Cancionero Rock: “Say Hello 2 Heaven” – Temple of the Dog (1991)

Cancionero Rock: “Say Hello 2 Heaven” – Temple of the Dog (1991)

Es una una obra pasiva y melódica compuesta por Chris Cornell en 1990, fue lanzada en 1991 como segundo sencillo del álbum homónimo de su proyecto paralelo Temple of the Dog, la querida banda de culto integrada por Stone Gossard, Mike McCready y Jeff Ament, integrantes de Pearl Jam, junto a Matt Cameron de Soundgarden.

Esta composición es una carta abierta de despedida para uno de sus mejores amigos Andrew Wood, vocalista de Mother Love Bone, fallecido por una sobredosis, donde a través de las líneas del tema se expresa el gran dolor que siente por su abrupta partida y lo insta a saludar al cielo, con unos arreglos de guitarra a los dos segundos de iniciado el single, que te hacen viajar y no querer volver, que se mezcla con toques de blues, melódicos ascendentes y descendentes bajo la potente y emotiva voz de Chris.

Qué vertiginosa es la vida: Cornell compuso 30 años atrás este sencillo para despedirse de Andrew Wood, uno de sus mejores amigos. El 4 de diciembre del 2015 en Melbourne, Australia, la interpretó en homenaje a su amigo Scott Weiland, cantante de Stone Temple Pilots, fallecido el día anterior. Llegó el fatídico 18 de mayo del 2017, donde Chris cayó en la oscuridad, ahogó su miedo, y “Say Hello 2 Heaven”, volvió a sonar como una alarma de tsunami que indicaba la ola de tristeza que venía en camino, la cual se convirtió en el testamento sonoro de una triste despedida, en la esperanza de que le pudo decir “hola” al cielo y se reencontró con su amigo.

Cuando se va uno de esos artistas, del soundtrack de tu vida, de los que llenaste tu reproductor con sus temas, colgabas pósters de sus shows en vivo o caratulas de discos en tu pieza y los mirabas soñando ser como él, ahorrabas con el fin de comprar un disco o entradas para sus conciertos, hacías filas interminables para entrar, y corrías por el estadio o sala para quedar en primera fila, nos hace sentir que también van quedando atrás algunas etapas de nuestras vidas. Nunca fue tu amigo, pero sin querer se volvió parte de tu camino. Pero sí queda en tu corazón, y son de los que no se olvidan.

Por Diego del Campo