. Con un material que cabe en el terreno de lo clásico,  la banda trasciende lo publicitario y clava un disco poderoso en lo musical e inteligente en lo lírico, dejando a Fortitude como  un álbum necesario en este tiempo y que nos hace valorar aún más esa tarde de 2015 en Santiago Gets Louder en la que esos afortunados pueden contar que vieron a una banda muy impresionante y que, desde ya, clamamos por su regreso lo más pronto que se pueda.

28.- Deafheaven – Infinite Granite

Desde 2010 vienen mezclando la potencia del black con el ensueño del shoegaze. En este trabajo se siente calma y destila una fina producción, mientras que las guitarras suenan brillantes, la batería tiene el power suficiente y la voz, despojada casi en su totalidad de gritos, es un complemento perfecto en cada tema. En “Ordinary corrupt human love” ya mostraban cierto desapego por la veta “black” de la novedosa etiqueta “blackgaze” con que la prensa bosquejó su música. Así y todo, el giro de timón hecho por Deafheaven en “Infinite Granite” pilló por sorpresa a varios, un decidido paso hacia el shoegaze más clásico, con muy poca presencia del registro gutural de George Clarke. Pero a no perderse: si bien puede parecer que, por lo mismo, Deafheaven hizo ciertas renuncias creativas en su quinto álbum, las nueve piezas de “Infinite granite” se anotan entre las mejores canciones de rock del año gracias a un nivel de producción milimétrico, donde es muy poco lo que sobra o falta. En este sentido, es cierto que canciones extraordinarias como “In blur” amenazan con echarse todo el disco al hombro, pero otras como “Shellstar”, “Great mass of color” o “Mombasa”, se las arreglan para mantenernos atentos hasta el final. Si Deafheaven va a seguir componiendo a este nivel, cualquier militancia estilística pasa a segundo plano.

29.- Chevelle – Niratias

Chevelle nos entrega un disco equilibrado, generoso. Una fuerza musical notable y desvergonzadamente emotiva, donde la rabia, imaginación e ímpetu creativo brota en cada canción. Es ahora cuando los fans tienen la última palabra en cuanto a la continuidad de Chevelle dada las últimas declaraciones de la banda si es que NIRATIAS no obtiene los frutos esperados. Veremos qué pasa. Por lo pronto, nos han regalado un emotivo y contundente álbum.

30.- Jinjer – Wallflowers

Uno de los álbumes de metal más agresivos del año. Y aunque el cuarto disco de los ucranianos puede sentirse repetitivo a ratos en comparación a lo que la banda viene realizando en sus obras pasadas, lo cierto es que han sabido reencantar nuevamente a su fanaticada. Un álbum que dentro de sus once canciones busca constantemente el reconocimiento público a través de atmósferas sonoras realmente envolventes e intimidantes. La agresividad rítmica y aquella guitarra distorsionada sumada a los guturales de Tatiana Schmayluk son muestras de que Jinjer está logrando con creces tomar la posta generacional en lo que a propuestas en el metal se refiere. Justamente es Wallflowers el álbum que le está significando consolidar su carrera como banda y encaminar la década entrante como uno de los colosos del metal mundial. Pero Wallflowers no solo destaca por la enérgica expresividad de su sonido, sino que también por la versatilidad instrumental. Los cambios rítmicos y armónicos están a la orden en este álbum; donde podemos disfrutar de constantes fluctuaciones entre un groove metal visceral y con violentos pasajes instrumentales que de un momento a otro dan paso a expresiones musicales mucho más líricas y melódicas. Una experiencia más que recomendada.

31.- Soen – Imperial

Imperial” pone a prueba el fanatismo hacia Soen de todos nosotros. Se siente como un disco esencial pero predecible, que funciona tanto como un paso evolutivo hacia el futuro y como una mirada homenajeante hacia el pasado. Una placa que sufre por apoyarse demasiado en un estandarte de calidad como lo fue “Lotus”, pero que también se beneficia de aprender de él y llevar sus melodías hacia nuevos horizontes. Los elementos novedosos que incorpora están ahí pero en muy pequeñas dosis, y está en el oyente decidir si la conformidad con lo ya conocido es suficiente, o si se necesita seguir refaccionando la fórmula, una que funciona de maravillas y nos regala una hermosa colección de joyas sonoras para el recuerdo.

32.- God is an Astronaut – Ghost Tapes #10

El décimo álbum de estudio del cuarteto irlandés es un verdadero tesoro dentro de lo generoso que fue 2021 en lo que respecta a estrenos musicales. Son amplios los pasajes instrumentales donde la potencia rítmica nos envuelve constantemente en un viaje de tintes introspectivos. Los timbres medios y acentuaciones brillantes en la sección rítmica de la banda funcionan como una cálida base para que la guitarra, teclado y sintetizadores puedan compenetrarse en un crisol de armonías. Un álbum que sin dudas busca relajar y buscar vetas más introspectivas en los oyentes. Y es justamente ese uno de los objetivos principales de este álbum de post rock instrumental; ahondar en lo nimio y espectral que puede volverse la vida humana. Un llamado de atención acerca de lo frágil de nuestra existencia. De ahí que las atmósferas fantasmales, solemnes e hipnóticas sean características que cruzan a Ghost Tape #10 de principio a fin.

33.- Rise Against – Nowhere Generation

Musicalmente se apegan en gran medida a su bien afinado hardcore melódico. Eso significa un montón de pulsos de bajo al galope y versos de ritmo rápido, con coros de himnos enormes que florecen como la mala hierba. Hay un brillo melódico con la fuerza suficiente para evitar que las cosas suenen demasiado pulidas y también hay una extraña desviación. Temas líricamente nihilistas, toman prestados estilos de rock moderno que casi podrían emparentarse con los Foo Fighters, mientras que la canción principal suena como una verdadera fogata electrificada. El disco es Rise Against en toda su esencia y predica su mensaje ambiental a través de un magnífico gancho de amapola que se balancea con alegría pura, sin restricciones y siempre rebelde.

34.- Arca – KiCk iii

Del ambicioso ciclo KiCk de Arca, es que la tercera versión de este proyecto nos voló la cabeza por el ímpetu, la energía, transgresión y proactividad. Con sólo 12 temas es plausible sucumbir a las más insubordinadas estructuras que construyen hoy el sonido contra-hegemónico de nuestre queen queer non-binary. Es preciso destacar que la complejidad de elegir entre sus mejores proyectos fue una tarea titánica, no obstante, KiCk iii llega como uno de los puntos más álgidos de la carrera de Arca, puesto que en dinámica tan característica de “more is more”, es que en KiCk iii aborda ritmos sincopados, apoyados en protagónicas líneas de bajo y batería, remitiéndonos de inmediato a una de sus principales influencias y favoritos de muchas y muchos: Aphex Twin. Destacamos “Bruja”, un track de bajos pesados, ritmos rotos vertiginosos y violentos, acompañados de la voz de nuestre killer queen en forma de alaridos, recreando atmosferas densas perfectamente conectadas con el título del tema. Es por esto que Arca es uno de los puntos disidentes no solo desde una perspectiva política, sino que también emplaza determinadas hegemónicas por medio de la utilización indiscriminada de breakbeats, delays y reverbs como parte de una identidad sonora, disidente y sin miedo de politizar la grandilocuencia como visibilización y creación.

35.- Mastodon – Hushed and Grim

El álbum de más larga duración de Mastodon hasta la fecha con una hora y media habitada por quince canciones. Quizás un factor que puede espantar a más de algún fanático, pero lo cierto es que fuera de ese detalle, Hushed & Grim encanta debido a la profundidad emocional y maduración musical presente en cada tema. Un álbum que merece ser digerido con calma y darle más de una escucha para escudriñar detalles y elementos que de buenas a primeras pasan desapercibidos. Sin dudas uno de los álbumes más emocionales de la banda en términos líricos e instrumentales, ya que la obra está dedicada en gran parte a su fallecido mánager Nick John, quien no le pudo ganar al cáncer a mediados de 2018. Hushed & Grim posee duetos de guitarra realmente elogiables, así como también un protagonismo cada vez más latente de Brann Dailor como vocalista quien a la vez que toca la batería con una precisión y habilidad increíbles. Hasta un solo de bajo es posible apreciar en “Teardrinker”, una de las canciones más destacadas del disco.  Uno de los álbumes con más riqueza musical del año en lo que respecta a ejecución instrumental. Composiciones que demuestran que Mastodon es una de las bandas más destacadas del metal actual.

36.- Godspeed You! Black Emperor – G_d’s Pee AT STATE’S END!

Si bien siempre sorprendentes, siempre abrumadores, este disco marca una baja de revoluciones en lo históricamente facturado por la banda, pero muy por el contrario, gana en solidez. Su sonido es más profesional en estos días, y están más interesados ​​en inspirar determinación que simplemente decirnos que todo está en llamas, y que nadie se preocupará de apagar ese incendio. G_d’s Pee AT STATE’S END!, su primer álbum en cuatro años, no solo personifica esta nueva dinámica, sino que también emerge como un triunfo profesional oportuno. Las cuatro suites aquí suenan increíbles, capturando la grandeza, la agresión y el poder de su post rock con ínfulas de punk sinfónico con perfecta claridad.

37.- Carcass – Torn arteries

Para superar lo bueno, es necesario llegar a la excelencia. Este disco saca brillo a toda la esfera sonora que ha prestigiado a esta gran banda, dueña de un venerable death moderno. Cortes variados, voluminosas capas de tonos y melodías con personalidad sellan una propuesta fantástica, de una banda que cada vez se supera más. Carcass no pierde el punto de vista, saben quiénes son y qué hacen, y confiando siempre que sus discos, como este Torn Arteries, serán lo suficientemente pulcros, se lanzan a una nueva aventura musical para que más jóvenes se interesen en su propuesta, la que no pierde vigencia y no duda un segundo en destrozar cráneos a lo old school, todo basado en esa cruda intensidad que nace de preguntarse, antes de entrar al estudio, qué es lo que aún no han hecho.

38.- Melvins – Working With God

Melvins es de esas bandas a las que se hace difícil seguirles la pista, donde la prolífica productividad juega al borde de la incontinencia. Por eso, cuando nos topamos con un buen disco de las ruidosas leyendas del noroeste de Estados Unidos, se nos dibuja en la cara una sonrisa de satisfacción por la buena noticia. “Working with god” parte astutamente ayudándose con un cover-parodia de “I get around” de los Beach Boys, una de las mejores canciones de pop de la historia, que ellos bautizaron como “I fuck around”. Infalible. De ahí en más, temazos como “Bouncing Rick”, “Boy Mike” y “Brian, the horse-faced goon” ayudan a seguir la fiesta entre otros temas disfrutables como “Caddy daddy” y “The great good place”. Junto a excelentes discos como “(A) senile animal” (2006), “Working with god” se inscribe fácil entre los mejores LPs del Melvins de este siglo.

39.- Iron Maiden – Senjutsu

Senjutsu es un disco para escuchar con tranquilidad, para degustar y disfrutar de su cantidad de matices ocultos. Difícil que salga un himno y que muchos cortes se agreguen al setlist en vivo; pero eso no es que lo que busca la banda hoy en día, porque la velocidad hace tiempo que dio paso al buen gusto y a la calidad, más aún si el protagonismo está centrado en Steve Harris, quien hace una labor soberbia. Smith, siempre correcto y aportando algunas novedades, y Bruce suena como un mago sabio, muy de la mano con la imagen que nos delata esa cabellera plateada que hoy luce. Tras 40 años defendiendo su bandera, muchos encontrarán cansancio en esta escucha, pero eso es justamente el mejor aliciente para Iron Maiden, porque lo asumen como un desafío para seguir creando, dentro de lo que quieren seguir haciendo y con el mensaje que quieren entregar, el cual hoy refiere a la energía que emerge de la naturaleza y que alimenta el espíritu de ese Eddie samurai.

40.- Architects – For Those That Wish to Exist

Disco con varios temazos, como ‘Impermanence’, la inicial ‘Black Lungs’, que enganchará  a muchos, o la emotiva ‘Meteor’. Todas diferentes pero con algo que hace que queramos volver a escucharlas. Es evidente que es una apuesta clara por la evolución a algo más grande, lo cual se siente como una válvula de escape para ellos mismos. Por las ganas de vivir que transmite, es un ejemplo de que si la vida es un cambio constante, las bandas no escapan a eso y de vez en cuando tiran algo distinto a la parrilla que, con sorpresa, se disfruta tanto como ese gran trabajo del pasado que te enganchó para siempre a su sonido.

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